Afterburner (versión europea)
Género: Shoot'em up Música: Adam Gilmore (Gizmo)
Desarrollado por: Sega / Software Studios Año: 1988
Pincha aquí para ver la portada ampliada Pincha aquí para bajarte el juego Pincha aquí para bajarte el manual en inglés Pincha aquí para bajarte la música en formato SID ¡Bodrio!

Yo no sé si la empresa Grumman tenía un contrato con productoras de películas, videojuegos o similares, pero es curioso que uno de sus chismes más emblemáticos, el caza F-14 Tomcat, fue protagonista de más de una de aquéllas y más de uno de éstos. No, en serio, a mí en el fondo siempre me ha parecido algo bastante llamativo, esto. Hasta cierto punto me parece comprensible... es decir, si uno deja de lado toda consideración moral, y obvia el hecho de que se está admirando a un arma... el caso es que es un arma de lo más bonita, ¡qué diantres!, ¿para qué nos vamos a engañar?  

Siempre me ha encantado la aviación. Soy de los que, en las contadísimas ocasiones en las que me dejo caer por algún aeropuerto, me quedo como un pasmarote viendo aterrizar y despegar a los 767, Airbus y demás espectaculares pajarracos.

 Pero, está claro, ver un caza irrumpiendo de pronto en el cielo, tronando, rugiendo, como un enorme proyectil reluciente, es otra cosa completamente distinta. 

De ahí lo de Top-Gun. No es de extrañar que la película fuera todo un éxito en su tiempo. A las nenas se les servía un Tom Cruise recién salido del capullo (me pregunto si ha terminado ya el proceso, a estas alturas...), en plena secreción de testosterona, bajo el sobaco de aquella rubia. Y a los nenes, un plato de cazas bramando a través del cielo. Hala. ¿Gustan ustedes? 

Pues yo sí. No, no me malinterpretéis... siempre me negué a ver tamaño bodrio, hasta que un día lo echaron por la tele. Yo suelo ser bastante coherente con mis intereses... no los suelo perder nunca, y sin embargo, a veces me dan repuntes. Y en aquel entonces atravesaba yo por uno de los de mi afición a la aviación. Así que me dio por grabarla. Lo bueno que tiene eso es que, cada vez que salía Tommy pelando la pava, no tenías más que echar para alante la cinta, y centrarte en las magníficas imágenes de los Tomcat y los "Migs" aquellos (más falsos que un duro de cartón; en realidad eran F5 Tigers, pintados como si fueran parte de un escuadrón de piratas con alas), evolucionando poderosamente entre las nubes. 

Más que un portaaviones, parece un patinete playero En aquella época (o un par de años más tarde, a lo sumo), Sega tuvo la feliz ocurrencia de lanzar el Afterburner. Hombre, está claro que el juego habría sido un exitazo de todos modos, aunque lo hubiera protagonizado cualquier otro avión... o cualquier engendro volante que al chinito pensante de turno se le hubiera ocurrido. 

Daba lo mismo; lo que contaba era su enorme jugabilidad, su velocidad hipnótica, y sobre todo, aquella novedad apabullante: no era la clásica recreativa en la que uno jugaba de pie, con cuatro botoncitos de colores y una palanca chusquera.

Qué va: el usuario se metía dentro de una especie de cabina con techo, que se movía como una coctelera desbocada imitando los movimientos del caza en la pantalla. La primera vez que la vi no supe si el dineral que te cobraban por una puñetera partida (no recuerdo a cuánto ascendía la broma, pero sí que era bastante más que los tradicionales 5 duros de cualquier maquinita de salón de recreativas del momento) se debía a la calidad del juego o al meneíto que te daban a bordo de aquella carcasa con tembleque. 

El juego era verdaderamente espectacular. Tanto, tanto, que cuando supe que iba a salir una versión para los ordenadores de 8 bits más populares en aquel entonces, fui más escéptico que nunca. Ya sabía que era absolutamente imposible llegar ni siquiera a la décima parte del nivel de la recreativa. Pero, oigan... ¡no me esperaba tamaño bodrio! 

Qué decepción, la verdad. Qué desastre. Qué FEO. 

Supongo que sabéis de qué va el invento, ¿no? 
Bueno, pues si no es así, todos tranquilos. Ya veréis qué pronto os pongo al día: tenemos que masacrar a todos los aviones enemigos que podamos, a través de una serie de fases que apenas se diferencian en mucho más que en el escenario que fluye velozmente bajo la panza de nuestro Tomcat, y en el número y fiereza de los malos. Punto. ¿Veis qué rápido?

Tanta pavada para esto. Al final estamos ante un matamarcianos como cualquier otro. Con la salvedad de que este se desarrolla desde detrás de nuestra nave. 
Bueno, y con otra salvedad más: que es un coñazo.    

Es rápido, eso sí. Furiosamente rápido. Tanto que a veces se hace bastante confuso. 


Cuando te enfrentas a una horda de cazas enemigos (que tienen la extraña costumbre de echársete encima de frente), la cosa se reduce a aporrear el joystick frenéticamente, casi sin sentido, en una dirección y otra, tratando de esquivar los proyectiles de los malos, que surgen ni se sabe de dónde y repentinamente. 
¡Dios mío! ¡Me ataca un escuadrón de amasijos informes de pixels!

Con muchísima frecuencia, estás tú tan calentito derribando a los enemigos, cuando tu reluciente F14 revienta sin motivo aparente.

Llega a ser bastante frustrante... aunque la cosa queda "solucionada" en la versión con vidas infinitas que tenéis en esta página. Las comillas van a posta... a mí nunca me ha hecho gracia eso de "trucar" un juego para llegar al final. ¿Que podría "desactivar" esa opción, como en todos los cracks que en el mundo son? Pues no, chavales, no. Tanto esta versión, como en absolutamente todas las demás que he encontrado en Internet, sólo tienes una opción: jugar con vidas infinitas. O sea, que la poquita emoción que podía tener semejante machaque sin sentido del joystick, esquivando enormes y feísimos pixels que se recortan de un modo estridente contra el escenario, se va al cuerno irremisiblemente. Ya me diréis qué puede tener de divertido o de desafiante... 

De todos modos, como hay gente pa to, no descarto que entre vosotros se cuente alguno que siempre se lo pasó como los indios con la nefasta versión europea para C64 de este Afterburner. Así que, aquí está. A vuestra disposición.

¿Versión europea?
Ah, sí: es que hubo una estadounidense. Y, todo hay que decirlo, es algo así como INFINITAMENTE mejor que la que nos ocupa. Echadle un vistazo, y ya me contaréis. 

 
 
Feos. Feos con saña. Feos a conciencia. Feos con premeditación, nocturnidad y alevosía. Feos como el dedo chico del pie. Feos como los agujeros de la nariz. Al menos, son muy, muy rápidos. Feos y rápidos, pues. Lo mismito que la diarrea. 

No tenéis más que mirar las capturas. Todos los aviones son desagradablemente cuadriculados. Pequeños, mal dibujados, mal coloreados... un verdadero desastre. Al menos, el protagonista parece que recuerda lejanamente a algo remotamente similar a un conato de aborto de proyecto de F14... porque lo que son los malos, ¡mamma mia! Están más cerca de los marcianitos insectoides de los primeros videojuegos de la historia, que de aviesos cazabombarderos. 

Tanto la estela de nuestros proyectiles (formada a base de círculos blancos), como los propios misiles enemigos, cuando vuelan sobre la superficie, se ven enmarcados en un cuadrado azul que da un aspecto de desaliño muy desagradable. 

No hay efectos, sólo un par de temas musicales. Eso sí, están bastante bien.
El original fue una revolución, por su velocidad, su nivel de adicción y la espectacularidad de sus gráficos. Esta adaptación al C64 es tremendamente ramplona. ¿Velocidad? Sí, claro, toda la que queráis y más. De hecho, en realidad, hay MÁS de la que seguramente querréis.

Hasta el punto de pasarse de difícil y meterse directamente en el terreno de la confusión. ¿Adicción? Ni la más mínima. Es tan difícil y tan tosco visualmente, que no engancha. ¿Gráficos espectaculares? Sí, 'amos, anda, no me hagas reír...

* Rapidísimo.
* La música.
* Gráficos más que mediocres.
* Aburridísimo.