Alien 3
Género: Arcade Música: Andy Rodger
Desarrollado por: Probe Software / Acclaim Año: 1992
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Lo confieso: soy un fan de la saga de Alien. Bueno, en realidad, si me apuran, soy un fan de MEDIA saga de Alien. O sea, de la primera y la segunda parte (las otras dos me parecieron una miqueta bodrios).

La película original, que aquí se proyectó con el sobrenombre de "El Octavo Pasajero" (sí, muy siniestro y tal, pero si no sabes que en la nave espacial de turno van siete personas, como te que deja tan terne la frase) me parece todo un hito del cine de terror moderno. El de verdad. El güeno. Nada de psicóticos deformes obsesionados con acuchillar y desollar adolescentes (especialmente si ellos son chulos y desafiantes, y ellas están como un queso). Pienso que creó escuela en más de un apartado. En el estético, por ejemplo. Era muy llamativo el diseño de la Nostromo. Un carguero interestelar del siglo vayaustedasabercuántos pero con una sala de máquinas húmeda, lóbrega, oscura, sucia, llena de charcos y cadenas que por algún extraño motivo colgaban del techo y tintineaban al chocar entre sí movidas por la vibración de los motores, que por cierto, sonaban como los de un transatlántico. Esa mezcla entre alta tecnología y ambiente opresivo, claustrofóbico, de habitaciones de paredes masivas y desconchadas, era de lo más atractiva. Y se mantuvo a lo largo de toda la saga. 

En la segunda parte ("Aliens: El Regreso", aquí en España), la teniente Ripley, única superviviente del Nostromo (después de que el Alienígena escachifurciara del modo más repugnante, pegajoso y pringoso posible a todos los tripulantes, y la aterrorizada muchacha decidiera salir por turbopropulsores de allí, en la cápsula de salvamento) es rescatada por una patrulla espacial en las inmediaciones del Sistema Solar, después de 57 años a la deriva, en hipersueño (vamos... hiper, hiper del todo: ni siquiera envejeció). 

Resulta que en el planeta en el que, en la película que dio inicio a la saga, los tripulantes de la Nostromo encontraban, tras seguir su señal, una antiquísima nave extraterrestre llena de huevos de Alien, una poderosa multinacional (o multigaláctica ya...) ha construido una colonia de lo que ellos llaman "ex-terráqueos": gente que se va a vivir a otro mundo para "terraformarlo", es decir, instalar unos enormes reactores de fusión nuclear, conocidos como procesadores atmosféricos, para hacer respirable el aire del mundo de turno, y conquistarlo así, por la vía diplomática, para la Humanidad. Como el proceso lleva varias décadas, generaciones enteras nacen en un mundo extraño.  

Puaj, te huele el aliento a epigastrio de marine colonial Cierto día, se pierde el contacto con la colonia del planeta (que, dicho sea de paso, recibe el poco lírico nombre de "Level 426"), así que desde la Tierra, se decide enviar un equipo de marines coloniales, armados hasta los empastes, y con todo el mal café que os podéis imaginar. Como asesora, Ripley.
Cuando la expedición llega a su destino, no tarda en montarse la mundial. 

Resulta que los colonos encontraron la nave extraterrestre llena de huevos de Alien. Resulta que la misteriosa señal que, 57 años atrás, interceptó la Nostromo, era una advertencia. Y resulta que los alienígenas que tripulaban aquel extraño ingenio intergaláctico, ya fosilizados y todo, fueron víctimas de su propia carga. A saber de qué esquina ignota del Universo procedían aquellos animalitos que almacenaban, con toda precaución, en su bodega.

Pues nada: los colonos son infectados por los parásitos que salen de los huevos en cantidades industriales, y pronto, quedan todos reducidos a picadillo para bebés Alien. 

Un bicharraco por colono, implica a varios cientos de monstruosidades. Y ya lo decía la teniente Ripley en la película: "una sola de esas cosas se las arregló para acabar con mi tripulación en menos de 24 horas". Imaginaos la escabechina que viene a continuación, cuando hordas enteras de babosos cósmicos se enfrentan a la flor y nata del ejército de los... bueno... como quiera que se llamen los USA dentro de unos cuantos siglos. 

De nuevo, Ripley tiene que salir perdiendo el culo, y arrasando la madriguera de sus némesis particulares. Esta vez, sobrevive más gente a la atropellada huída: Newt, una niña de la colonia, Hicks, uno de los marines, y Bishop, un "humano sintético". 
... pero se les acaba la suerte en seguida. Ripley debe de ser la criatura más gafe a este lado del Big Bang, porque todos los que la rodean acaban esparcidos en pequeñas porciones sanguinolentas, en un radio de varios metros.   

Mientras regresaban a la tierra a bordo de la Sulaco (la nave de los militares), un parásito, que se les había colado de polizón, provoca un estropicio de agárrate y no te menees. ¿Resultado? ¡Hala! ¡Otra vez Ripley danzando a bordo de una cápsula de salvamento! 

Esta se estrella en el planeta-prisión Fiorina 161, poblado por la mayor escoria del cúmulo local de galaxias. 
... y como supongo que los productores no andaban muy allá de calderilla, decidieron cargarse a Newt, Bishop y Hicks en el aterrizaje, y dejar de nuevo a nuestra heroína, más sola que la una menos cuarto. Y encima, rapada al cero (se conoce que había una plaga de piojos en el lugar). No, no se puede decir que le sentara muy bien el cráneo pelado a Sigourney Weaver.  

Vaya por Dios. Otra vez me he dejado llevar, y os he contado de todo, menos de qué va el juego.
Bueno, al menos no os podréis quejar de que no conocéis el argumento, ¿eh? :-)


Alien 3 es una de los últimos juegos comerciales que se produjeron para el C64. De hecho, se comercializó en 1992 (no sé a vosotros, pero a mí a veces me sorprende pensar que cuando yo empecé la carrera, el Commodore aún seguía vendiéndose - no sé, estoy tan acostumbrado a hablar de él como si fuera una reliquia, que no me doy cuenta de que no desapareció hace tanto tiempo).
Un baboso le muerde el cogote a Ripley

En aquel entonces, muchas compañías habían abandonado definitivamente a los ordenadores de 8 bits. El fenómeno fue especialmente acusado en España (cosa curiosa esta: siempre a la cola de Europa en particular, y del Mundo Civilizado en general, en lo que a avances técnicos y científicos se refiere -al menos, lo estábamos en aquel entonces; las cosas ya van cambiando, poco a poco-, y para enterrar a los Speccies, Amstrads y Commodores, nos faltó tiempo). Por eso, creo que este jueguecito que nos ocupa tiene doble mérito:

- Probe Software no tuvo el menor reparo en programar esta versión.
- Y además, es muy buena.

El juego me recuerda en ciertos aspectos a un arcade de lo más entretenido, dos años anterior: Midnight Resistance. Sobre todo, por el hecho de que la protagonista tiene una versatilidad poco habitual en títulos de este tipo. Puede apuntar en distintas direcciones, es muy ágil, y cuenta con varias armas diferentes, desde un rifle ametrallador, hasta un eficiente lanzallamas, y un puñado de explosivos. 

Con ellas, Ripley tiene que vérselas con la multitud de Aliens que han infestado las instalaciones, y liberar a los presos antes de que sean "impregnados" (así lo llamaban en la película... una traducción simplemente aceptable de "impregnant", que viene a significar algo como "embarazo interno" ... bueno, sí, como todos los embarazos, pero estos se fraguan en el tórax de la víctima, y cuando nace la criaturita, lo pone todo perdido de tripitas palpitantes) por un parásito alienígena. 

Tenemos un tiempo límite para rescatar a todos los prisioneros, antes de poder pasar al siguiente nivel. Y la verdad, es que es bastante escaso. 

Para enfrentarnos a los alienígenas (bastante duros de pelar; os sugeriría que empleárais las armas más potentes contra ellos... pero no las malgastéis: cada cierto tiempo, y como en todo buen arcade que se precie, nos las tendremos que ver con el típico "jefazo", especialmente grande, especialmente agresivo, especialmente dañino y especialmente feo), además contamos con un rastreador de movimiento (que, eso sí: gasta pilas como un bendito). Puede llegar a ser muy útil, porque los babosos se esconden en los lugares más insospechados. De hecho, una de sus estratagemas favoritas, es aguardarnos colgados del techo de algunas habitaciones, fuera de la pantalla, y echársenos encima cuando pasamos bajo ellos.  

 
 
Muy buenos. Tanto los escenarios como los personajes están muy cuidados y el scroll es suave. Los niveles son variados y llenos de detalles.

Más bien pequeños, sí, pero lo suficientemente intrincados como para tenernos muy ocupados, subiendo y bajando escalerillas, deslizándonos por rampas, atravesando conductos de ventilación, y saltando entre plataformas. 

El apartado más flojo del juego. Durante las partidas, escucharemos música y efectos de sonido simultáneamente. Éstos son bastante adecuados, pero aquélla es mucho más ramplona de lo que cabría esperar de un juego de esta calidad (y de un SID). 

Un arcade rápido, técnicamente impecable, intenso, adictivo y difícil como él solo.
* Gráficos muy cuidados.
* Adictivo.
* La música no está a la altura.
* El tiempo para acabar cada nivel es un poco escaso.