Midnight Resistance
Género: Shoot'em up Música: Keith Tinman
Desarrollado por: Ocean Año: 1990
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Problema:
Sea una recreativa de cierto éxito y alguna que otra innovación técnica.
Se pretende realizar una conversión para uno de los ordenadores domésticos más populares de la época, y se tienen los siguientes datos:
- La recreativa es el Midnight Resistance, y entre los detalles originales, se cuenta una especie de mando rotatorio que permite al protagonista apuntar su arma en cualquier dirección.
- El ordenador doméstico es el Commodore 64.
- Estamos en 1990.

¿Cómo saldrá el invento? (Táchese lo que proceda).
a) A la virulé.
b) A las finas hierbas.
c) Al horno.
d) A tomar por...
e) Hecho un cromo.
f) Ninguna de las anteriores es correcta.

Señores, tienen ustedes diez segundos... tic, tac, tic, tac...

¡Meeec! ¡Tiempo!
Bueno, a ver... todos los que no hayan elegido la opción "f", tienen un sorprendente cate.
¿Que no se lo creen? Pues lean esto...

¡Et-to e un infienno! Sí, reconozco que es casi increíble. ¿Una conversión de recreativa en los 90? ¡Horror! Eso suena a vomitonas digitales de la calaña del Hard Drivin', el Line of Fire, o el Dynasty Wars. ¡Arghh! ¡Pánico! ¡Terror! ¡Pavor!... ¿no?
...
... pues no.

En serio: los desarrolladores de Ocean deberían haber sido condecorados por este título. Midnight Resistance, por sí solo, es un videojuego magnífico. Y como conversión, es sencillamente para quitarse el sombrero.

Es más: los programadores se las apañaron para implementar una versión simplificada del extraño método de control de la maquinita de marras que, como ya os he dicho, permite al protagonista apuntar con su arma en cualquier dirección, mientras corre, salta o se arrastra. Resultaría demasiado farragoso contarlo aquí (sí, sí, escurre el bulto, anda...), pero aunque al principio es algo chocante, no tardaréis en encontrarle el tranquillo.

... bueeeno, veeenga, os lo explicaré por encima. Un ejemplo: imaginad que el protagonista repta por el suelo, avanzando con el rifle al frente. De pronto, un maloso aparece a su espalda, y se le acerca peligrosamente. Si damos un suave toque al joystick a la izquierda, haremos que el héroe, sin abandonar su postura, extienda el brazo hacia atrás. Si quisiéramos que apuntara hacia arriba, el toquecito debería ser precisamente en esa dirección. ¿Y si queremos que el tipo se ponga en pie? Pues tendremos que recurrir a un toque más fuerte. Insisto en que no parece especialmente intuitivo, y que al principio incluso puede llegar a resultar frustrante, cuando veas cómo hasta el último mico de las huestes de los malosos, hace tasajo con nuestro héroe. Pero, repito, con algo de práctica, veréis que en muchas situaciones, el método de control no solo es innovador, sino una auténtica bendición.

¿Que de qué va la película, decís? Pues... oye... no tengo ni repajolera idea.
Bueno, algo sí creo recordar... había una invasión alienígena (¡anda! ¡sorpresa! ¡un argumento tan poco repetido como la portada del Telediario!), un guerrero solitario que se enfrenta como un macho perico, a todas las hordas extraterrestres... y puede incluso que hubiera un supercientífico por ahí (y lo que es más interesante: su superhija... hmmmm...), aunque ya estoy bastante menos seguro de eso. Qué... ¿contentos? ¿no? ¡Me alegro!
Sigamos...

La verdad es que si obviamos el detalle del método de control del arma, en principio Midnight Resistance parecería un shoot'em up más... ¿o no? Lo cierto es que no: es un señor shoot'em up. (¡Qué mal suena eso coñe! ¿Cómo os sentaría que alguien os llamara "señor shoot'em up"? Yo telefoneraría a los loqueros en el acto). Quiero decir que es de los buenos. Por sus gráficos, por su ambiente... es de esos juegos que a uno le dejan escenas memorables. Ya veréis a qué me refiero cuando, en cierto momento, el protagonista tenga que descender a un complejo de túneles estrechos, y arrastrarse por ellos mientras le asedian los malos.

Aunque comenzamos con un rifle de andar por casa (es un decir, claro), es posible conseguir mejores armas. ¿Cómo? No, esta vez no las dejan algunos malosos al caer agujereados por el héroe. En realidad, al eliminar a algunos de los esbirros invasores, obtendremos unas llaves rojas. Podemos cargar hasta con seis de ellas. Qué carricoche tan bonito...

Pues bien: al final de cada nivel, encontraremos una sala (con frecuencia, protegida por algún mindundi fuertemente armado) en la que veremos vitrinas con toda suerte de ingenios para hacer pupa.

Bajo ellas, aparece el nombre del chisme en cuestión, y una serie de cerraduras... tantas como llaves sean necesarias para hacernos con él (obviamente, este número variará en función de la potencia del invento).

Así, encontraremos desde lanzallamas (devastadores, pero con muy poco alcance), hasta escopetas recortadas (que reparten unos empellones tremendos, pero no son especialmente rápidas), pasando por munición, o una especie de granadas versión siglo sotopocientos. 

Me refiero a unos pequeños artefactos que se activan pulsando la barra de espacio, y pueden tener diversos efectos. Por ejemplo, los que se denominan "shower", consisten en una especie de cilindro metálico que el protagonista lanza al aire y, tras subir unos metros, revienta y lanza hacia el suelo varias descargas muy dañinas.  Es incluso posible encontrar alguna vida extra en estas salas (y nunca os sobrarán, seguro, porque el juego es terriblemente difícil -a veces, demasiado-). Digo que es "posible", porque los objetos que veamos varían aleatoriamente, de una partida a otra.

 
 

Estupendos. Los fondos son muy, muy variados, y a veces, incluso espectaculares. Prácticamente todos los niveles tienen detalles sorprendentes. Todos los personajes están muy bien dibujados y animados, desde el protagonista hasta sus enemigos, incluyendo las grandes máquinas de guerra (como la que podéis ver en la segunda captura) que aparecían en la recreativa.

Eso sí: leve tirón de orejas para los programadores aquí... cuando se muestra en pantalla un sprite de los grandes, a veces ocurren pequeños fallos (como que les desaparecen y aparecen pequeñas porciones).

Yo a este juego le habría puesto música de Maniacs of Noise. Entendedme bien, no es que Keith Tinman lo hiciera mal, y de hecho, me gusta la percusión de los temas que podemos escuchar, pero usa voces un pelín estridentes, en mi opinión. Sobre los efectos de sonido, nada que objetar.

Creo que Midnight Resistance es una conversión fantástica, e insisto, ya tiene mérito para haberse desarrollado en los 90, cuando la potencia de las recreativas estaba a años-luz de la de cualquier ordenador de 8 bits (incluyendo al asombroso estándar MSX-2), y muchas compañías estaban empezando a abandonar al C64 en favor del Amiga y el Atari ST.

Me quedo con su nivel de adicción (estratosférico), la versatilidad del protagonista, y el ambiente del juego. Lástima que la dificultad raye a veces en lo injusto.

* Muy, muy adictivo.
* La versatilidad del protagonista.
* La atmósfera del juego.
* Una conversión para quitarse el sombrero.
* A veces es terriblemente difícil.