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Back to the Future 2
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Un amiguete mío asegura que el universitario medio es lo suficientemente lúcido
como para entender cualquiera de los apartados de su temario. Sólo es cuestión
de que se lo sepan explicar bien. A algunos les llevará un día, a otros una
hora, y a los menos, una semana. Pero lo acabarán entendiendo tarde o temprano.
Personalmente, estoy de acuerdo con él. Y del mismo modo, el espectador de cine
promedio, es capaz de entender cualquier trama, siempre que el director sepa
desmenuzársela convenientemente. Luego, está en cada cual lo de salir de la
sala y dedicarse a darle vueltas a lo que acaba de ver, o a debatirlo con los
amigos. Pero el caso es que se entienda. Y creo que tiene bastante mérito lo
que hizo Robert Zemeckis con esta segunda parte de su saga cinematográfica más
conocida: Regreso al Futuro.
El argumento tenía bastante más enjundia de lo que se le podría suponer, a priori,
al clásico invento comercial y de consumo ligero, surgido de Hollywood. Tanto
es así, que el mismísimo Stephen Hawking elogió ciertos puntos de la historia,
asegurando que eran formas bastante sencillas y razonablemente efectivas, de
explicar teorías enormemente complejas. Como aquello de las "líneas de
tiempo". ¿Os acordáis?
Os cuento: en la primera parte, Marty McFly,
un chaval bastante disipado y poco profundo, amigo de un científico chiflado
(estas dos palabras, me temo, van indisolublemente unidas y formando parte de
la misma expresión, en la gran mayoría del cine-para-adolescentes-made-in-USA),
llamado "Doc" Emmet Brown que consigue convertir un cupé de semilujo
en toda una máquina del tiempo.
Bien, pues a punto está el señorito McFly de cargarse su propia existencia y
la de sus hermanos, cuando su madre se enamora de él. Claro: si su madre no
conoce a su padre, él no habrá nacido nunca, y desaparecerá. Jamás habrá sido
una realidad. Eso produciría una contradicción macanuda; una paradoja colosal...
¿cómo alguien que no ha existido nunca... ha influido en su propia desaparición?
¿Empezáis a notar el cosquilleo en las neuronas? Pues esperad, que hay más: en la segunda parte, Doc, Marty y su novia Jennifer, viajan 30 años hacia el futuro (concretamente, hasta el 2015).
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Y en cierto momento, la chica, vagabundeando, se encuentra consigo misma. Según mister Brown, la contradicción cósmica puede producir una reacción que destruya todo el Universo... aunque más adelante, encuentra otra explicación (que es, precisamente, la que aplaudía Hawking, si no recuerdo mal). |
Vamos a ver: si uno no puede existir, porque impide que sus propios padres
se conozcan en el pasado, se genera una incoherencia tremebunda. Es imposible
que no haya existido porque, de hecho SÍ que existió, y SÍ que impidió que llegara
a ser engendrado un día... ergo, si ha existido, ha podido impedir su propia
existencia... coñe...
Una teoría sugiere que hay cierto orden cósmico que manipula las casualidades
para que confabulen en contra de cualquier intento de romper la consistencia
universal. O sea, que es imposible cambiar el pasado, y si uno lo intentara,
siempre ocurriría algo, en el último momento, que mandaría al cuerno sus planes.
Hombre... la idea es inteligente, sin duda, pero creo humildemente que le acerca
a uno demasiado a la religión, a dotar de una especie de consciencia o voluntad
al Cosmos (esto empieza a desvariar peligrosamente; será mejor que me dé prisa
en concentrarme en lo que debo). La de la película propone que podrían existir
infinitas "líneas de tiempo". Y que sería posible saltar de una a
otra. Si en una de ellas, armas una escabechina colosal, que afecta a tu propia
existencia, serías "transportado" a otro Universo en el que las cosas
son muy diferentes, mientras que en el que has abandonado, las cosas seguirían
siendo como eran antes de que trataras de meter la pata.
Bueno, pues en este Back to the Future 2, la gente de Image Works nos ofrece, precisamente, todo un paseo a través de las líneas temporales. De un modo muy sutil, claro. Es decir: que se limita a seguir el argumento de la película, sin contarle a nadie por qué ocurre lo que ocurre, y por qué Marty se afana por cambiar el curso de una historia, que el incorregible Biff Tannen, el matón de Hill Valley, descendiente de una casta de gamberros y procreador de una estirpe de impresentables (todo un caballero, el zagal), moldea para su propia satisfación. Pero vayamos por partes:
Como os he contado, Marty, Doc y Jennifer viajan hasta el año 2015. Inevitablemente, a los guionistas se les desató la imaginación, y pintaron un mundo de anuncios holográficos en la calle, coches voladores que zumban a través de autopistas en las nubes, y comercio sin moneda física. Hombre, no digo yo que algo así no vaya a suceder nunca, pero que ocurra de aquí a 13 años, parece un poquito forzado, ¿no? Incluso lo parecía cuando tal fecha quedaba a 30 primaveras de distancia.
| Bien, pues nada más aterrizar en el Hill Valley del futuro, Doc revela a Marty su misión: resulta que Biff Tannen junior, un auténtico cibermacarra tarao, con implantes electrónicos capaces de aumentar su mala leche exponencialmente, tiene planeado asaltar un museo, y echarle las culpas a McFly hijo. Emmet asegura que esto mandará a la familia de Marty a hacer puñetas. | ![]() |
¿Empezáis a notar el cosquilleo en las neuronas? Pues esperad, que hay más: en la segunda parte, Doc, Marty y su novia Jennifer, viajan 30 años hacia el futuro (concretamente, hasta el 2015).
Hala: ya tenéis el primer nivel servido. Éste adopta la forma de un arcade
razonablemente entretenido, pero que sigue la misma extraña línea del resto
de las fases del juego, es decir, la de una complicada mezcla entre aciertos
y meteduras de pata, tan complementarios e igualados, que el resultado final
supera por poco el aprobado ramploncete. Por un punto, en mi modesta opinión,
y para ser exactos.
En el apartado técnico, se meten en el mismo saco gráficos más que buenos, con
otros casi dignos de figurar en cualquier producto de principios de los 80.
Y en el de la jugabilidad, un desarrollo divertido con una dificultad febril.
No sé hasta dónde tenemos que guiar a Marty, pero está claro que el sitio en
cuestión debe de caer un poquito más allá del quinto pino, porque en la vida
he conseguido completar la fase. Ese es su problema principal: es demasiado
larga. Tanto que, después de muchos minutos de encajar los mamporros de los
pandilleros de Biff, de sortear los obstáculos en la calzada (desde grietas
hasta alcantarillas abiertas, pasando por perritos imprudentes, y niñatos ociosos
que no tienen nada mejor que hacer que jugar con sus cochecitos teledirigidos
en plena vía pública), es de lo más fácil que se te acaben la energía, o el
tiempo. Y eso que, con bastante frecuencia, veremos cómo desciende una especie
de mini-helicóptero de diseño futurista que, al tocar el suelo, se transformará
en una ventajilla que nos proporcionará más vitalidad o más segundos para la
cuenta atrás, entre otras cosas.
Podemos defendernos de Biff y su cuadrilla de intelectualísimos, ya sea saltando
sobre obstáculos para ponernos fuera de su alcance momentáneamente (a todo esto:
ojo, porque simplemente bajar o subir de una acera por las bravas, nos resta
energía), emprendiéndola a bofetadas con ellos, o agarrándonos a la antena de
alguno de los coches que circulan por la calzada, en el fragor de la escaramuza.
Esta última táctica nos sirve sólo hasta que el vehículo desaparezca de la pantalla
por el borde derecho, pero siempre viene bien para arañarle unos segundillos
al reloj, y de paso, dejar atrás por unos instantes a los mangantes biónicos.
Y después... ¿qué? Pues temo que no os lo podría contar. Jamás he pasado de
este nivel, insisto. Sí, claro, podría hacer uso del clásico "cheat"
que te permite saltar las fases como el que no quiere la cosa, para ver el resto.
Pero... perdonadme la neura difícilmente explicable, resulta que soy un jugón
"profesional". Y para mí, un videojuego es casi como un libro (¡vaaale!
¡tranquilos los sesudos! sé que no tienen comparación, pero es un ejemplo ilustrativo).
Y ¿a alguien le gusta ir leyendo una paginilla suelta de cada episodio, y enterarse
del final antes de haber terminado el primero? No, ¿verdad? Bueno, pues a mí
me pasa lo mismo con los juegos. Pierdo gran parte del interés por uno cuando
lo veo completo, sé cómo acaba, y desvelo todos sus misterios de bolsillo. Así
que, el comentario de niveles sucesivos, lo dejaremos para mejor ocasión, ¿os
parece?
Sí que os puedo adelantar (por lo que recuerdo haber leído -no sé dónde-) que
la segunda etapa tenía que ver con la incursión de Jennifer en su casa del futuro,
intentando evitar el encontrarse con ella misma.
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Lo dicho... al menos en el primer nivel (y tengo entendido que la tónica se mantiene en los restantes), se ve una extraña mezcla entre fondos más que buenos, y algún que otro sprite en alta resolución, con una inmensa mayoría de personajes diseñados con unos pixels EXAGERADOS, TREMEBUNDOS, INFLADOS. |
Para tratarse un juego de 1990, uno esperaba algo más trabajado, la verdad.
Y es una lástima porque, insisto, el resto de los gráficos son bastante vistosos,
incluyendo un scroll muy suave (aunque esto es casi obligado en cualquier juego
de C64). El problema es que la mala impresión que causa ver semejantes plastas
angulosas y contrahechas deslizándose por la pantalla, fingiendo ser personajes
antropomorfos, se carga a cualquier otra.
La secuencia de introducción, por cierto, bastante espectacular, con sus fondos
digitalizados de la película y todo. La animación que muestra al Delorean modificado
despegando y girando en pleno vuelo para catapultarse hacia el futuro, no es
gran cosa, eso sí.
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Una versión bastante aceptable del tema de la película, a cargo del inefable Hojalata Boy, más conocido como David Whittaker. Sí, como ocurre en casi todas sus composiciones, esta tiene el timbre de un juego de cacerolas metido dentro de un saco y rebotando por un acantilado para abajo, pero aún así, creo que es de sus mejores trabajos. |
Además, durante el juego, se simultanea con los efectos de sonido (que no pasan de convencionales, por cierto).
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La mezcla de aciertos y patinazos acaba hundiendo lo que podía ser un buen juego. Estupendos gráficos en los escenarios, scroll suave, música más que aceptable, una secuencia de introducción muy vistosa... y una dificultad furibunda y unos personajes que parecen sacados de un videojuego 8 años más antiguo. |
| * La introducción, y algunos gráficos. * La música. |
* La mayoría de los personajes tienen gráficos muy cuadriculados. * Muy difícil. |