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Hunchback
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Varias semanas antes de incluir este juego, en mi página estaba disponible
la review de su segunda parte. ¿Que cómo
es eso? ¿No estaba a la altura, una de la otra? ¿Sufrí un acceso de una extraña
enfermedad conocida como "amnesia selectiva de primeras partes de videojuegos
protagonizados por un jorobado saltarín"?
Pues no. No había visto el Hunchback original. Así de simple. Pero la cosa se
ha solucionado, como veis, gracias a Burpy, que ha tenido a bien no sólo enviarme
el pertinente fichero T64, si no la portada del juego - ¡muchas gracias!
Después de haber jugado a Hunchback, entiendo por qué su continuación tenía
el sobrenombre de "La venganza de Quasimodo". ¡Y es que no es para
menos! ¡Anda que no sufre el pobre engendrillo en este juego, con tal de alcanzar
el corazón de su amada Esmeralda!
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Por cierto... (<divagating mode on>) no he tenido el gusto de leer la obra original, pero ... ¿termina ella con él? Me extrañaría mucho, lo que añadiría escarnio a la mofa; jeje, me recuerda a aquello de "por su amor, él escaló las montañas más altas, descendió a los abismos más profundos y navegó los mares más extensos... ¡y ella se casó con otro, porque él nunca estaba en casa!". Hay que joerse con algunas mujeres. (<divagating mode off>). |
El juego es más simple que la filosofía vital de un berberecho: guiar a Quasimodo sobre las almenas del castillo, en pos de su amada, esquivando toda suerte de peligros, a cuál más retorcido. Y para que nuestro osado chepudo no se entretenga admirando el glorioso pixelado de su entorno, en cada pantalla, un soldadito trepa muralla arriba, haciendo las veces de cuenta atrás. Si alcanza la cima, no tendrá el menor reparo en convertir en tasajo al desdichado Quasi.
Para terminar cada pantalla, hemos de cruzarla, de izquierda a derecha, hasta alcanzar una campana, y entonces, hacerla sonar, con lo que, además, se sumará a una especie de pequeña cuenta de "campanas tocadas" que se refleja en la parte superior izquierda del área de juego. Si Quasimodo pierde una vida, se borrarán todas las campanas, pero si logra acumular cinco sin que algún energúmeno le rebane la chepa, obtendrá una jugosa suma de puntitos (que siempre vienen bien, por aquello de las vidas extras, y tal).
| ¿Y cómo son las pantallas? Pues hay de todo, miren ustedes por donde. Para empezar, son ciento y la madre (bueno... quizás exagere una miajilla, pero para un juego de la antigüedad de este, la verdad es que no está mal la cosa... deben de andar por las 15 ó 20 -en la parte inferior izquierda de la pantalla, hay una ventanita que muestra nuestra posición-), y para seguir, son muy variadas. | ![]() |
Digamos que las primeras definen una serie de patrones, que luego se van complicando, a base de combinarse unos con otros. ¿Que de qué berenjenas rebozadas estoy hablando? Veréis...
... en la primera pantalla, simplemente, tenemos que guiar a Quasimodo sobre el muro del castillo, saltando sobre una serie de bolas de fuego que vuelan hacia él, a ras de suelo, a intervalos cíclicos. Vale. Poco después, veremos una pantalla en la que nuestro atlético jorobado debe saltar por las almenas de la muralla. No tardaremos en encontrarnos con otra prueba de "salto de almena"... pero amenizada con bolas de fuego. ¿Vais entendiéndolo? Hay cuatro o cinco obstáculos o enemigos básicos, y la dificultad aumenta a base de combinarlos. ¡Y no veáis qué eficientemente se consigue ese aumentillo de la dificultad! Cuando lleguéis a cierta pantalla en la que Quasimodo debe saltar sobre almenas ocupadas por soldados que, cíclicamente, elevan sus lanzas en el aire, tratando de trincharle, mientras vuela hacia él una lluvia de flechas, a distintas alturas y distintas velocidades, empezaréis a preguntaros si, por ventura, no sería que el equipo de fútbol del programador del juego perdió por 17-0 ante una panda de aficionadillos de cuarta división, y el hombre andaba rebosando buen humor...
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Más primitivos que el hacha de piedra, pero efectivos de todos modos. El scroll es bastante brusco, algo que, la verdad, era la tónica habitual en la mayoría de los primeros juegos de C64. |
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Otro tanto aquí. Efectos correctos y música de hojalata, pero que también cumplen. |
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¡Divertidísimo! Será tan simplón como la receta de huevo frito, pero tiene algo... ¡y es que es adictivo como el solo! |
| * Muy entretenido. * El detalle del soldadito trepando el muro, en lugar del clásico "timer", es original. |
* Cuando las cosas comienzan a complicarse... ¡lo hacen de verdad! Además, hay por ahí un par de saltos con "precisión a nivel de pixel", que rayan en lo frustrante. |