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Hunt for the Red October, The
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Tom Clancy es un escritor de bastante renombre en todo el mundo, experto en
novelas de intriga militar con títulos poco poéticos y, sobre todo, en venderlas.
Muchos de esos libros se han adaptado al cine como un anillo a un dedo... y
es que supongo que el estilo conciso y comercial de metáfora fácil que tienen
la mayoría de escritores estadounidenses (al menos, los pocos que he leído)
se plasma en imágenes sin mucha dificultad.
Aquí tenéis la versión informática de "La Caza del Octubre Rojo".
Recuerdo cuando la vi con mis amiguetes, hace ya sotopocientos años, en un cine
de verano de esos sin techo, con sillas metálicas oxidadas, y el suelo cubierto
por una capa de 20 centímetros de cáscaras de pipas y bolsas de gusanitos. ¡Qué
bien nos lo pasamos los tíos de la pandilla, y cómo se aburrieron las niñas,
je, je, je...! ¡Ahh, qué tiempos aquellos!
Estee... vaya por Dios, otra vez se me ha ido la olla...
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Pues bueno: en la película, el capitán al mando del submarino más moderno de la Armada Rusa, el Octubre Rojo, orgullo de propios y extraños (bueno... más bien de propios), decide abandonar su paraíso comunista en ruinas, y huir con su avanzadísimo buque a las costas de Estados Unidos, la ruina de paraíso capitalista (jeje, vaya chorrada de chiste politimorfo -perdón, no se repetirá-). |
Como es de entender, a los jerifaltes de la antigua superpotencia, no les hace demasiada ilusión que en Occidente sepan lo mal que les van las cosas, así que mandan a medio ejército detrás de él.
Para conseguir que los americanos cooperen en la búsqueda, les hacen creer
que el comandante de la nave está mochales y quiere bombardear con armas nucleares
algunas de sus ciudades.
... pero Jack Ryan, que ha seguido desde hace tiempo la trayectoria del comandante
ruso, cree que es todo una engañifa, y que en realidad, lo que éste pretende,
es vivir una vida apacible con sus McDonald's, su Día de Acción de Gracias y
su Cuatro de Julio, así que aborda el submarino U.S.S. Dallas, y se prepara
para reunirse con el supuesto chiflado (que por cierto, no lo he dicho antes,
pero responde al sencillo y mnemotécnico nombre de Marko Aleksandrovich Ramius).
Según avanzamos en las fases del juego, se alterna el control de Ryan y Ramius.
Así, en la primera, el agente del FBI tendrá que descolgarse desde el helicóptero
que le transporta, hacia la cubierta del U.S.S. Dallas, en medio de un temporal
de agárrate y no te menees, que le hará columpiarse violentamente.
Si conseguimos ponerle a salvo en el interior del submarino, sin que se escoñe
contra su armazón de metal, podremos acceder a la segunda etapa, protagonizada
por el comandante fugitivo, y que no es más que un matamarcianos con scroll
lateral, como cualquier otro, con cierto parecido al clásico Skramble:
nuestra nave recorre cavernas llenas de obstáculos, mientras se enfrenta a submarinos
enemigos, y trata de esquivar misiles que se disparan desde el fondo, en cuanto
pasa por encima. Y no sólo eso: además nos toparemos con minas, cargas de profundidad,
y proyectiles que llegan desde la superficie de agua y se nos abalanzan por
la espalda.
Pero el Octubre Rojo, aparte de contar con la multitud de "power-ups"
habituales en los matamarcianos (ya sabéis: recarga de energía, "smart
bomb", y ese tipo de historias...), puede disparar cinco tipos de armas,
en función de si movemos o no el joystick en el momento en el que presionamos
el botón de disparo.
Hacia adelante: torpedos y misiles guiados (que se quedan brujuleando cerca
del morro del submarino).
Hacia arriba: misiles (muy útiles cuando nos llueven explosivos o nos "sobrevuela"
otro sumergible con ganas de darnos la matraca).
Hacia abajo: cargas de profundidad, de gran utilidad para quitar del medio a
los proyectiles que aguardan en el fondo.
Y hacia la izquierda (es decir: a la popa de la nave), una especie de bombas
esféricas que nos pueden salvar el pellejo si las lanzamos en el momento en
el que nos persigue algún misil enemigo.
La munición de todas estas armas es finita, pero ¡tranquilidad! ¡para eso están
los célebres "power-ups"! ¿no?
Una vez que Ramius alcance el mar abierto, se aproximará a las costas de Groenlandia para reunirse con el U.S.S. Dallas, de modo que en la siguiente fase, volvemos a controlar a Ryan.
Ahora, se trata de que pilotemos el minisumergible desde uno de los submarinos hasta el otro, luchando contra las corrientes acuáticas y demás.
| Si conseguimos acoplarlo, tendremos que abrir la escotilla, lo que, curiosísimamente, sirvió a los programadores para hacer una especie de minifase (no sé yo si llamarla "de relleno"), en la que vemos un primer plano de la portezuela en cuestión, y a su izquierda, una barra que muestra el nivel de fuerza de Ryan. Para abrir la escotilla, hemos de conseguir que la clásica manivela redonda gire. | ![]() |
¿Y eso como se hace? Atención: ¡aporreando el joystick como en los juegos deportivos! Sí, me refiero al machaque frenético "izquierda-derecha".
¡Hala! ¡Ya tenemos a nuestro nene del FBI dentro del Octubre Rojo, con su admirado
Ramius! Y para que la cosa se anime más aún, ¡oootro ataque de la flota rusa!
Así que, oootra fase estilo matamarcianos.
Perdón, no he sido exacto en esa frase. Debería decir algo como: "así que
oootra vez LA MISMA FASE estilo matamarcianos". Sí, sí: LA MISMA que la
segunda. Vamos, IGUAL. No cambian ni los escenarios, ni la música... vaya, por
no cambiar, ni siquiera lo hace el nivel de dificultad, ni los enemigos. Lo
mismo. Vaya forma de ahorrarse código. No acabo de entender por qué meten un
nivel tan tontorrón como el de abrir la escotilla, y luego dos fases IDÉNTICAS.
Vamos, que es la misma, pero aparece en dos momentos distintos. En fin.
Y por fin, una vez que nos quitemos de encima a los tovarichs recalcitrantes,
podremos enfrentarnos a la última pantalla del juego.
Resulta que dentro del Octubre Rojo, hay un traidor (como los submarinos no
llevan mayordomo, como en las novelas de misterio, pues tiene que ser el cocinero...
-qué chorrada acabo de decir-), que está dispuesto a sabotear alguno de los
cohetes de chumicientos megatones, y poner a Ryan, Ramius y a todos sus alegres
camaradas, en órbita geoestacionaria.
El agente debe enfrentarse a él en pleno silo, a tiro limpio, en una fase un
poco tonta (sí: también), en la que simplemente, hemos de manejar un punto de
mira por la pantalla (Ryan permanece casi estático en medio, sin buscar refugio
ni nada, el muy lerdo), y disparar sobre el cocinero cada vez que asome. Si
no lo hacemos a tiempo, será él que le endiñe un tiro a nuestro agente.
Y si conseguimos agujerearle el número suficiente de veces... ya está: fin de
la historia.
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En general, están muy cuidados, y son de bastante calidad. El helicóptero de la primera fase se mueve ágilmente y con mucha suavidad, lo que ya tiene mérito dado su tamaño. Las dos etapas "matamarcianos" son agradables de ver (especialmente los fondos). |
Las fases de acoplamiento del minisubmarino de Ryan al Octubre Rojo también llaman la atención por su calidad y la última (el tiroteo) aunque no pasó a la historia por el nivel gráfico de los sprites, sí que tiene un fondo muy trabajado.
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No hay efectos, sólo una música en cada fase que, aunque como composiciones no están del todo mal (especialmente la de la presentación que, por cierto, creo yo que es la banda sonora de la película -ahora ya no lo recuerdo, claro-), tienen un timbre un poco ronco y vibrante. |
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La variedad de las fases y su calidad gráfica son quizás las dos cosas que más llaman la atención. Sin embargo, es más bien facilillo... vamos, tanto es así que estoy convencido que con un poco de habilidad, suerte y concentración, uno puede terminárselo sin perder ni una sola vida... y empezamos con cinco... |
| * La variedad de las fases (si exceptuamos la segunda y la
cuarta, claro). * Buenos gráficos. |
* La segunda fase es LA MISMA que la cuarta. * La música es un poco cargante. * Facilón. |