International Karate
Género: Lucha Música: Rob Hubbard
Desarrollado por: System 3 Año: 1986
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Otra de las modas de los 80, que prácticamente ya han pasado a mejor vida, fue la de las artes marciales (especialmente, el Kárate). ¿Recordáis la cantidad de películas de pataditas en el epigastrio y pellizcos en los párpados que se rodaron en aquel entonces? Bueno, si me apuran, también hoy en día pueden verse cosas similares en el cine, pero si obviamos las chorradillas del señor Seagal, nos quedamos con versiones "ciberpunk" de aquellas historias de coces y bofetones, como Matrix.

Como es de esperar, hubo un auténtico torrente de videojuegos de artes marciales, encabezados por el mítico The Way of the Exploding Fist. De hecho, este International Karate es muy, muy similar al anterior. Hasta los sprites son clavados. Cambian los controles (algo menos intuitivos... eso de que la patada alta se consiga moviendo el joystick en diagonal hacia abajo y en la dirección del avance, no acaba de convencerme), y una serie de escenarios de ocho lugares del mundo, que le bastan para proclamarse "internacional".

Pero no, no penséis que le estoy dando caña: la verdad es que el juego merece la pena.

¡Joé, cómo te huelen los pies, colega! Y no es para menos, si tenemos en cuenta que fue desarrollado por la gente de System 3, una de las compañías que más se distinguió en el mundillo commodorero, por la calidad de sus juegos (¿a alguien le suena The Last Ninja?). El objetivo es bien simple, como supongo que habréis imaginado a estas alturas: derrotar a nuestros oponentes, a base de collejas y mamporros surtidos, a cuál más espectacular, para progresar en nuestra graduación como karatekas.

Comenzamos con un tímido cinturón blanco, y conforme vayamos derrotando a nuestros rivales, ascenderemos en el escalafón.
Cada pantalla alberga dos combates. Si logramos superar ambos, podremos acceder a la siguiente, que se desarrollará en otro lugar del mundo, y ante contricantes bastante más duros.

Al principio, el juego nos da a elegir entre dos "viajes", o lo que es lo mismo, los cuatro escenarios que servirán de telón de fondo a nuestras galletas y guantadas.

El "viaje 1" incluye Sidney (con el espectacular edificio de la ópera al fondo), Nueva York (con la Estatua de la Libertad incluida), un templo chino (a mi me recuerda a la Ciudad Prohibida) y el legendario Fuji-Yama.
En el "viaje 2", comenzaremos en un sitio de lo más adecuado para andar saltando y repartiendo leña: al pie de la Esfinge de Gizeh, con toda la fresquita.

Continuaremos en Río de Janeiro, en plena playa, y con el Pan de Azúcar (se llamaba así, ¿no?) y el célebre Cristo Redentor, en el horizonte.

Y si nuestras habilidades nos lo permiten, progresaremos hasta Londres, con la Abadía de Westminster como escenario, para terminar ante un templo griego. Lo cierto es que, pese a que le dan el nombre al juego, los escenarios no son especialmente trascendentes.

Para derrotar a un oponente, tenemos que sumar dos puntos (exactamente igual que en el Exploding Fist). En función del movimiento y del momento en el que lo ejecutemos, obtendremos una puntuación mayor (un punto completo) o menor (medio punto). El viejecito con kimono que se ve al fondo, es el encargado de juzgar el mérito de los cebollazos que propinamos. Con el calor que hace, y estos dos pegando brincos...

Como podéis ver, este International Karate es un juego más del género. Tiene sus detalles, sí, pero desde luego, no se puede decir que sea el más original del mundo. De todos modos, bien merece la pena. 

 
 

Los luchadores son prácticamente iguales a los del Way of the Exploding Fist, y si dejamos al margen el tema de la originalidad, eso es buena cosa.

Los fondos confieren variedad al juego, sí, pero la verdad es que podrían haberlos trabajado un poco más (lo que no significa que estén mal dibujados).

Fantástico. Se simultanea un estupendo tema de Rob Hubbard, con sonidos digitalizados de golpes, gritos y demás. Quizás no sean de una calidad estratosférica, pero ¡no veáis lo efectivos que resultan!

No se puede decir que sea el juego de kárate más original para C64, pero sí que es de los más entretenidos, y eso es lo que cuenta, ¿no?

* Muy divertido.
* El sonido.
* Demasiado parecido al Exploding Fist.