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Koronis Rift
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La compañía propiedad del célebre George Lucas estaba bastantes años por delante
de gran parte de la competencia. Técnicamente, hacían verdaderas maravillas.
¿Habéis leído mi comentario del Eidolon?
Si es así, sabréis a qué me refiero. Es admirable que se hicieran cosas como
estas con tan pocos recursos. Y no sólo eso: con frecuencia, el argumento era
casi, casi, digno de una película del papaíto (económico) de la empresa.
Sin ir más lejos, en este Koronis Rift, nos ponemos en el pellejo de una especie
de "chatarrero espacial". Algo así como el de los "Desguaces
El Melli" de mi tierra, pero en versión intergaláctica.
Mientras vagabundea entre los sistemas planetarios, descubre un mundo que es
toda una leyenda del gremio: Koronis. Muchos siglos atrás, había sido la cuna
de una civilización técnica floreciente, que construyó gigantescas máquinas
de guerra (llamadas "Hulks"). Todo un sueño para un trapichero como
nuestro protagonista.
Así que deja su nave en órbita en torno al planeta, y se dispone a descender
con su tanqueta de exploración... claro que, como era de esperar, en la superficie
no estará solo...
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Resulta que hordas de platillos volantes patrullan sobre los escarpados valles de Koronis, y serán un auténtico incordio para nuestra búsqueda. Los primeros que nos asaltarán no plantearán un verdadero reto: se comportan como si les diera canguele tocar el botoncito del cañón de positrones, y revolotean dubitativos a nuestro alrededor. Parecen estar diciendo, ¡desintégrame! ¡desintégrame! |
Pero, tranquilos, conforme vayamos progresando en el juego, y vayamos adentrándonos en las fallas más profundas del planeta, nos toparemos con guardianes cada vez más agresivos y resistentes. De hecho, en la última de todas las grietas, la número 20, se oculta la base de los alienígenas (y uno de nuestros objetivos -aunque secundario, si queréis-, es destruirla).
Nuestro vehículo tiene una estructura modular. O séase, que funciona con una
serie de módulos independientes que pueden intercambiarse. Esto nos permitirá
utilizar la tecnología que recuperemos de los Hulks para conseguir mejores defensas,
un cañón más destructivo... ese tipo de cosas, ya sabéis.
¿Y cómo se buscan los celebérrimos Hulks? Simplemente, siguiendo el indicador
que encontraremos en la parte superior izquierda de la pantalla, concretamente,
en el primer monitor de la fila de seis que hay. En la captura de arriba podéis
verlo: es el que tiene un círculo negro sobre un fondo verde. Pues bien: cuando
recorramos las escarpadas tierras rocosas de Koronis, un punto amarillo nos
indicará en qué dirección hemos de movernos para llegar al siguiente ingenio
extraterrestre. Debemos maniobrar para que esté en la parte superior del anillo
negro. Cuando alcancemos nuestro objetivo, el punto desaparecerá, y si no hay
platillos dando la coña en las inmediaciones, podremos acceder al menú del vehículo,
en el que se nos permiten dos opciones:
- Llamar a la nave nodriza, en órbita en torno al planeta, para que capture
al vehículo de superficie.
- Activar el robot que se encarga de recuperar la tecnología de los Hulks. En
la imagen de arriba podéis verlo: es ese cachivache amarillo que flota acercándose
al enorme artefacto verde.
El invento en cuestión vuela hasta posarse sobre la superficie del Hulk. Allí
permanece unos segundos, antes de volver a nuestro vehículo, trayéndonos un
módulo de tecnología (acto seguido, el gigantesco chisme alienígena se destruirá
por la explosión de una carga que precisamente el robot dejará antes de partir,
para evitar que los responsables de las escuadrillas peñazo de platillos volantes
se hagan con armas más destructivas aún).
Una vez que el robot llegue a la tanqueta, sólo hemos de elegir uno de los huecos
libres en el panel, y pulsar el botón de disparo para almacenar el nuevo módulo.
Cuando tengamos todas las rendijas llenas, podemos llamar a la nave nodriza,
con lo que accederemos a esa pantalla tan curiosa que veis abajo...
| Aquí, se hace un balance de nuestra rapiña de alta tecnología. Podemos situar cualquiera de los módulos que hemos encontrado en una cinta transportadora (no hay más que elegirlo, moviendo el cursor hasta el hueco en cuestión, y pulsar fuego), y una vez que esté ante el androide, escoger entre cuatro opciones, a saber (de izquierda a derecha)... | ![]() |
- Abandonar la nave (Exit Ship): para salir de la nave nodriza y regresar a
Koronis. En ese caso, se nos permitirá continuar en la última falla en la que
estuvimos, avanzar hacia la siguiente (donde encontraremos Hulks más raros que
contienen módulos más potentes, pero también platillos volantes más peligrosos),
o saltarnos una (aún peor).
- Desmantelar: para hacer con el módulo en cuestión lo mismo que vuestro seguro
servidor hizo de chico, armado con un destornillador y la curiosidad propia
de la edad, con un bonito reloj de cuco que tenían mis abuelos... erm...
Esta opción suma a nuestra cuenta el valor del módulo. Recordad que nuestra
misión principal es amasar todo el dinero que podamos.
- Análisis: nos informa sobre la eficiencia y potencia del módulo. Si encontramos
alguno que nos convenga, siempre podemos sustituirlo por alguno de los que ya
tenemos instalados. Cada uno de estos cacharrillos suministran dos servicios
distintos representados por sendos iconos en su superficie (por ejemplo, el
cañón es un arma, un punto inscrito en un círculo es defensa...). Si queréis
una lista detallada de los iconos, echadle un vistazo a la documentación, incluida
en la propia imagen de disco que tenéis en esta página. Eso sí: no se nos detallan
los efectos de todos los iconos... hay módulos con propiedades bastante curiosas
que el manual nos insta a descubrir por nosotros mismos. Mira tú qué bien.
- Finalizar el viaje: para retirarnos a un apacible planeta de playas de arenas
doradas, a disfrutar de las rentas obtenidas en nuestras andanzas. Esta opción
también nos permite guardar el juego, o cargar una partida anterior.
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Puede que tanto los Hulks como los platillos volantes, y otros objetos, sean algo cuadriculados, pero el entorno en 3D es verdaderamente impresionante para la época. |
Nuestro vehículo explorador se mueve sobre montículos y baches, cabeceando
y balanceándose. La sensación de inmersión y realismo es más que notable.
Mención especial para el androide científico de la nave nodriza.
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Un tema musical correcto, y unos cuantos efectos de sonido bien hechos, en la superficie de Koronis. En la nave madre, sin embargo, silencio absoluto. |
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Pues como todos los títulos de Lucasfilm Games de principios / mediados de los 80 (luego prácticamente abandonaron el C64, para dedicarse al Amiga): técnicamente asombroso, con una historia envolvente y original, y lleno de detalles muy inteligentes. |
| * El entorno 3D. * El robot de la nave nodriza. * El argumento. * Lleno de detalles técnicamente brillantes. |
* Hay muchos módulos, e interpretar el funcionamiento de todos, sólo por sus iconos, es bastante complicado. |