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Kung-Fu Master
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¿Creéis que uno de los motivos por los que tan pocas chicas se acercan a
esto de los videojuegos es porque la inmensa mayoría de ellos están
protagonizados por machitos pericos que resuelven sus diferencias de criterios
con los malosos a golpe de hachazo, rayo de neutrinos, o patadita en los
incisivos, y que con demasiada frecuencia, encima, obtienen como recompensa de
semejante escabechina, la mano de una frágil doncella cuyo único papel en la
historia es dejarse raptar, chillar un poquito, y caer rendida en brazos del
héroe cuando llega hasta ella?
Hmmm... no sé... la verdad es que me costaría más "meterme" en un
juego protagonizado por la nena más mona de la clase, que ha de rescatar al
tío macizo del Insti, de las garras de una piara de lobas en celo (y no me refiero
a hembras del canis lupus...), que lo asedian. Vale... a lo mejor estoy
cayendo en un topicazo injusto, y debo estar agradecido a que estas páginas
nada más que las leamos cuatro nostálgicos mal contados, porque si no, seguro
que me encontraba con el correspondiente ciberpuro de la más conveniente, desmadrada
e iracunda asociación feminista.
¿Que por qué digo todo esto? ¡Coñe! ¡Porque oootra vez tenemos que
partirnos la cara con medio mundo para rescatar a la chica!
(Disclaimer, como dicen los yanquis: dos de las novias que he tenido eran unas auténticas viciosas de los videojuegos. Teníais que ver a una de ellas haciendo picadillo a los demonios del Doom, o a otra pegada a la versión emulada del Puzznik -curioso juego de C64- hasta altas horas de la madrugada, así que... ¡y que conste que no las elegí por eso!).
Kung-Fu Master es una conversión de una recreativa bastante antigua.
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El desarrollo es muy simple: hemos de recorrer cinco niveles que hacen scroll lateral, repartiendo leña a diestro y siniestro entre las hordas de guardianes que vigilan a la muchacha. Todas las plantas tienen exactamente el mismo decorado; sólo varían los enemigos (su número, su clase...), y el "jefazo" que nos espera al final... bueno, y que las impares se recorren hacia la izquierda, y las pares, hacia la derecha. |
Los malosos de a pie son unos tipejos vestidos de negro y morado (como veis en la captura de arriba), que se limitan a echársenos encima, alzar los brazos, y agarrarnos con fuerza. Este "ataque" nos resta energía constantemente... con más rapidez, cuantos más enemigos nos estén sujetando al mismo tiempo. La única forma de librarnos de ellos es sacudiendo el joystick con fuerza a derecha e izquierda, de modo que el protagonista haga lo propio, y derribe a todos los malos.
Conforme avancemos en el juego, encontraremos otros enemigos; por ejemplo, unos enanitos bastante incordiantes (sólo pueden ser derrotados con un golpe bajo, ya sea un barrido, o un puñetazo de rodilla en tierra... a todo esto; no os lo he dicho, pero podemos intercambiar el tipo de golpes que propina nuestro protagonista -puños o patadas-, pulsando la barra de espacio) que, además de tener la misma fea costumbre que sus "mayores" (o séase, agarrarse al héroe, como si estuviera forrado de billetes lilas), a veces, cuando nos agachamos para intentar saludarles con una amable guantadita, pegan un brinco por encima de nuestra cabeza. Si no reaccionamos a tiempo, haciendo que el protagonista se ponga en pie para que el minicretino en cuestión se dé un batacazo contra su cuerpo, le obsequiarán con una tobita en toda la coronilla, con la consiguiente pérdida de energía.
Pero esperad, que hay más: en todos los pisos nos saldrá al paso al menos un
lanzador de cuchillos. Su mayor peligro es que aguarda unos segundos antes de
arrojarnos uno (a la altura de la cabeza, o de las piernas... eso es aleatorio),
y en ese tiempo, es posible que se nos eche encima un batallón de malosos de
los "agarradores". Y claro, te rodean por todas partes, mientras tú
te preparas para que el muy cretino de las navajitas se decida a mandarte una por
correo urgente, y así poder esquivarla.
¿Un consejo? En cuanto veas a uno de estos individuos, carga contra él, y dale
un par de galletas de mi parte.
En otros pisos nos toparemos incluso con trampas, como jarrones que caen del techo, y de los que salen pequeñas serpientes venenosas, o esferas que permanecen flotando unos segundos en el aire, antes de reventar y lanzar tres fragmentos mortíferos... o incluso unas curiosas bolas que, al romperse contra el suelo, dejan libre a ¡un dragón!, que no pierde el tiempo, y lanza una llamarada devastadora (para muestra, un botón: justo bajo esta línea).
| Ya os he dicho que al término de cada nivel, nos las tendremos que ver con el clásico "jefazo". Ninguno es especialmente difícil (incluso hay alguno ridículamente fácil de derrotar)... si exceptuamos al último, claro. ¡Con ese se pasaron! Bueno, ya que estamos, os contaré un poco más sobre estos enemigos especiales: | ![]() |
- El del primer nivel es un tipo armado con dos cosas: un palo, y la mala leche
de un chimpancé con una motosierra. Vencerlo es... más que fácil... si empleáis
cierto truquito, claro...
...
¡Vaaale! Os lo explico: si en este primer nivel, pulsáis Shift y la tecla "G"
al mismo tiempo, el protagonista dejará aparcadas por un ratito las llaves de
Kung-Fu, y echará mano de ¡una pistola! ¡Sí, sí, en serio! No es ningún "trainer"
de esos que incluían los piratas en los juegos que desprotegían. Es un truco
que ya poseía el juego original.
Con este arma, quitar de la circulación al tipo del palo, es coser y cantar.
Lástima que la cosa no funcione en otros niveles.
- Vencer al del segundo piso es casi inevitable. Yo diría que es el malo más fácil de todo el juego. Se acerca a nosotros, y nos lanza un boomerang afilado. Si toca al héroe, le quitará una vida automáticamente. Pero eso es más que complicado. Poniéndote a una distancia prudencial de él, tendrás todo el tiempo del mundo para esquivar el arma, acercarte al tipo en cuestión, y cubrirlo de mamporros, antes de que el ingenio vuelva hacia atrás (es sorprendentemente lento).
- Llegamos a la tercera planta: su guardián sí que tiene un poco más de historia. Es un gigantón (con unos píxeles más gordos que un saco de melones) capaz de ponernos en órbita de un par de coces. El único truco válido contra él, es lanzarle golpes a toda la velocidad que podamos.
- Cuarta planta: recuerdo que, en mis tiempos, el guardián que nos espera al final de esta, me tenía verdaderamente frito. No sabía qué hacer para derrotarle. Y resultó ser una chorrada... veréis: cuando alcanzamos las escaleras que dan acceso a la quinta planta, se materializan dos jorobados. Uno delante del héroe, y otro a su espalda. Si tratamos de golpear a uno de los dos, simplemente desaparecerá, para volver a surgir de nuevo poco después. Y en cuanto tienen oportunidad, nos fríen a hechizos. ¿La solución? Acércate al engendro de la derecha, selecciona los puños, agáchate, y descárgale una buena tunda en el epigastrio. Arreglado.
- Quinta planta: la jibamos, tía María. Con el chavalín vestido con un kimono amarillo (... me suena a coña eso, no sé por qué; igual es por aquello de "tengo un kimono amarillooo, que ees lo que se lleva aahoooraa..."; ah, que no era así la canción, es verdad...) que nos aguarda al final, los programadores se pasaron tres pueblos. No es que sea peligroso... ¡es que no hay forma humana de darle un sopapo! ¡El tío los para todos! Tiene unos reflejos sobrehumanos... da igual lo rápido que aprietes el botoncito; no conseguirás ni despeinarle. Si acaso, de vez en cuando, se te escapa alguna que otra galleta, y el tipo se la encuentra, pero creedme, eso sucede con uno de cada 20 ó 30 golpes que le lanzamos. De hecho, siempre que he llegado hasta él, he terminado perdiendo una vida porque se me acabó el tiempo.
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Los escenarios no son gran cosa; además, todos los niveles tienen el mismo. Respecto a los personajes, la mayoría de ellos tiran a cuadriculados, aunque hay de todo. |
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Un par de musiquillas bastante metálicas, creo yo que sacadas "directamente" de la recreativa original, y unos cuantos efectos de sonido simplemente correctos. Quizás lo más característico del juego sea la música que nos acompaña durante el desarrollo. |
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Un beat'em up con un desarrollo muy rápido... y bastante típico. Es bastante adictivo, y el nivel de dificultad está muy bien ajustado, salvo por el energúmeno de la quinta planta. ¡Con ese no hay quien acabe! |
| * Rápido y adictivo. | * ¡El jefazo del quinto nivel! ¡Es la leche el tío! |