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Last Ninja 3, The
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La compañía System 3 fue la responsable de la creación de una de las sagas
de videojuegos más legendarias en el C64: The Last Ninja.
La primera parte fue un bombazo, la
segunda, la consolidación y la tercera... bueno... no creo que sea muy propio
decir que era "la peor", si no más bien, la "menos buena".
Aún así, The Last Ninja 3 es un juego extraordinario.
A nivel técnico, este juego es para quitarse el sombrero. Es una muestra de lo que un grupo de programadores expertos, podían hacer con un Commodore. Tiene casi, casi un nivel de 16 bits... jejejeje, esto me recuerda a un amiguete que tenía yo en aquel entonces, poseedor de un Speccy, y que solía decir que el C64 era un "12 bits", porque estaba por encima de los 8, y por debajo de Amigas, Ataris, y demás.
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Para empezar, tiene una de las secuencias de introducción más espectaculares que he visto nunca en un juego de nuestra maquinita. Los gráficos, la música... ya todo te va preparando para lo que viene, y te causa inmediatamente una impresión magnífica. |
Pongámonos rápidamente en situación: en el juego original, un Shogun despótico
llamado Kunitoki, envidioso de los secretos de las artes ninjas, aprovecha una
reunión tradicional de toda la orden en la isla de Lin Fen para convertirlos
en alpiste... pero uno de los Ninjitsu escapa a la masacre: Armakuni, que desde
ese momento se convierte en el Último Ninja.
Comienza una historia que se mueve entre la épica y la chorrada, que mantiene
a los dos enemigos vivos durante centurias, hasta que vuelven a enfrentarse,
en Nueva York y en pleno siglo XX.
Armakuni destruye al espíritu de Kunitoki, y el Bien se impone sobre el Mal...
teóricamente...
... y es que, muchos años después, cuando el héroe de la peli se ha convertido
en un probo y sabio maestro del Ninjitsu, con la intención de volver a fundar
la orden de la que él es el único superviviente, cierto día, mientras medita
con sus alumnos, recibe una... erm... llamada de los ancestros, o algo así...
bueno, como veis, estamos empezando a adentrarnos en la parte chorras del argumento.
Resulta que, ante la atónita mirada de sus pupilos, Armakuni queda envuelto
en un aura refulgente que le transporta al Tíbet al instante. ¡Ahí es nada!
¡Chúpate esa, Halcón Viajes!
Resulta que Kunitoki se ha manifestado una vez más. ¡Y es que no aprende,
el muy rufián! Se conoce que, como asegura el manual del juego, "el odio
verdadero es eterno", y no hay manera de que
el uno se libre del otro.
Armakuni debe derrotar a su némesis una vez más, antes de que éste consiga
conquistar los Cinco Elementos representados en sendas áreas dentro de un
inmenso templo nepalí... a todo esto...
Divagación 1.- ¡Y mira que esto de los elementos es algo recurrente en los
juegos!
Divagación 2.- Que yo sepa, lo de Tierra, Agua, Fuego, Aire y Éter intermedio, era una entelequia de los griegos, no de los correligionarios del Dalai Lama...
| Pero bueno, centrémonos en el juego en sí... a primera vista, es bastante parecido a los dos anteriores, aunque está claro que tanto el panel de puntuación, objetos y demás, como los escenarios y personajes en sí, están mejor dibujados... si cabe. Porque mira que era difícil superar los estándares que definieron la primera y segunda entrega. | ![]() |
La mecánica es muy similar, sí, pero en cuanto nos ponemos en marcha, notamos
unos cuantos cambios... que, lástima, en su mayoría no son para mejor, precisamente.
Primero: los personajes son mucho más rápidos que en otras entregas. Esto puede
estar bien en algunas ocasiones, pero en los combates, la cosa cambia... las
peleas son bastante más furiosas, pero también más difíciles. Si en las partes
anteriores, Armakuni tenía todas las de ganar ante cualquier mindundi o macarra
que le saliera al paso (y es lo normal, digo yo...), ahora las tornas han cambiado.
Cualquiera de los guardias desarmados, con pinta de Gengis Khan, que nos salgan
al paso, es capaz de darnos una buena tunda... y no os digo nada sobre los que
esgrimen un bastón, unos nunchakos, o algo parecido... ya puedes esmerarte con
el joystick, porque te pondrán las pilas a porrazo limpio.
¿Que entonces es mejor salir por patas? No, nada de eso... otra de las novedades
es cierta chuminadita que los programadores llamaron "Bushido". Es
una especie de "medida del honor" de Armakuni, y se representa por
un dragón en la parte inferior central de la pantalla. Cuando derrotamos a un
enemigo, en función de su fuerza y su arma, nuestro "Bushido" aumentará,
y el dragón se irá coloreando progresivamente de verde.
Ahora... si se te ocurre poner tierra de por medio, se entenderá como un acto
de cobardía. Y ojo: no puedes ni terminar cada fase, ni acabar el juego, si
no tienes un nivel alto de "Bushido". O sea, que el juego te fuerza
a combatir, aún cuando es terriblemente difícil (muchísimo más que en cualquier
otra entrega). Es el método más eficaz para conseguir que las 5 vidas con las
que empiezas, no te duren mucho más de seis o siete pantallas.
Ah, por cierto: para más inri, los enemigos "regeneran", como en la
segunda parte.
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Son fantásticos, magníficos... en fin... añadidles todos los adjetivos elogiosos que se os ocurran. Impresionantes en cada detalle: escenarios, personajes, animación... pero no solo eso: ya os he contado que la secuencia de presentación es espectacular, e incluso podremos ver algunos dibujos asombrosos cuando el juego termina y accedemos a la tabla de puntuaciones más altas. Un aplauso. |
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Como en las dos partes anteriores, no hay efectos de sonido: sólo músicas, pero también en este caso son impresionantes. Todas suenan macanudamente bien (mención especial para la de la secuencia de introducción), aunque quizás les falte el toque de personalidad que tenían las de la segunda entrega. |
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Tenía todos los ingredientes para convertirse en una auténtica obra de arte... pero la dificultad exagerada se los cargó. Aún así, The Last Ninja 3 es un juego que merece muchísimo la pena. Recomendado. |
| * Gráficos asombrosos. * La música. * La secuencia de presentación. |
* Se pasaron tres pueblos con la dificultad. |