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Manic Miner
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Hay muchos commodoreros, sobre todo en el Reino Unido, que no soportan este
juego (y si no, mirad la introducción de los crackers de la imagen de
cinta que tenéis aquí: dicen que es "apestoso"). Y ¿sabéis por
qué creo que es? Porque se trata de un clásico del Spectrum. Y si en España
había cierto pique entre los fanáticos del Speccy y nosotros, no os cuento la
que se formaba allende el Canal de la Mancha, cuando a alguno de los miembro de
uno de los dos bandos se le ocurría meterle el dedito en el ojo a alguien del
otro.
Yo tengo que admitirlo: el C64 era fabuloso, y de lejos, mi ordenador de 8 bits
favorito, pero el Speccy tenía muchísimo encanto. ¡Reconozcámoslo! Y se
lanzaron algunos juegos verdaderamente inolvidables. ¿Uno de ellos? Este Manic
Miner, sin ir más lejos.
Es un plataformero casi prehistórico. Una auténtica pieza de museo que ronda las dos décadas de antigüedad. Para cualquier coleccionista de máquinas y/o programillas antiguos como supongo que sois muchos de vosotros, este título es imprescindible.
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Insisto en que imagino que a los commodoreros británicos les repateaba tener que jugar a lo más parecido que he visto nunca a un Spectrum corriendo dentro de un C64, si obviamos el emulador que ronda por ahí (sí, ¿no lo sabíais? Existió un emulador de Speccy para el Commodore. ¡Y funcionaba!... claro que no cargaba ni un juego, pero funcionaba...). |
De hecho, no tenéis más que que fijaros en el extraño formato de las pantallas. Son como muy alargadas, y no parecen llenar todo el área que ofrece el C64 en alta resolución. Si usáis alguna herramienta para contar el tamaño de la imagen (sin considerar los bordes -eso es algo propio de nuestra maquinita-), advertiréis que mide 256 por 192 pixels. ¡La resolución del Spectrum! Es como si lo hubieran adaptado directamente; como si hubieran casi volcado el código de su versión del juego. Para mi no es nada malo, si tenemos en cuenta el hecho de que se desarrolló en 1983. Me fastidiaba más que se hiciera lo mismo en títulos de finales de los 80 (como el nefasto Freddy Hardest en Manhattan Sur), porque a esas alturas, las técnicas de programación de las dos máquinas, habían evolucionado tanto, y por caminos tan distintos, que pretender mezclarlas sonaba a recochineo o a vagancia. (O a las dos cosas a la vez, jaté).
Supongo que prácticamente ninguno de vosotros desconocía el Manic Miner, ¿verdad?
Quien más quien menos, habrá oído hablar de él alguna vez. Pero puede que haya
gente que nunca lo había visto y ni siquiera sepa de qué iba.
Pues resulta que mientras trabaja en una mina, Willy (el protagonista, y la
estrella del también mítico "Jet Set Willy") descubre una serie de
galerías antiquísimas, abiertas por los robots de una vieja civilización ya
extinguida. Los cachivaches siguen en marcha, arrancando metales preciosos de
las profundidades de la Tierra... lo que da a Willy la idea de buscar la cámara
donde se supone que se almacenan las riquezas excavadas durante siglos.
El juego se compone de una serie de pantallas, a cual más difícil, llena de plataformas, monstruitos, y otros peligros.
| Para superar cada una de ellas, hemos de recoger todos los objetos parpadeantes que encontremos (llaves en la primera pantalla, raquetas de esas que se usan para andar por la nieve, en la segunda, etc.), y entonces, salir por la puerta, que comenzará a brillar. El juego es la leche de difícil. Se basa en dar saltos "con precisión a nivel de pixel", y en el momento justo, para alcanzar todos los cachivaches refulgentes de cada pantalla. | ![]() |
Y para terminar de redondear la faena, hay plataformas que se "deshacen"
rápidamente bajo nuestros pies, cintas transportadoras, y encima, el aire se
acaba lentamente, así que no puedes recrearte en cada paso.
Entiendo que los videojuegos más antiguos, que normalmente no ocupaban enormes
mapas, se basaran en una dificultad colosal para alargar su "vida útil",
o sea, que tuvieran enganchados al usuario durante bastante tiempo... pero es
que Manic Miner, a veces se pasa. No creo que llegue a los niveles de otro plataformero
similar, el legendario Abu-Simbel Profanation (uno de los primeros productos
de Dinamic), pero las tres vidas con las que comenzamos se quedan cortísimas...
a no ser que, ya os digo, le dediquéis horas y horas al juego; de hecho, a veces,
uno tiene la impresión de que Willy termina frito sin ni siquiera haber rozado
a algún obstáculo o enemigo... es como si la detección de colisiones actuara
un par de pixels antes de lo que debería.
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Las capturas que tenéis en esta página lo dejan bien claro: más que simples son esquemáticos. Los fondos constan de cuatro plataformillas mal contadas, y los personajes son todos chiquitajos y monocolores. Pero bueno... estamos hablando de uno de los videojuegos de 8 bits más antiguos, ¿no? |
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Como ocurría con muchas conversiones directas de juegos de Speccy, los efectos y la música parecían una adaptación al SID de los pitidos del altavoz de la maquinita de Sir Clive Sinclair. |
¿Músicas? Dos, una en la presentación y otra, compuesta por unas cuantas de
las notas (además, desafinadas) de The Halls of the Mountain King, de
Grieg, durante el juego, que se repiten uuuna y otra vez, uuuna y otra vez...
Los efectos de sonido son escasos y también suenan a "teclitas de goma"
cosa fina.
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Una pieza de museo. Difícil casi a mala idea, y con un nivel de complejidad técnica comparable al de los abrelatas manuales, pero muy adictivo. |
| * Un clasicazo. * Muy adictivo. |
* Difícil como él solo. * Más simple que las instrucciones de uso de los kleenex. |