New Zealand Story, The
Género: Salta y corre Música: Jonathan Dunn
Desarrollado por: Imagine Año: 1989
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¡Hay que ver con los japoneses! ¡Qué imaginación tienen! Y sobre todo... ¡qué imaginación más rara!
No sé, igual hasta les parece cómico que este videojuego lo protagonice un pajarito calzado con zapatillas de deporte y armado con un arco, que recorre Nueva Zelanda en busca de sus amigos plumíferos, que han sido atrapados y encarcelados en jaulas.

Es curioso que a los nipones les vayan tanto los videojuegos llenos de setitas de colorines, estrellitas sonrientes y animalitos monos (eso sí, algún que otro bichillo encantador se encarga de barrer la pantalla a tiros o bombazos, pero bueno... ¡todos mueren muy simpáticamente!), como los de bofetadas en las narices, patadones en la entrepierna y golpecitos de llave inglesa en la base de la columna.

Este New Zealand Story pertenece al primer grupo. Se trata de una conversión de la típica recreativa de plataformas al estilo Super Mario y similares... pero con mucha menos personalidad, en mi opinión. Y no se trata de que la gente de Imagine metiera el remo con la adaptación del juego (como solía ocurrir a finales de los 80 y principios de los 90, ya sabéis)... me consta que hicieron un trabajo estupendo...

... no, es que el juego ya era así de ñoño desde el principio.

¡Qué pajarosos son los lindos pajaritos, las rumorosas mariposas y el laguito!... Vamos a ver: salvo descaradas empalagosidades, yo no tengo nada contra los videojuegos de animalitos sonrientes, frutitas, chucherías y helados (¿habéis visto mi comentario del Ducks Ahoy?); no creáis que a mí lo que me hace gracia es desparramar los higadillos de los malosos a través de niveles retorcidos, oscuros, tétricos y siniestros... bueno, eso también, pero no es lo único...

Es que, por alguna razón, The New Zealand Story no termina de llenarme. Es razonablemente entretenido y jugable, y me consta que a más de uno le encanta. Será cuestión de opiniones.

Ya os digo: la misión del pajarito protagonista (parece un canario, ¿no?) es rescatar a sus amigos, presos en jaulas que encontraremos al final de cada nivel.

Por el camino, ya sabéis: el habitual elenco de monstruitos simpáticos que dejan fresitas, limoncitos y otras historias dulzonas y/o refrescantes, al ser alcanzados por las flechas de la monada de pollito que controlamos... (sí... la verdad es que creo que a veces se pasa un poquito de empalagosillo, sí). Y ya que estamos con eso: por supuesto, el arco no es la única arma con la que contaremos a lo largo del juego. Veremos desde pistolas láser hasta una especie de lanzallamas que escupe devastadoras bolas de fuego. Aunque si queréis que os sea sincero, no le veo mucho sentido a eso de la variedad de cachivaches ofensivos con los que contamos: todos destruyen a cualquier enemigo al primer impacto. Vamos, que, si por ejemplo, el arco fuera el más débil y la pistola y el lanzallamas fueran más potentes, sería comprensible que uno anduviera como loco buscándolos por todos los niveles, ¿no? ... pero en estas circunstancias.

Ya os digo: aún no he visto ningún bichejo que no caiga fulminado al recibir un solo impacto de cualquiera de los artilugios destructivos que encontraremos en el juego y como los clásicos monstruitos de fin de nivel que soportan dosis asombrosas de TNT, plomo y garrotazos, no se prodigan mucho (de hecho, todavía estoy por encontrarme a alguno), repito ¿para qué eso de varias armas diferentes? Y si me parece raro un pollo con un arco, todavía me choca más verlo acribillando a caracolitos y aborígenes caricaturescos que tratan de endiñarnos con su boomerang, con un cañón láser. Lo dicho... qué raros son los japoneses ;-)

Otra cosa que no termino de entender del juego es qué uso tienen los créditos... si es que tienen alguno, claro.

Me refiero a que en cualquier otra conversión de recreativa que permite eso de los "continues" (y que, ya sabéis, es algo que puedo comprender cuando esas opciones de seguir la partida desde el punto en el que perdiste la última vida, te cuestan tus pelas, pero... ¿en un ordenador doméstico?), si, por ejemplo, comienzas con 5 créditos y 3 vidas, a efectos prácticos es como si tuvieras 15 oportunidades. ¡Qué repidiosas son las rosas primorosas, los enanitos, y las setas venenosas!

Cuando alguna aviesa babosidad te hace perder todas las vidas, no tienes más que consumir uno de esos créditos y continuar desde el mismo punto. Pero en este juego no... es curioso: si hacen tasajo con todos tus pollitos se terminará la partida, pero aún así, se consumirá un crédito. Cuando comiences la siguiente, lo harás desde el principio del juego.

¿Y si se acaban esas "presuntas" continuaciones? Pues nada... un mensajito en pantalla te dice que, hay que ver, qué penita más grande que no te queden más créditos, pero ¡es igual! porque volverás a empezar desde el punto de partida y de nuevo con un fabuloso "5" en el marcador de "Credits". Meloxplique.

Ah, lo olvidaba: no sólo obtendremos golosinas al eliminar a los malos... algunos nos dejan letras que forman la palabra "Extend" (no me preguntéis qué pasa cuando la completas... nunca lo he conseguido), u otras ventajillas, como tiempo extra, invulnerabilidad... ese tipo de chucherías, vamos.

Hay unos bichos, concretamente, que revolotean montados sobre una especie de globito amarillo. Podemos mandarlos al cuerno reventándoselo de un disparo, pero es mucho más útil quitarlos a ellos del medio y abordar su medio de transporte, para alcanzar zonas elevadas (sí, manejas a un pajarillo, pero mira tú por dónde... no sabe volar).

 
 

Muy monos y todo eso, sí, pero también bastante simples. De los personajes, yo destacaría al protagonista, diseñado en alta resolución (el resto de la chusmilla del juego tiende a usar gráficos más bien cuadriculados). Los escenarios son agradables, pero ese fondo de ladrillos termina por hacerse monótono.

Teniendo a uno de los mejores músicos SID (Jonathan Dunn) detrás de la "banda sonora" del juego, quizás podría esperarse algo más pero no es culpa suya... a fin de cuentas se limitó a adaptar la música de la recreativa. Podemos jugar con ésta de fondo, o efectos de sonido (buenos).

Un plataformero bastante cuco (una mijilla empalagoso, quizás), que no niego que puede ofrecer sus buenos ratitos de entretenimiento, pero a mí no termina de convencer. No veo que pueda destacar por nada, la verdad.

* Entretenido. * Un plataformero más.