Nodes of Yesod
Género: Plataformas Música: Fred Gray
Desarrollado por: Odin Computer Graphics Año: 1985
Portada no disponible Pincha aquí para bajarte el juego Pincha aquí para bajarte el manual en inglés Pincha aquí para bajarte la música en formato SID Fliipaa...

Este es otro de esos juegos que descubrí en el Speccy "teclitas de goma" de mis vecinos y que me pirraba por conseguir para mi hambriento C64, que, por aquel entonces, tenía tan poquito que llevarse al Datassette. Las cifras de Jose y Pedro, que así se llamaban estos chavales que vivían en el piso de abajo (dudo mucho que estén leyendo esto, pero por si acaso... ¡hola!), eran apabullantes. Debían de rondar los 300 ó 400 juegos. Para mi, que en aquel entonces no creo que superara los 40 ó 50, era algo inalcanzable. 

Ya veis... cómo cambian las cosas...

Bueno, pues a lo que íbamos: Nodes of Yesod me pareció un plataformero simplemente precioso. No veía la hora de que saliera para Commodore y cuando por fin lo hizo, no paré hasta conseguirlo. Lo que no recuerdo es cómo ni dónde... me da a mí que lo compré en Inglaterra, porque aquí iba a ser complicado, como siempre... 

Podía haberme encontrado con la clásica adaptación directa del Spectrum, sin más aditivos, pero, en lugar de eso, descubrí que era uno de los juegos mejor convertidos de una máquina a la otra, que había visto nunca.

Anda, y yo que pensaba que los cráteres lunares eran cosa de los meteoritos... Mantenía los mismos gráficos (estupendos), añadiendo algún que otro detalle multicolor por ahí, pero sobre todo... ¡qué música! No sé si a vosotros os pasa algo parecido, pero me basta mirar a las fotos para acordarme de la música. Magnífica.

El protagonista tiene uno de los nombres más rebuscados y rimbombantes que he oído nunca en un videojuego; ojo, ojo, que el muchachito se llama: Charlemagne "Charlie" Fotheringham-Grunes. Ahí es nada.

Bueno, pues Charlie (mejor así), un valiente astronauta, se ofrece voluntario para viajar hasta la Luna y descubrir la fuente de una misteriosa señal. Para acceder a ella, tendremos que encontrar una serie de cristales lunares, conocidos como Alchiems, que brillan en una serie de tonos (los hay morados, rojos, verdes...), y que actúan como las llaves que abrirán el acceso hasta el origen de las señales.

Tendremos que recorrer una INMENSA red de cavernas, llenas de plataformas, monstruitos y otros ingredientes, así que os aconsejo que os dibujéis un mapa (la opción más divertida, en mi opinión), o que os descarguéis uno.
Pero en las grutas nos encontraremos con paredes que nos bloquean el paso a nuevas zonas, o con hordas de extrañas criaturas alienígenas y resulta que Charlie está desarmado.

... o casi, porque en la superficie lunar, donde comienza el juego, veremos que de algunos cráteres, sale a veces un pequeño topo, que mira a su alrededor y vuelve a esconderse en su madriguera. Hemos de tratar de capturarlo, dando un salto hacia él justo en el momento en el que se asoma. Y la verdad... es prácticamente el protagonista del juego.

El simpático bichejo se puede controlar con total libertad por toda la pantalla (nota: mientras manejemos al topo, Charlie permanecerá inmóvil). Es invulnerable a cualquier daño y podemos usarlo para destruir a la mayoría de los enemigos que aparecen en la pantalla (salvo a los más grandes). No sólo eso: además, si lo dirigimos hacia algunas paredes, comenzará a cavar un túnel que nos permitirá entrar en nuevas regiones del mapa. El truco no vale con todas, pero sólo es cuestión de probar en cada muro.

Hablando de los malosos, ya os he comentado que la mayoría de ellos son poquita cosa y el topo puede destruirlos... aunque no os entretengáis con esto, porque se materializarán de nuevo en seguida. Hay otros enemigos, sin embargo, que representan un verdadero peligro. Especialmente, los astronautas rojos, que aparecen, como fantasmas, atravesando techo o paredes y flotando lentamente hacia nosotros, con el único objetivo de robarnos uno de los Alchiems. Con lo que cuesta encontrarlos, más os vale no dejarle poneros una zarpa encima.

Pero si os acorrala uno de ellos, tenéis una posible escapatoria, siempre que hayáis recogido alguna vida extra, ya que a partir de ese momento, podréis pinchar en el suelo unos curiosos bastones (moviendo el joystick hacia abajo) que permanecen un tiempo fijo en la pantalla, durante el cual, no aparecerá ninguno de los enemigos menores y los astronautas-fantasma dejarán de ser un incordio.  

Pero hay más: si os fijáis en la captura de abajo, veréis cuatro bichejos.

Dos de ellos son esas extrañas criaturitas de color azul claro, que revolotean por el vacío. Bueno, pues estos son de los enemigos "menores", es decir, los que son destruidos si los toca el topo, o el propio Charlie (aunque a él, chocar contra ellos le costará algo de energía). Ajj... como para meterlo en una cajita con hojas de morera

Y arrastrándose por el suelo, podréis observar a dos gusarapos repugnantes, uno rosáceo (tenéis que ver su animación; ¡qué asquito da!), y otro, más pequeño, violeta. Bueno, pues la mayoría de los enemigos más fuertes caminan (o reptan, o saltan...) por el suelo, mientras que casi todos los que floten, están entre los menos peligrosos.

El problema es que, cuando uno de los poderosos toca a Charlie, le da un empellón que lo manda, dando volteretas, por los aires. Eso puede ser bastante más perjudicial de lo que pensáis. Primero, porque nos resta una cantidad de energía considerable y, segundo, porque en una de estas, el protagonista puede caer por uno de los múltiples pozos de varias pantallas de altura que hay en las cavernas y por mucho que la gravedad lunar sea seis veces más débil que la de la Tierra, terminará entortillándose en el fondo (hay una excepción bastante curiosa: una gran hondonada con una corriente de... ¿aire? -¿en la Luna?- hacia arriba. Si nos dejamos caer por ella, Charlie se posará suavemente en el fondo. Pero si saltamos, el "tiro" nos succionará hacia el techo, donde nos estamparemos como un sellito -vida menos-).

Y para ponerle la guinda, además veremos dos tipos de enemigos especiales: los "teleportiiiiiings" (como decían mis vecinos), y los "cagaleras" (sí, también es suya la definición; jeje, tenían su gracia los chavales). Los primeros adoptan la forma de torbellinos flotantes. Si tocan a Charlie, lo enviarán a otro rincón (al azar) de las cavernas. Está bien para acceder a zonas lejanas, pero es una puñeta si pretendes hacer un mapa.

Y los segundos son como pequeños cúmulos de estrellitas brillantes que revolotean por la pantalla, acercándose al protagonista. Si lo rozan, lo dejarán sentado en el suelo, aturdido, durante unos segundos (de ahí el apodo; es como si al astronauta le diera un repentino apretón, juas, juas... erm... ). 

 
 

Muy bien definidos (como corresponde a una adaptación del Speccy). Muchos de los personajes están magníficamente bien dibujados (y animados). Las pantallas no es que rebosen detalles por todos lados, pero tanto las plataformas como techos, paredes y demás, pese a su sencillez, resultan muy agradables.

Durante el juego escucharemos una música que a mí, personalmente, me parece preciosa. Vamos, que suena muy "lunar", muy "espacial". O dicho de otro modo... "ambienta lo suyo". Además, simultáneamente, pueden oírse los efectos de sonido (también son bastante buenos).

Curiosamente, apenas hay copias de este juego en Internet que sean emuladas a la velocidad correcta. En algunos, la música va a toda pastilla y el juego muy lento, en otros es al revés... en esta página tenéis la única versión que he encontrado, que funciona casi al 100% correctamente. La música no suena tan bien como en un C64 real, claro, pero os haréis una idea.

Un plataformero enorme, muy agradable a la vista, con una música preciosa, lleno de personajes fenomenalmente bien dibujados... vaya, un clásico.

* Gráficos preciosos.
* Lo mismo puede decirse de la música.
* Enorme.
* Os digo lo mismo que dije sobre el Myth en este apartado: algún defecto tendrá, porque no es un juego perfecto, pero ahora mismo no se me ocurre nada.