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Red Storm Rising
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Hubo algunas simulaciones de submarinos bastante célebres durante la época de los 8 bits. Al menos, para el C64. Y curiosamente, Microprose fue la compañía responsable de dos de los títulos más conocidos: Silent Service (más orientado a la acción), y este Red Storm Rising (muuucho más escorado hacia el lado de la estrategia).
El primero se ambientaba en el Pacífico, durante Segunda Guerra Mundial. Y el que nos ocupa, en los prolegómenos de la Tercera (horreur). Evidentemente, los malos en Silent Service eran los japonesitos y sus barcos de la Flota Imperial. En Red Storm Rising, se echó mano del enemigo por antonomasia de los USA durante los 80. Los soviéticos, claro.
Siempre digo lo mismo: que si la política no tiene cabida en mi página, que
si bueno, de todos modos voy a contaros no sé qué chorrada así como el que no
quiere la cosa, de pasada, y por encima... aaay (suspiro). ¿Qué le vamos a
hacer?
He aquí otro ejemplo: no sé hasta qué punto puede ser sano fomentar el
odio, o al menos la desconfianza y casi el miedo, a una nación, desde el
Gobierno de otra. No, no estoy metiéndome con los gringos. En realidad me meto
con cualquier país que haga algo semejante, y es posible que los soviéticos
incurrieran en la misma barbaridad durante los años de la Guerra Fría. Digo
"es posible", porque como los jodíos no soltaban prenda (ni hacia el
exterior, ni para sus propios ciudadanos)...
Quizás así se consiga reafirmar el patriotismo. Siempre es más fácil unir a un pueblo si se les muestra un enemigo común. Y claro, como los USA parecen a veces considerar al Mundo Occidental (nosotros incluidos) como sus provincias, colonias o protectorados, SU enemigo era NUESTRO enemigo. Pero la verdad es que puesto a cobijarme bajo un ala, prefiero que sea la del Tito Sam, a la de según qué desquiciados nostálgicos del totalitarismo.
Red Storm Rising es de esos juegos que echarán para atrás a un buen número de aficionados. Sobre todo, a los fanáticos de los arcades más rápidos y matamarcianos más frenéticos.
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Cuando tengas que echar mano del librito de instrucciones para identificar la huella de la respuesta de un objeto a nuestro sonar, verás a qué me refiero. Nada de "capitán, el sonar ha localizado un submarino tipo tal, de tantos metros de eslora, con tanta tripulación, de tal nacionalidad y que celebran hoy el trigésimo octavo cumpleaños del contramaestre con una tarta de merengue y bizcocho que le ha hecho su suegra". |
No: seréis vosotros los que tengáis que determinar qué clase de objeto estáis detectando, en función de las imágenes que las computadoras de vuestro submarino, interpreten según el eco recibido.
¿Y qué podéis esperar encontrar sobre o bajo la superficie del agua? Pues un
buen elenco de navíos y submarinos tanto aliados como enemigos. Aunque todo
ello dependerá del periodo que escojamos al principio del juego (muy en la línea
del fabuloso Pirates!). Es decir: en
función del año en el que queremos que comience nuestra campaña, los dos bloques
enfrentados tendrán un nivel de tecnología u otro.
Los años son:
1984: hay bastante diferencia en cuanto a tecnología, entre Oriente y Occidente, que está bastante por delante. En aquella época, apogeo de la Guerra Fría, los soviéticos se apoyaban en la cantidad y la Alianza Atlántica, encabezada, como siempre, por los Estados Unidos, por la calidad.
1988: Un escándalo de espionaje industrial (creo yo que se refiere a eso el juego...) favorece al bloque soviético, lo que se refleja bien pronto en sus cachivaches sumergibles. Occidente introduce los misiles Tomahawk.
1992: (A partir de aquí, está claro que los datos del juego se basan en
elucubraciones y suposiciones, dado que se lanzó cuatro años antes de esta
fecha). Aparece el primer portaaviones nuclear y el bando liderado por los
Estados Unidos sigue reforzando su arsenal.
... evidentemente, nadie podía imaginar el giro (afortunadísimo) que iban a
tomar los acontecimientos. La caída del Muro de Berlín, el colapso de la
Unión Soviética... y el letargo (que no extinción) de la Guerra Fría.
1996: Más elucubraciones todavía por parte de los responsables del
argumento del juego. Según éstos, la flota soviética del Mar del Norte
alcanza unas dimensiones colosales. Los Estados Unidos comienzan a utilizar el
nuevo submarino SeaWolf.
Esto es otra prueba de lo vano que resulta el ejercicio de tratar de pronosticar
el futuro. Ocho años después del lanzamiento de Red Storm Rising, la Unión
Soviética no sólo ya no existía, sino que sus estados integrantes estaban (y
siguen estándolo) sumidos en la ruina más cochambrosa. Que a la Marina
Ucraniana les corten la luz por impago, sería casi propio de los chistes de 13
Rúe del Percebe, si no fuera por lo serio de la situación.
| Ya veis que, fiel a su tradición, Microprose decidió dotar a este juego de un enorme realismo. Si me apuran, creo que se pasaron un poquito. Casi todos sus simuladores, pese a su profundidad y complejidad, terminan siendo relativamente manejables tras un rato de práctica. Pero Red Storm Rising es, posiblemente, el título más complicado de la empresa norteamericana. | ![]() |
Y ya, para rizar el rizo, encima las unidades empleadas siguen el sistema de
medidas anglosajón. ¡Nada de metros o kilómetros! Aquí se habla de pies y
kiloyardas.
Perdonadme, pero la cabezonería reaccionaria en ese apartado de, principalmente,
Inglaterra y su hermanito mayor (más joven, pero mayor), los USA, roza lo
patético. Todo el mundo midiendo las cosas en centímetros y kilos, y ellos en
pulgadas y libras, como si Enrique VIII siguiera tan lozano, y con su hobby de pasar por el hacha a sus
esposas tan en boga como siempre. Menos mal que
algunas organizaciones ya comienzan a tratar de predicar con el ejemplo... o
mejor aún: a predicar con el contraejemplo. Como la NASA y el JPL, que
desmanganillando una de sus sondas interplanetarias por un fallejo de conversión de unidades de
lo más tonto, quisieron decirle al mundo: "¿Veis? ¡Esto es lo que NO
debe hacerse!".
Esteee... bueno, sí, os estaréis preguntando por qué he desvariado de ese modo, ¿no? Pues... porque no os puedo contar mucho más acerca de este juego. Tengo la versión original (¡que ocupa tres cassettes!) en casa de mis padres, pero hasta que le eche el guante y tenga el tiempo necesario (que será mucho) para pasar el manual a OCR, me temo que no vamos a disponer de él. No he podido encontrarlo por ninguna parte, en Internet, así que he tenido que jugar una minipartida tratando de recordar, tras muchos años sin ver este juego, para qué servía cada uno de los datos que, en cantidades ingentes, se vierten sobre pantallas como la de arriba. Y creedme: el manual, en este caso, es TOTALMENTE necesario... a no ser que te llames Sid Meier, o que resulte que trabajas en un submarino... y a lo mejor, ni aún así...
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Buenos, para un juego de este tipo, con tantos elementos de estrategia. No todo son pantallas llenas de texto y mapas tácticos y, a veces podremos ver algunas escenas animadas de introducción y similares, con un aspecto sobrio pero muy profesional. |
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Las músicas no son especialmente buenas, pero hay efectos de sonido verdaderamente logrados. No, no son espectaculares: yo diría que más bien se les puede calificar de realistas. |
Es complicado decir eso... a fin de cuentas, nunca he estado en un submarino, pero conociendo la fidelidad al chisme original con la que Microprose dotaba a sus programas de simulación (inciso breve y gilipollesco: ¡esto ES un simulador, y no las castañas pilongas que, con esa palabra en el título, lanzaba CodeMasters!), seguramente se parecerán bastante a los ruidos que se pueden escuchar mientras se navega en uno de estos ingenios. Sea como sea, los efectos resultan de lo más convincentes.
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Red Storm Rising no es un juego espectacular en el apartado audiovisual, como el Silent Service 2 (que se lanzó exclusivamente para las máquinas de 16 bits), ni tampoco tiene un componente de acción tan fuerte. Sin embargo, puede que sea la mejor simulación de submarinos de la era de los 8 bits. |
Y aunque sea arriesgado decirlo, quizás de la Historia. Me refiero a fidelidad y realismo. Los tiene a raudales. Claro, que esto también muestra una parte negativa, y es que llegar a dominar el juego puede ser una tarea bastante complicada. Afortunadamente, hay una buena cantidad de misiones de entrenamiento que nos preparan para los enfrentamientos con submarinos, destructores y demás.
| * Muy, muy realista. | * Complicado. |