Robocop
Género: Shoot'em up Música: Jonathan Dunn
Desarrollado por: Ocean Año: 1988
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He aquí otra de esas licencias cinematográficas que tan poquita gracia parecían hacerles a algunos ingleses, y ¿cómo no? a cargo de Ocean.

Ya os he contado que, en http://www.zzap64.co.uk, podéis encontrar todos los números de la mítica revista británica Zzap!64, escaneados. Es una lectura bastante interesante para los nostálgicos como nosotros. Y, el otro día, anduve echándole una ojeada a la review que su alegre pandilla de aspaventantes jugones de pelo cardado hacían al Cobra. Pues ¡lo ponían a caer de un burro! Es cierto que no es el mejor juego de la historia, pero tampoco es como para darle ese vapuleo. Creo yo, vamos. Y uno de los argumentos a favor de la arrolladora crítica que hacían, era que se trataba de una licencia, y no de un juego original. 

Vamos a ver. Para empezar, tiene gracia que eso lo dijeran hasta quienes no habían visto la película. Y para seguir, ¿qué más da? ¿Es que un juego es mejor si sigue un "guión" no inspirado directamente en nada? Esta era una de las principales razones del rechazo de muchos de los sajones a los juegos de Ocean basados en películas. Y ¿qué queréis que os diga? Habría meteduras de pata, claro, como en todas partes, pero muchos de los títulos que se lanzaron eran verdaderamente buenos. Por ejemplo, este.

¡Arghh! ¡Asesinaría por un potito de frutas! ¿Os acordáis de la película? Fue dirigida por Paul Verhoeven, un holandés bastante aficionado a la carnaza en sus obras, ya fuera desparramada generosamente por el decorado (Desafío Total, por ejemplo), o firme y bien puesta en su sitio (Instinto Básico, sin ir más lejos). El caso es que a este señor le iban esas cosas. Y Robocop fue uno de sus mayores éxitos.

Me llamó muchísimo la atención que fuera la primera (y, hasta donde yo recuerdo, la única) película que se promocionó en Badajoz de una forma... muy americana. Una serie de tipos, enfundados en un disfraz prácticamente idéntico a la armadura del policía robot (y hasta imitando sus movimientos) recorrían las calles de la ciudad repartiendo... pues no recuerdo si algún tipo de folleto publicitario de la película, o qué. El caso es que resultaba chocante ver una escena así en una ciudad tan provinciana.

Después, la película no resultó ser para tanto, aunque ayudó a Verhoeven a alcanzar la fama. Por cierto... ¿dónde andará ahora?

Bueno, pues supongo que conoceréis la historia, pero de todos modos os la resumiré: Murphy es el típico policía buenazo, padre de familia y todas esas cosas tan políticamente correctas en los USA (aquí, lo políticamente correcto es un poco diferente) que, claro, inmediatamente se gana la simpatía del patio de butacas.

Vive en el Detroit de lo que en aquel entonces era el futuro... y ahora ya es un pasado que no se pareció nada, ni por asomo, al que describían en la película. Y es que, siempre que en un libro, film -por no repetir "película"- o similar, tratan de pintar el mundo del mañana, meten la pata de forma flagrante en la mayoría de los casos. Según Verhoeven, el Detroit de finales de los 90, es una ciudad de ciencia ficción, en la que la cibernética y las ciencias del espacio al por mayor contrastan con una delincuencia y una miseria asombrosas.

Una empresa conocida como OCP (traducida como "Productos OmniConsumo", o algo parecido) está involucrada en un programa para construir al policía del futuro. Sí, sí; no adiestrarlo: construirlo. Su idea es recuperar el cadáver de alguno de los agentes que diariamente se dejan el pescuezo en las salvajes calles de Detroit, e integrarlo con sistemas robóticos, para hacer de él una máquina imparable. Un ciborg con todas las de la ley (perdón por la chorrada de chiste).

Cuando Murphy, tras una refriega con una banda de criminales psicóticos, se convierte en donante involuntario de su cuerpo a la ciencia, la OCP se frota las manos. Un tiempo después, Robocop ha nacido. Peeeero, por mucho que se esforzaron los científicos, no lograron borrarle del todo la memoria, y sus recuerdos humanos vienen a atormentarle de vez en cuando, hasta que el monstruo metálico decide tomar venganza.

Siempre he pensado que esta película era una especie de versión ciberchachi del Frankenstein de Mary Shelley (una obra asombrosa para haber surgido como un pasatiempo veraniego de la pluma de una adolescente; tiene una serie de mensajes de lo más inquietantes, si os paráis a pensarlo ¿la habéis leído?).

Hala. He aquí el juego.

Nuestro objetivo es llegar a la central de OCP, y machacar a algunos de sus directivos, pringados hasta el corvejón en un escándalo de corrupción en el que está metido el asesino de Murphy. El desarrollo es bastante lineal y sencillo. Simplemente, avanzar baleando a los malosos, hasta el final de cada etapa.

Algunos de ellos dejarán ventajas que nos permitirán aumentar la potencia de nuestro pistolón, o incluso hacer que dispare en tres direcciones distintas, simultáneamente.

Los enemigos, mientras tanto, tratarán de detener a Robocop a tiro limpio, o incluso echándosele encima con una moto (cuidado con estos: son bastante más resistentes de lo normal, y nos quitarán toda la energía si nos tocan; la única forma de acabar con ellos es habiendo aumentado previamente el daño que causa nuestra pistola). Servir al público. Proteger a los inocentes. Comer potitos.

Curiosamente, en este juego, el protagonista es bastante menos duro que en la película, porque cuando en ésta, al policía enlatado le rebotaban las balas escupidas por un subfusil como si fueran palomitas de maíz, aquí cualquier mindundi macarril nos puede hacer polvo en cuanto nos descuidemos.

Por eso, uno de los objetos que pronto veréis más necesarios, son los potitos. Sí, sí: botecitos de comida para bebés. Y es que en la película, los científicos alimentaban al engendro robótico (no olvidemos que conservaba partes orgánicas) con una curiosa pasta nutritiva bastante parecida a la papilla infantil. 

Las primeras fases son desafiantes, pero no especialmente complicadas. Una vez que te las apañas para no permanecer demasiado tiempo en la línea de fuego de los malos, y para recoger todas las ventajas que te dejen (especialmente, insisto, los potitos), podrás superarlas sin perder la única vida que tenemos. (Sí: sólo una vida; muy poco, dada la dificultad de los niveles más avanzados).

Entre cada dos niveles, nos toparemos con una etapa de "bonus" sacada de alguna escena de la película, y bastante injusta, creo yo. Por ejemplo, la primera nos pone ante un violador y su víctima. Él sostiene a la chica y la amenaza con un arma. Nosotros tenemos que acribillar al macarra sin hacerle daño a ella (o perderemos energía). Claro que:

a) La parejita se menea de izquierda a derecha con una rapidez e impredecibilidad irritantes.
b) El tipo aguanta más plomo que un rebaño de rinocerontes. Tienes que endiñarle como 15 tiros para superar la fase.
c) Contamos con medio minuto mal contado.

Si logramos aniquilar al indeseable, comenzaremos el siguiente nivel con toda la energía al máximo. Y si no, lo encararemos con un poco más de la mitad. Por eso digo que es injusta, y aumenta aún más la dificultad.

Pero eso no es nada comparado con la segunda fase de "bonus", en la que hemos de reconstruir el retrato robot de uno de los criminales responsables del asesinato de Murphy. A la izquierda tenemos la cara del tipo y, a la derecha, van apareciendo, una tras otra, y haciendo un ciclo demasiado rápido, las partes del mismo. Primero el pelo. Pasarán ante nosotros todo tipo de peinados horteras (siempre lo he dicho: mira que los 80 son "mi época"... ¡pero qué hortera era la moda, rediós!), rapados, morenos, canosos...  y tenemos que pulsar fuego justo cuando se nos muestre el que coincide con el del tipejo siniestro de la izquierda. Después, la barbilla... y así. La fase es tremendamente difícil. Tenemos sólo tres oportunidades, y muy poco tiempo. Y si no lo conseguimos, ya sabéis: tendremos que empezar el siguiente nivel con menos energía.

Y por cierto: este es la repera ya. Tiene lugar en un almacén / laboratorio de drogas en el que los malos se han reunido. Robocop irrumpe y comienza a repartir paz y amor indiscriminadamente. Disponemos de tres minutos para cruzarlo de punta a punta. Machacar a los enemigos no es muy complicado si andamos con precaución, ya que nuestro policía en conserva puede apuntar en varias direcciones con su arma, y así, es posible quitarnos del medio a algunos de los pistoleros sin tener que ponernos en su punto de mira. Pero ¡ese puñetero límite de tiempo! Y, encima, si conseguís salir de semejante encerrona de una pieza, os las tendréis que ver, en las inmediaciones de la sede central de la OCP, con un robot guardián (el ED209, de la película), que la emprenderá a balazos con vosotros... mientras os intentáis defender ¡con los puños! De lo más justo, sin duda.

... si, algún día, consigo pasar de este punto, aunque sea de chiripa, prometo informaros puntualmente.

 
 

Muy en la línea de los títulos de Ocean de finales de los 80 y principios de los 90, es decir, usando generosamente la alta resolución. Y eso es bueno, claro. Los escenarios suelen hacer un muy buen uso del color (salvo en el caso de la primera fase... una miaja estridente con tanto rojo y naranja), y todos los personajes están estupendamente dibujados (aunque no hay mucha variedad de ellos). Me gusta especialmente Robocop, con sus brillitos metálicos y todo.

Una serie de temas musicales muy del estilo de Jonathan Dunn (y eso también es bueno), y efectos de sonido adecuados. También podremos escuchar alguna que otra voz digitalizada, como una que pronuncia el título del juego ("¡Robocop!") cuando comenzamos una partida y otra, creo yo que sacada directamente de la película, que recita una de las directrices del heroico cibermadero: "Protect the innocent".

¿Os acordáis? Lo que no sé es cuándo suena, concretamente. Sé que se puede escuchar en algún momento porque está incluida en el archivo SID que tenéis en esta página.

Robocop es un mata-mata no especialmente frenético, pero que sí que te tendrá en tensión en más de un momento. Técnicamente es un trabajo impecable (repito: como la mayoría de los que realizó Ocean por aquellas fechas), pero le pierde la dificultad, que se dispara a partir de la tercera fase. Salvo eso, creo que es un título adictivo y recomendable.

* Los gráficos.
* La música.
* Adictivo.
* A partir de la tercera fase, la dificultad se dispara hasta lo absurdo.