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Shadowfax
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Reflexión: ¿por qué, a mediados de los 70 y principios de los 80, se
traducían los títulos de películas, discos y más tarde de videojuegos, y hoy
se dejan tal cual incluso cuando suenan menos catetos en español? Aún recuerdo aquel mítico "Puente sobre aguas turbulentas" de Simon
y Garfunkel, ya que así aparecía en la portada (y no "Bridge over
troubled waters"). Yo tenía el vinilo en mi casa, y los títulos de las
canciones venían con su traducción entre paréntesis junto al original. ¿Es
que se asume que hoy en día todo el mundo sabe inglés? Mal asumido, en ese
caso. No porque no debamos saber inglés por estos andurriales (al contrario:
tendríamos que dominar -ojo a lo contundente del verbo: "dominar", no
chapurrear- dos o tres idiomas, mínimo), sino porque lo cierto es que, aquí,
el personal, a la hora de rellenar el apartado de "conocimiento del
inglés" en el típico formulario-currículum-solicitud de trabajo, no se
corta un pelo cuando aseguran que poseen un nivel "alto", hablado y
escrito... y luego, la verdad es que no pasan del "ayám jangri", el
"guatís yurneim" y el "aim fain ¿jaguar yu?".
Yo creo que la cosa va más por el camino de la catetez más asombrosa (ojo, que
pienso que tan cateto es decir que lo de fuera es lo mejor, siempre,
indefectiblemente y en cualquier caso, como asegurar que lo
es lo de dentro), mezclada con un método de marketing que, por lo visto, vende
lo suyo. Una de las primeras "joyas" de esa tendencia "anglificadora",
fue la de la película "Aladdin". Sí señor. Nada de Aladino, que es
como a todos nos habían contado el cuento de chicos. Aladdin. En mis tiempos me
fastidió la maniobra, aunque os parezca una tontería.
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Bueno, pues fijaos si este juego es antiguo, que durante unos años, lo conocí con el título de "El Caballero de las Sombras", que es como aparecía en la portada genérica de la cinta distribuida por Inves, que compré en El Corte Inglés. Y no era el único: estaban el "Camellos" (Revenge of the Mutant Camels), "Baloncesto" (International Basketball)... |
Ya os digo: tampoco estoy de acuerdo con eso. Hay que respetar el título original, pero una de dos: o se le pone entre paréntesis, junto a la traducción, o es ésta la que acompaña, reducida y en segundo término, a aquél.
Aún no tengo muy claro si el argumento es la clásica chorrada genérica de un bueno (sprite blanco) luchando contra unos malos (sprites negros ... menos mal que en aquel entonces no estaba de moda lo "gilipollescamente correcto" -ya sabéis a qué me refiero-, porque de lo contrario, alguien habría intentado retirar el juego del mercado, por apología del racismo), o si realmente, tenían nombres y apellidos.
El caso es que me suena que ese caballero blanco era ni más ni menos que Gandalf (el mago de El Señor de los Anillos), y sus enemigos eran los temibles Jinetes Negros, también conocidos como Nâzguls, que Sauron, El Señor Oscuro de Mordor, creó al corromper a los nueve hombres propietarios de sendos anillos mágicos (controlados por el Anillo Único). ... Lo siento, no he podido insertar semejante pedantería atronadora, chirriante y chisporroteante. Si es que no me aguanto ni yo, pero como no puedo vivir sin mí, cada vez que me echo de casa, acabo perdonándome a mí mismo y dejándome entrar de nuevo. Ay, si es que soy inseparable de mí mismo... erm...
Bueno, pues eso. A lo que iba: semejante argumento no tiene mucho sentido en este repetitivo mata-mata. Nuestro único objetivo es cabalgar entre los Espectros del Anillo (suponiendo que realmente se trate de ellos), vaporizando a todos los que podamos. Nada más. No hay un final, no hay fases en las que, por lo menos, el color del fondo cambie, no hay músicas que varíen, no se acelera el ritmo del juego, ni aparecen malos diferentes, ni siquiera surgen los mismos, aunque con otros comportamientos. Nada. Cuando lleves 10 segundos jugando, habrás visto el 100% de este Shadowfax. Puede que se trate del juego de C64 más repetitivo y simple que conozco.
Incluso en mis tiempos (y estoy hablando de alrededor de 1983), cuando cualquier chorrada me llamaba muchísimo la atención, no me parecía que este fuera un juego especialmente entretenido.
Gandalf cabalga hacia la izquierda de la pantalla, mientras los Jinetes Negros se le echan encima en sentido contrario.
| Podemos movernos hacia arriba y hacia abajo, pero no hacia los lados: nuestro caballo permanece pegado al margen derecho. Los malos se limitan a correr hacia nosotros, pero tampoco hacen el menor esfuerzo por chocar contra nuestro héroe. Simplemente, siguen su trayectoria, en línea recta, algunos más deprisa y otros más despacio (a todo esto: son infinitos, no nueve, como se supone). | ![]() |
Para batallar contra los Espectros del Anillo, contamos con un rayo devastador que se controla de una forma bastante original (al menos lo era en aquel entonces). Cuando pulsemos el botón de disparo, lo lanzaremos. La descarga surcará el aire mientras mantengamos el botón apretado y, en el momento en que lo soltemos, estallará. Si lo hace sobre uno de los malos, lo mandará al cuerno.
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Pues mirad... sólo hay dos tipos de gráfico en todo el juego: los árboles y los jinetes (sólo que el nuestro es blanco y, los malos, negros). Todos están en alta resolución, y hay que admitir que la animación de los caballos es simplemente magnífica. Aún así, es muy poca cosa, incluso para un juego tan antiguo. |
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No escucharemos más que el repiqueteo de los cascos de los caballos galopando, las explosiones y el rumor de los rayos, cuando los disparamos. Este último está bastante trabajado, y aumenta su tono conforme la descarga se aleja de nosotros, aunque resulta un poco desagradable. |
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Puede que este sea uno de los juegos más simples y repetitivos que he visto en mi vida en un Commodore. No creo que su antigüedad sea una excusa, porque muchos otros títulos de la época, al menos cambiaban los colores, o aumentaban la dificultad de los malos, para dar un poco de variedad. Tienes que tener la capacidad de concentración de un berberecho, para que este Shadowfax te enganche durante mucho tiempo. |
| * La animación de los caballos. | * Inmensamente simple y repetitivo. |