Shoot the rapids
Género: Deportes Música: Brian Doe
Desarrollado por: ? Año: ?
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¡Uff! ¡Qué esfuerzo me va a costar comentar este juego!

Hay reviews que prácticamente fluyen solas. Uno solo tiene que dejarse llevar por el argumento, la mecánica, los gráficos, las historias que recuerda acerca de la época en la que vio el juego por primera vez... todas esas mariconaditas, vaya. Pero con este Shoot the rapids, presiento que la cosa va a estar complicada.

Decidme... ¿qué os inspira un título en el que nuestro único objetivo es controlar una piragua (o algo parecido -que no me fusilen los puristas de este deporte-) a través de una serie de puertas compuestas por dos palos que emergen de un río turbulento? ¿Alguna historia épica? ¿Algún juego de palabras cretinoide? Si al menos recordara el día en que lo compré y cómo lo conseguí... Pero no... es de esos títulos que no sé ni cómo llegaron a mis manos (de nuevo, y como cada vez que me hago esa pregunta, las "sospechas" recaen en mi hermano, más que aficionado a todo lo que se sale de lo normal... y no me negaréis que este juego no es muy corriente, ¿verdad?).

Shoot the rapids se organiza en una serie de niveles que sólo podremos superar si conseguimos completarlos antes de que termine el (más bien escaso) tiempo límite que tenemos para ello.

Esteee... hmmm... pues... pues... eso :-p El control de la canoa no es especialmente sencillo: los remos se mueven empujando el joystick rítmica y alternativamente, a derecha e izquierda. Ojo: no hay que machacarlo furibundamente, como en experimentos absurdamente extenuantes de la índole del Daley Thompson's Olympic Challenge. Basta con mantener un ritmo.

Hasta ahí todo bien, ¿no?

Vale. Ahora compliquemos un poco las cosas añadiendo una serie de "puertas" formadas por dos varas (o algo similar) que surgen del agua y entre las que tenemos que hace pasar a nuestro piragüista. Mirad, abajo tenéis una imagen de una de ellas.

Si no lo conseguimos, se nos penalizará con unos segundos, lo cual es una verdadera faena, porque como ya os he dicho, andamos bastante escasitos de tiempo. Y lo peor es que no es nada, nada fácil. Para empezar, el río fluye continuamente. Posee una serie de corrientes a distintas velocidades (la más rápida de ellas se sitúa hacia el centro), como se puede ver por los "puntitos" que salpican su superficie, y que se desplazan a ritmos diferentes.

Esto significa que, aunque dejemos de remar, la canoa seguirá avanzando, arrastrada por las aguas. No es que desarrolle velocidades próximas a la de la luz, pero aún así, el leve empuje del río puede llegar a ser un incordio a la hora de tratar de pasar entre los dichosos palos, máxime si tenemos en cuenta que, cuando surgen por el extremo superior de la pantalla, si no vamos bien alineados, es prácticamente imposible que nos dé tiempo a superarlos.

Bueno, siempre podemos recurrir a maniobrar un poquito, y remar "hacia atrás" (lo que se consigue manteniendo el botón de disparo pulsado, mientras movemos el joystick igual que cuando pretendemos avanzar) para reposicionarnos, o girar hacia un lado (simplemente, metiendo varias veces el mismo remo en el agua: el derecho si queremos que la proa vire hacia la izquierda, y el izquierdo si queremos girar en sentido opuesto). Pero claro, mientras tanto, la corriente seguirá haciendo de las suyas, y en no pocas ocasiones, tenderá a llevarnos hacia las orillas del río. Golpearnos de frente contra ellas no es peligroso. Lo malo es cuando nos damos de costado contra algún risco que sobresale. La piragua se irá automáticamente a pique y, con ella, nuestra partida.

Hay, sin embargo, un truco para intentar no desviarnos demasiado del curso que hemos de seguir, y pasar por todas las puertas que podamos: se trata de ceñirnos en la medida de lo posible, a la corriente central del río. Aunque en fotos estáticas es difícil de distinguir, con el juego en acción se percibe bastante bien, formando una especie de sinuoso camino de puntos azul claro, que se deslizan sobre el fondo más oscuro. La mayoría de las puertas emergen en las inmediaciones de la corriente.
Parece una buena técnica, ¿verdad? ... pues aún así, no me ha servido en la vida para pasar del primer nivel. Un éxito cojonudo.

Y es que el condenado jueguecito es difícil como él solo. Y el hecho de que nunca le haya dedicado el tiempo suficiente para llegar más lejos, es un síntoma bastante claro de que, al menos a mí, nunca me enganchó.

Las instrucciones prometen maravillas en aquellos lugares que jamás ha hollado el pie del hombre... erm... quiero decir que, en niveles avanzados, por lo visto nos encontraremos con obstáculos más originales que, simplemente, las orillas del río. A punto de comernos un palo, sin sal ni nada

Por ejemplo (y siempre citando al manual), motoras, y hasta castores que nos bloquean el paso.

No, si basándonos sólo en las instrucciones, podríamos estar tentados de decidir que estamos ante un juego original y con mucho potencial. El problema es que lo cargas, juegas un ratito, te estampas contra las orillas del río con la torpeza de un moscardón veraniego golpeteándose contra el cristal de una ventana, se te acaba el tiempo, vuelves a empezar, remas como un poseso tratando en vano de contrarrestar el efecto de la corriente que te aleja de una puerta, giras desesperadamente, te comes con patatas un cabo afilado de la orilla, tu canoa se hunde, te rechinan los dientes, sueltas un par de improperios (¿qué culpa tendrá la señora madre del programador del juego?), y terminas por apagar el ordenador.

 
 

Pues el caso es que, a pesar de su poca variedad, son bastante agradables. Sobre todo, el efecto de las aguas del río fluyendo con distintas corrientes a diferentes velocidades. Personajes, hay pocos (al menos, en el primer nivel que, repito, es el único que he visto hasta ahora).

De hecho, sólo me he topado con uno, por el momento: el protagonista, que a pesar de ser chiquitajo y contar con dos colores, está dibujado en alta resolución y cumple con el expediente.

Un tema musical feo y metálico y un par de efectos de sonido correctos, pero escasos. No habría estado mal que hubieran añadido un tenue efecto de ruido blanco (ya sabéis: "ssssssss...", como cuando encendéis una televisión en un canal que no está sintonizado) de fondo, para simular el rumor de las aguas.

La idea es original y, con un desarrollo algo más sencillo y rápido, podría haber resultado un pequeño jueguecito bastante entretenido. Sin embargo, la dificultad estratosférica, se lo carga.

* El río está bien hecho.
* La idea es original.
* La dificultad es tan alta que se carga la jugabilidad.