Terror of the Deep
Género: Simulación / Aventura Música: ?
Desarrollado por: Mirrorsoft Año: 1987
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¿Vosotros creéis en las historias sobre el Monstruo del Lago Ness? Unos podrían decir que "cuando el río suena, agua lleva". O sea, que tras tantos años de rumores, puede que haya algo de cierto en todo esto. Otros, que "la gente necesita creer, y basta con que dos o tres afirmen haber visto algo extraordinario en las aguas de un remoto lago escocés, para que muchos confundan cualquier borboteo en la superficie con una bestia prehistórica". Si queréis que os diga la verdad, me alineo más con los segundos que con los primeros. Me encantaría que historias tan evocadoras y encantadoras como esas fueran ciertas, pero no me gustan ni un pelo los dogmas de fe, y mientras nadie aporte más prueba que un par de fotos borrosas (siempre son poco claras, qué curioso; nada de primeros planos) que muestran algo parecido a un par de jorobas emergiendo del agua, sigo diciendo: señores, no me lo creo.

He leído que hay quien asegura que en vez de un Nessie, se trataría de una auténtica familia de plesiosaurios inevolucionados. Curioso. Los plesiosaurios eran unas criaturas del Jurásico (millón de años más, millón de años menos), dotados de un cuello largo y fino, un cuerpo con apariencia de huso, larga cola, y extremidades en forma de aletas. La fotocopia del arquetipo del famoso mito. Hombre, no niego que la teoría tiene cierto interés, especialmente después de que se hayan descubierto ejemplares vivos de Celacanto, un pez que convivió con los dinosaurios. Pero, lo dicho, cuando varias expediciones han tratado sin éxito de rastrear las oscuras aguas y el fondo fangoso del Loch, me inclino más por pensar que la explicación puede ser más prosaica. Por mucho que decepcione a los crédulos, amantes de los misterios y románticos en general.

Pero... ¿os imagináis un videojuego en el que se os ofreciera la posibilidad de subir a bordo de un batiscafo victoriano y descender a las tenebrosas profundidades del Lago Ness?

¡Hmmm...! Pescadiiiitoooo... ¿Y os imagináis que, para darle una pizca más de inquietud al argumento, vuestra misión no sea encontrar al celebérrimo monstruito, sino desvelar la naturaleza de una serie de ruidos extraños y desapariciones que vienen produciéndose desde que una noche de cierto año de finales del siglo XIX, un grupo de meteoritos cayeron en sus aguas?

No me negaréis que el argumento es atrayente, ¿verdad?

Bueno, pues ahora viene la pregunta del millón: ¿se lleva bien a la práctica?

Y la respuesta es... erm... este... sí... o quizás no... bueno, ¡no lo sé! De verdad, no sé hasta qué punto llega la profundidad de este juego (no es un juego de palabras gilipollesco). Aún no me he topado con nadie que sepa qué hay que hacer realmente, aparte de flotar entre burbujitas, en medio de la oscuridad, y rodeados por peces y extrañas criaturas alienígenas. Nada más.

Las instrucciones no contribuyen especialmente a resolver ninguna duda. De hecho, ni siquiera recuerdo que el juego trajera documentación alguna, aparte de una brevísima sinopsis. Y, oigan, me niego a creer que, con un trasfondo tan interesante, y con tantos detalles, el juego se limite a una especie de inmersión tontainas entre babosidades interplanetarias que parecen colgar suspendidas en las negras aguas del lago.

Es más: cuando el juego comienza, se nos muestra un mapa del Loch, en el que hemos de indicar en qué punto se realizará la inmersión. Bien. ¿Y de qué serviría elegir uno u otro, si el desarrollo parece ser siempre el mismo? Nadie lo sabe. No, en serio, no es una soplapollez retórica: nadie lo sabe. De verdad.

Y además, ¿para qué sirve tener todos esos controles, botoncitos, y adornadas ruedecitas, interruptores y conmutadores victorianos, si el juego es al final tan simple? ¿Qué sentido tiene dotar al batiscafo de una especie de sirena o bocina (empujad hacia abajo el botón marcado con una "S"), por ejemplo?

Ya que hablo de eso: este es uno de los aspectos más originales del juego. Un poco al estilo del Deathscape, o del Ace of Aces, por poner dos ejemplos, tenemos una vista en primera persona del interior de nuestro vehículo, pero los botoncitos y controles no están de adorno, sino que realmente podemos actuar sobre ellos, y observar sus efectos. Vaya, que el batiscafo no se controla mediante joystick y teclas, sino toqueteando interruptores de toda índole.

En realidad, lo que movemos son las manos del protagonista, según revolotean sobre el salpicadero victoriano de nuestro ingenio sumergible.

Como no os puedo contar de qué va exactamente este juego, ni cuál es su objetivo final, ni cómo se puntúa o qué enemigos o ventajas hay, creo que lo más conveniente es que os hable del batiscafo en sí. Fijaos en cualquiera de las dos capturas, y vamos allá.

Lo primero que posiblemente notaréis es que el ventanal que da al exterior, es mucho más amplio y despejado en la primera captura que en la segunda. Bueno, eso se debe a que el puesto de mando del batiscafo puede girar rápidamente dentro de la esfera del vehículo, sin que cambie el sentido de la marcha. Eso se consigue pulsando los botoncitos con flechas marcadas, hacia la parte inferior derecha del panel de mandos. Una de las babosas esporas interplanetarias. Qué asco más estupendo.

Así, en la primera captura, el puesto de mando mira al frente, y en la segunda, hacia uno de los lados. Pero ojo, que esta maniobra consume bastante energía. Esta y todas las demás, en realidad. Podemos ver el nivel de la electricidad del batiscafo, mirando en esa especie de dial que está sobre la rueda amarilla de la derecha de la pantalla. Si desciende demasiado, el vehículo se quedará sin luces, e inerte. Para recuperarla, basta con girar la rueda en cuestión (muy simpático el chirridito que emite), varias veces.

Otra de las cosas que más energía consumen es una descarga eléctrica que podemos activar para freír a cualquier cosa que se pegue a nuestro vehículo, incluyendo las esporas alienígenas (como el espanto con tentáculos que repta sobre la ventana, en la captura de arriba). Ésta se selecciona moviendo un cursorcillo para que señale a una de las tres armas disponibles. Mirad: en la segunda captura, está hacia la izquierda del panel, apuntando precisamente al rayo, o séase, las descargas. En la primera, señala a los proyectiles, que nuestro batiscafo puede disparar desde esa especie de punta de flecha que se ve en el centro del "salpicadero", y que puede llevarse por delante a cualquier bichejo indeseable de las profundidades, que nade demasiado cerca de nosotros.

El tercer tipo de arma, me tiene despistadísimo. Bombas. Sí: contamos con dos de ellas (a la izquierda del selector de armas podemos ver la munición disponible de éstas y de los proyectiles). No tengo NI IDEA de para qué sirven. Cuando seleccionamos una, y pulsamos el botón de disparo, el batiscafo la deja caer hacia el fondo del lago. Después, sólo tenemos que activar el conmutador situado justo en la esquina inferior derecha de la pantalla, para hacerla explotar (ojo, porque si no nos alejamos de ella lo suficiente, nos pondrá en órbita). 

El resto de los controles sirven para aumentar o disminuir la profundidad, la velocidad, la inclinación del batiscafo... ah, y ojo: el aire. No os olvidéis de usar el fuelle que se ve a la izquierda, o nuestro heroico explorador de las tenebrosas profundidades comenzará a adquirir un tono morado chillón conforme se le agote el oxígeno (no os lo toméis al pie de la letra; es sólo una de mis presuntas gracias). Fijaos en la aguja del indicador que hay sobre el fuelle en cuestión. Aunque, de todos modos, si os despistáis, extasiados ante la contemplación de... erm... burbujas y pececitos, y el nivel de aire desciende peligrosamente, la campana que podéis ver en las capturas, comenzará a tocar frenéticamente para avisaros. Otro detalle curioso.

 
 

La cabina del batiscafo está muy bien hecha. No le falta un detalle, y lo mejor de todo es que es totalmente "interactiva". Todas las barras, botones y demás, son susceptibles de ser pulsados.

El exterior se limita a un montón de burbujitas que pasan a nuestro alrededor para dar cierta sensación de velocidad (al estilo del "polvo interplanetario" del Elite). Respecto a los personajes, tampoco hay mucha variedad: un par de especies de pescaditos que aletean en las tinieblas del lago, algo parecido a monstruos abisales de lo más feos, y las extrañas esporas espaciales, muchas de las cuales muestran una curiosa tendencia a estamparse contra el batiscafo, y dejar un pegote amarillento sobre la cabina (mirad la primera captura).

La música de presentación no está del todo mal, aunque es un poco metálica (por cierto, en la versión que tenéis aquí, la primera vez que se reproduce, cuando carga el juego, no se emula bien; el problema desaparece después). Los efectos de sonido son escasos, aunque eso sí, algunos son bastante buenos. O al menos, ambientan lo suyo, como el chirrido de la rueda del generador de electricidad, cuando la giramos, o el ruido de las descargas eléctricas.

La historia es magnífica. La ambientación es cojonuda. El nivel de interacción que uno tiene con el batiscafo, es sorprendente. Pero ¿qué demontres hay que hacer? Si alguien conoce algún objetivo concreto, o la utilidad de todos los chismes de que dispone nuestro cacharro sumergible, que me lo cuente. Mientras tanto, me temo que voy a ser bastante conservador, y no voy a puntuar al juego más que con un 6. 

* La historia y la ambientación.
* La interactividad de la cabina del batiscafo.
* Vale, todo muy chulo y prometedor, pero aún no conozco a nadie que sepa qué cuernos gratinados al horno hay que hacer en este juego.