FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
After the War

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COMENTARIO ORIGINAL
La review
Recuerdo cuando leí el previo de este juego en la Micromanía. En una entrevista,
los programadores de Dinamic aseguraban que los usuarios de commodore estarían
muy contentos con su versión. Tenía su lógica que declararan eso, no creáis.
Yo incluso diría que no lo enfatizaron lo suficiente. En el fondo, se ve que
pretendían proclamar algo como: "esta vez no meteremos la pata con el C64".
Lo de los juegos españoles para nuestra máquina, que resultaban ser nefastos,
y caían instantáneamente al último puesto de cualquier comparativa entre versiones
de 8 bits, era endémico. Y además, fastidiaba lo suyo.
Eso de escuchar a los spectrumneros o amstradneros hablar maravillas de este
o aquel prodigio de Topo, Opera o Dinamic, y cuando uno podía echarle el guante
a la versión para el Commodore, ver que los desarrolladores se habían lucido
una vez más, estaba a la orden del día.
Así que, ingenuo de mí, me creí aquel comentario. En fin... ¿os imagináis con
qué me encontré?
Pues con esto...
Hay una cosa que, curiosamente, nunca se nos ha dado bien aquí en España, a la hora de desarrollar un videojuego: ponerle un buen argumento.
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Supongo que tendrá mucho que ver con el hecho de que la aplastante mayoría de los títulos programados en esta esquina de Europa, eran arcades o matamarcianos de esos descerebrados y frenéticos, que si tienen un trasfondo, no pasa del rango de excusa blandengue, por cumplir con el trámite, y llena de topicazos, de principio a fin. Y el caso que nos ocupa no es precisamente una excepción. |
En el año 2019, se ha desencadenado una guerra nuclear. Topicazo number one.
Bastante leve, eso sí. Insisto: estamos hablando de un juego de acción, así
que los antecedentes tampoco son especialmente importantes. De entre las cenizas de Manhattan, emerge un héroe. Topicazo number two. Este,
además de poco grave, es imprescindible. Hace falta un protagonista, ¿no?
El héroe en cuestión es un macho perico macarra, hortera y agresivo, que
responde al nombre de Jonathan Rogers, más conocido en su barrio como
"Jungle Rogers". Todo un impresentable. Le tiene que oler el
sobaquillo como la cama de un oso. Topicazo number three. Igual de inocuo que los
anteriores.
A pesar de la devastación, a pesar del cielo abrasado y a pesar de la radiactividad, medio Manhattan ha sobrevivido... pero en la forma de mutantes antropófagos. Topicazo number four. Igual de inevitable que el number two. También hacen falta unos malosos, claro.
Para continuar de una pieca (megalítica, masiva, con barba de varios días,
y ropa interior de varias semanas), mister Rogers tiene que escapar hacia las colonias
extraplanetarias, donde los que no se han chamuscado bajo la llovizna de
megatones calentitos, se han refugiado, quizás para reconstruir la
civilización humana... y volver a destuirla en cuantito den con las armas
necesarias para ello. Y así, ad nauseam...
Topicazo number... bueno, ya me entendéis...
El problema es que la plataforma de lanzamiento está en las profundidades de la guarida subterránea de un asesino psicótico: el profesor Mc Jerin. Este topicazo me fastidia un poco más. Ya sabéis lo que me molesta que el malo desquiciado, baboso, pérfido y retorcido, sea, en muchos videojuegos y películas, un científico tarao con ansias de poder. Vaya por Dios, hombre. Como si no hubiera profesiones con las mismas o mayores inclinaciones a la maldad en general, o a hacer pupa en particular. Supongo que es el malo arquetipo / cochinillo de indias, más sufrido y socorrido del catálogo de villanos y rufianes. Además, despolitizado del todo, lo cual siempre viene bien de cara a evitar suspicacias de los ... bueno... los que no tienen nada mejor que hacer que buscarle setecientos pies al pulpo. (Que son legión, los condenados; cuánto aburrido pernicioso hay por ahí suelto).
Un topicazo tras otro, sí, pero en general, de lo más inofensivos, disculpables, y hasta difícilmente evitables. Nótese que todos ellos se refieren al argumento, algo que, como ya os he contado, en un juego de estas características, tiene poco peso.
El problema es que el topicazo más gordo, feo y verrugoso de todos, afecta directamente a lo esencial: la jugabilidad. Y ¿de qué se trata? Pues del nefasto resultado que con demasiada frecuencia, se obtenía de la combinación "Programadores españoles + C64". Lástima. |
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Como ocurría con muchos de los juegos de Dinamic, este que nos ocupa se
divide en dos partes, que se cargan independientemente desde cinta (está
grabada una en cada cara, de modo que la segunda sólo es accesible si
introducimos un código que conseguiremos al final de la primera -algo que no os
hará falta en la versión crackeada que tenéis aquí, jeje-). Y la
verdad es que la diferencia entre ambas es más que notable.
La segunda es decentilla, y la primera, un coñazo enorme, descomunal, macabeo e
incluso revenío. Jaté.
Os cuento: en la primera carga, maese Rogers avanza como un maniquí
acartonado, acalambrado y almidonado, a través de las devastadas callejas de
Manhattan (con un curioso parecido a cualquier barriada española, si obviamos
los rascacielos del fondo, y la cabeza resquebrajada de la Estatua de la
Libertad, yaciendo sobre el asfalto -oootro topicazo-), repartiendo estirada,
tiesa e inelástica estopa entre las huestes de mutantes que se le acercan a
intervalos casi regulares. Es un tostón, creedme. El desarrollo es más o menos
como el de un típico juego de lucha... más o menos, porque resulta bastante
más lento que la mayoría de los miembros de este género. Ya os digo: el
protagonista avanza como una marioneta rebozada de hormigón; recto, torpe y muy
poco dinámico. No puede saltar, es muy lento, y sólo cuenta con un par de
golpes mal contados. La pena limonera.
Y la cosa empeora cuando os fijáis en los enemigos: la mayoría de ellos están
coloreados como a brochazos... perpetrados por una mula tuerta, con la brocha
atada al rabo.
Y los que no padecen semejante síndrome, son simple y llanamente aburridos.
Encima, los malos sólo resisten un sopapo, y dado que se nos acercan a
intervalos casi periódicos, la cosa se reduce a pulsar el botón de disparo
más o menos regularmente, para lanzar una guantada, y quitarnos del medio al
energúmeno de turno. Pues qué divertido...
... y para un enemigo que nos sale, y que tiene más de media bofetada, resulta
que es tan apabullantemente difícil, y nuestro protagonista, tan huevudamente
lento, que la mayoría de las ocasiones, el muy insurrecto nos da p'al pelo (os
hablo del barbudo siniestro y gigantesco de la primera captura).
La segunda parte, ya os digo, es mucho mejor... lo que la deja a la altura
de cualquier juego simplemente entretenido (así que imaginaos por qué abismos
insondables mora la primera).
Nuestro protagonista avanza por los túneles del metro que conducen a las inmediaciones
de la guarida del profesor Jerin, batallando contra los guardianes del tipejo,
que adoptan la forma de seguritas-ciber-punk, embutidos en mono modelo Flash-Gordon,
y esgrimiendo una escopeta, o bien, la de torretas robóticas verdaderamente
peligrosas.
Lo mejor de esta etapa es, sin duda, la ametralladora que enarbola nuestro intelectual.
Es espectacular ver cómo despide fogonazos cuando la disparamos. Además, podemos
apuntar en un montón de direcciones... sí, muy entretenido y llamativo... el
problema es que los malos son desmesuradamente resistentes, y no paran de acribillarnos,
lo que hace que la carga sea inmensamente difícil (y eso, sin mencionar el segundo
vital que se pierde cada vez que al protagonista se le vacía un cargador). Vaya,
como que nunca he conseguido avanzar más de 3 ó 4 pantallas. Imaginaos.
↑ Lo mejor
* El sonido no está mal.
↓ Lo peor
* Algunas animaciones son patéticas.
* Exageradamente difícil.



