Portada de Apollo 18 - Mission to the Moon

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Apollo 18 - Mission to the Moon

GéneroSimulador
Desarrollado porAccolade
MúsicaNo tiene
Año1987
Veredicto originalMola
Valoración8/ 10
Gráficos
8
Sonido
8

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Me consta que muchos de los visitantes de mi página, nunca se han pasaron por la sección de Astronomía que tenía, antiguamente. Tampoco les culpo. He de admitir que, para la mayoría de la gente, los videojuegos tienen más gracia que la composición de la atmósfera marciana.

Sin embargo, fue la primera que hice. Es más, me llevó todo un verano (ni comparación con la de meses -ya casi se pueden contar por años- que llevo invertidos en la de C64, eso sí). Creo que con esas premisas queda bastante claro que soy un enamorado de la Astronomía. Desde que era pequeño, además. Era el único mico repelente de la clase del cole, que era capaz de nombrar todos los planetas del Sistema Solar, por orden de distancia al Sol. Aquella cantinela de "Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón" era para mí tan familiar como la de los días de la semana. Tenía su mérito, no creáis porque jamás, en todos los años que he pasado metido en clases y equivalentes, desde la guardería, he cursado ni una asignatura que tuviera nada que ver, ni remotamente, con esta apasionante disciplina. Ni una. Pero vamos, ni siquiera se la mencionaba como sin querer y de pasada en algún temario. O sea, que lo más simpático de todo esto, es que sabía lo que sabía, porque me daba la gana. Nadie me había obligado a aprenderlo. 

Todavía hoy tengo que explicarle a más de uno, que la AstroNOMÍA es una CIENCIA que estudia el Cosmos. Los planetas, las galaxias, y demás grandiosidades. Y que no tiene NADA que ver con la AstroLOGÍA, que es la tomadura de pelo que pretende averiguar el futuro y/o intenciones de un sujeto, a base de hacer creer al prójimo que un grupito de estrellas en el cielo (que no pasan de ser enormes esferas de gases incandescentes, y no algún tipo de mensajeros interdimensionales de los arcángeles), situadas a vaya usted a saber cuántas docenas de años luz, y aparentemente trazando el contorno de algún animalito, tiene influencia sobre la vida de cada uno de los miles de millones de indivíduos que se arrastran sobre este planeta. A efectos prácticos, una perniciosa forma de antropocentrismo retrógrado, primitivo y absurdo que aún se atreve a colear, pese a la miríada de pruebas en contra...

... erm... perdón... ahí sí que me lo tomo como algo personal. No soporto la Astrología. La odio sinceramente.

¿Qué echan hoy por la tele?
Bueno, pues supongo que esta pasión mía explica por qué un juego como el Elite (que, de todos modos, e intentando ser objetivo, la verdad es que es fantástico) estuvo siempre en todo lo alto de mi lista personal de preferencias. Claro, que a todos los títulos de ciencia-ficción y similares, que en el mundillo de los 8 bits fueron, les sobraba ficción, y les solía faltar Ciencia.

Absolutamente comprensible, por otro lado. El grueso de los compradores de videojuegos suelen pensar que la Ciencia es una cosa de lo más aburrida (a pesar de que una de sus ramas sirva para desarrollar las maquinitas y los programas con los que tan bien se lo pasan), y suele ser más interesante añadir un par de condimentos sabrosones al guiso de turno. Eso ya va en función de los intereses de cada cual, pero yo siempre he echado de menos un auténtico simulador de vuelo espacial. Con misiones históricas, que le permitieran a uno planear todo el programa Apollo, por ejemplo, desde sus inicios (gestionando los presupuestos, seleccionando y entrenando a los astronautas) hasta la épica culminación, con el paseo selenita de Neil Armstrong. Y ¿qué me decís de protagonizar el primer vuelo tripulado a Marte? Ahhjjj... (babeando estilo Homer Simpson).  

Creo que Microsoft sacó algo parecido a finales de los 90. Pero se conoce que tuvo más bien poca aceptación (una de dos:  o los aficionados a la Astronomía andan tan mal de parné como la mayoría del resto de los jugones, o esos aficionados son tan escasitos, que la idea reportó pocos beneficios al monstruo del Bill Gates... me refiero a su enorme empresa, claro... quiero decir que el "monstruo" ese, es Microsoft y... y... erm... bueno, da igual), así que no ha vuelto a ser actualizado. Una lástima.

Allá por 1987, pude leer en la sección de noticias breves de la Micromanía de turno, una columna que mencionaba la inminente comercialización de "Apollo 18", la última maravilla de Accolade (sólo para C64, faltaría más ;-P). Yo ya conocía bastante bien a la compañía responsable de aquel programa tan poco corriente (y con tan buena pinta: la foto que acompañaba al escueto artículo, era de lo más prometedora -y, por cierto, se parecía bastante a la primera captura que tenéis en esta página-). Habían producido títulos tan trabajados y originales como Law of the West, o Psi-5. Me froté las manos...

... y tuve que esperar sentado. O el puñetero juego no llegó a España (probable), o directamente, jamás apareció en ninguna tienda de mi pequeño Badajoz (aún más probable; es más: estoy por decir "segurísimo"). 

Tuvo que entrar el mismísimo siglo XXI para que pudiera ver con mis propios ojos aquella joya recóndita de cuya existencia sólo supe en mis tiempos, gracias a la célebre Micromanía. Hela aquí...

Supongo que aunque no os interese el tema, habréis oído hablar del Proyecto Apolo, ¿no? Aquel que culminó, el 20 de Julio de 1969, con el alunizaje del módulo Eagle. ¿Os suena? ¿El Apollo 11? ¿Neil Armstrong? ¿"Un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la Humanidad..."? Sí, muy impresionante, pero sólo sirve para escuchar los 40

A partir de ese viaje épico, lo de volar a la Luna se convirtió casi en una rutina. De hecho, se volvió 5 veces más (desde el Apollo 12, al 17 -recordad que el 13 casi se escoña-).

Este juego se basa en aquel legendario proyecto de la NASA que, hay que ver lo que son las cosas, tuvo que cancelarse cuando la gente se aburrió de ver alunizajes por la tele. En fin. 

La misión consiste en despegar desde Cabo Kennedy, llevar a nuestros astronautas hacia la Luna, y devolverlos sanos y salvo. Chupao.

... ¡Y un cuerno! Se ve que la gente de Accolade puso todo el empeño en hacer que el juego fuera prácticamente tan complicado como la colosal hazaña de poner a gente sobre nuestro satélite natural, porque ¡anda que no es difícil el condenado!

Os cuento. Nunca he podido llegar muy lejos. De hecho, lo más que he logrado, ha sido encasquetar el módulo en órbita. Y ahí se queda el jodío, porque luego no sé ni cómo hacerlo descender.

Más arriba no he ido nunca, me temo... siempre acabo con la misión abortada, porque me paso un par de MILISEGUNDOS en los momentos clave. No, no es una de mis exageraciones (esta vez no, os lo juro por Garfield -que me hace más gracia que Snoopy-). Veréis: en lugar de plantear el juego como un simulador clásico, es decir, con toda una plétora de controles, botoncitos, palanquitas, opciones y demás pocholos (además, en mi humilde opinión, éste habría sido el enfoque adecuado), la gente de Accolade decidió darle un fuerte toque de... bueno, no sabría cómo calificarlo. ¿Habilidad semidivina? ¿Reflejos sobrehumanos? Es que resulta que la misión se divide en una serie de etapas, a través de las que sólo es posible progresar si pulsamos el botón de disparo en el instante EXACTO... o más concretamente, dentro de un intervalo de más menos 147 milisegundos. ¿Sabéis lo que es eso? 

Fijaos en la primera captura. ¿Veis ese contador que marca +000, en la parte inferior derecha de la pantalla? Bueno, pues cada cierto tiempo, veréis cómo empieza a contar a una velocidad endiablada. Se trata de detener la cuenta en el rango de -148 a +148 milisegundos, pulsando el botón de disparo. ¿Os parece fácil? 

Error: una persona normal, tiene un tiempo de respuesta de en torno a los 200-300 milisegundos. Fuera del rango. O sea, que como no te parezcas a un agudísimo y sutil indio papajote en la plenitud de sus facultades guerreras, es humanamente imposible que puedas reaccionar a tiempo. Hay que optar por pulsar el botón antes de que veas un "1" en el puesto de las décimas de segundo. 

Pero la cosa va más allá: estos tiempos de respuesta se suman, y el total nunca debe superar los 148 milisegundos. O sea, que si en una de las etapas (que, por cierto, se muestran con unos gráficos y una animación estupendos) pulsas el botoncito con un retraso de 100 milisegundos, y en la siguiente, lo haces con uno de 49 milisegundos, aunque por separado, las dos respuestas estén dentro del rango, la suma da 149 milisegundos. O sea, que por UNA PUÑETERA MILÉSIMA DE SEGUNDO, la misión será abortada. Absurdo.

La solución es tratar, en la medida de lo posible, de compensar las respuestas. Adelantarse en unas, y retrasarse en otras, teniendo en cuenta que, para alcanzar la siguiente fase (la inserción en la órbita terrestre), la suma total de los errores debe tender a CERO MILISEGUNDOS. Ya ni siquiera bastan los +/- 148 del rango famoso. Es de locos, en serio.

Supongo que con un mucho (muchísimo) de práctica, uno es capaz de encontrar algún que otro truco para pulsar el botón en el momento adecuado... aunque lo dudo. Por mucha experiencia que tengas, es virtualmente imposible ajustar tus respuestas a nivel de milisegundo. De todos modos, sé de gente que ha conseguido alunizar, así que debe de ser posible... digo yo...

Lo mejor

* El tema.
* Gráficos bastante buenos.
* Voces digitalizadas.

Lo peor

* Dificultad absurdamente alta.