Portada de Batman, the Caped Crusader

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Batman, the Caped Crusader

GéneroArcade / Aventura
Desarrollado porOcean
MúsicaFred Gray
Año1988
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
8
Sonido
8

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

¿Cómo van las cosas por el mundillo de los cómics de acción últimamente? Hace años que les perdí la pista. Sin embargo, a mediados de los 80, los tenía a montones. Por supuesto, mis favoritos siempre fueron Mortadelo y Filemón. Solía distinguir entre las historietas de humor y las que llamaba "realistas". Y esas solían no gustarme. Claro, que estaba un poco malacostumbrado... las únicas "historietas realistas" a las que tenía acceso, eran las que se incluían en los Zipi y Zape, Mortadelo, Bruguelandia y demás revistillas de la época, yo diría que como para rellenar espacio. Sus guiones solían correr a cargo de italianos (no me preguntéis por qué), y contaban ... erm... bueno, verdaderas pavadas protagonizadas por nervudos jovenzuelos, con un sospechoso parecido a los monigotes que los aprendices de modistos usan como maniquíes sobre los que garrapatear sus diseños. Para colmo de males, semejantes bodrios ("spaguetti-comics", podríamos llamarlos) solían abarcar multitud de páginas. Diez, doce... veinte... a mí me fastidiaba profundamente comprar uno de los tebeos de aquel entonces y, quedarme con cuatro hojillas descarriadas de Mortadelo y Filemón, Superlópez o Benito Boniato, tras descartar las chuminadas de heroicos guerreros futbolistas disputando un partido contra atlantes asesinos, o maniquíes de pasarela viajando en el tiempo, acartonadamente, bajo los auspicios de una caricatura de Einstein, y acompañados por una especie de diminuto macaco alienígena, feo, caguetas y antipático. 

Mi fobia por las "historietas realistas" desapareció cuando pude leer algunas de las DE VERDAD, incluyendo a los Cuatro Fantásticos, Spiderman y compañía. La afición me vino por un amiguete sevillano que veraneaba en el mismo bloque de apartamentos que yo, en la típica urbanización dominguera de playa. Todo un fan de Batman, que era el muchacho. Le encantaba la atmósfera tétrica y depresiva que envolvía a sus aventuras, y sus ragos de antihéroe (encima, sin superpoderes macanudos). A mí, personalmente, me hacía más gracia el Hombre Araña. Su vida era igual de patética (o más, porque el muchacho no tenía un duro, y encima trabajaba de fotógrafo para un periódico sensacionalista, con un jefe fascistoide y chillón que disfrutaba como loco dándole la murga), sólo que encima tenía la dignidad de tomarse las cosas con mucho sentido del humor.  

Sin embargo, se ve que mi amigo tenía más ojo clínico que yo a la hora de fijarse en personajes con gancho. Y si no, ¿por qué Batman ha aparecido bastantes más veces en el mundillo de los videojuegos, que el inefable trepa-muros?

Menuda fauna aguarda en la azotea... De hecho, y si no me equivoco, hubo tres títulos de éxito protagonizados por Bruce Wayne y su ridículo disfraz de murciélago gimnasta (lo bien que quedaban los superhéroes con sus mallas de colorines en los tebeos, y cuando alguien rodaba una película y los veías en carne y hueso, parecían saltimbanquis escapados de algún circo).

Los que tuvisteis un CPC o un Speccy durante los 80, es más que probable que recordéis las andanzas isométricas de Batman, utilizando un "motor" muy parecido al del Head Over Heels (como que el programador fue el mismo); lo que en su tiempo llamaban la "Técnica Filmation", y que conseguía una sensación de tridimensionalidad bastante llamativa. Los commodoreros nos quedamos sin él, pero en cambio, sí pudimos disfrutar de las otras dos apariciones del hombre-murciélago: una basada en el extravagante experimento cinematográfico dirigido por Tim Burton (sólo a alguien tan rematadamente raro como él se le podía ocurrir elegir a un sujeto alopécico, esmirriado y especializado en papeles cómicos -Michael Keaton-, para interpretar al atormentado vengador de la noche), y la otra... pues bueno, precisamente la que nos ocupa, y que posiblemente gustó más a los seguidores del cómic original. 

En realidad, Batman the Caped Crusader son dos juegos en uno. Literalmente. De hecho, en la cinta original, había una misión distinta e independiente de la otra, grabada en cada cara. Me consta que más de un torrijas se perdió media historia por eso (algo parecido a lo que le sucedió a algún que otro redactor pasmarote de la MicroManía, cuando comentó el Fist 2, y se centró única y exclusivamente en el torneo estilo Way of the Exploding Fist, de la cara B; a todo esto... ¿creéis que pidieron disculpas en un número posterior, por el inmenso patinazo? ¿creéis que en la edición del mes siguiente pudo verse una breve columna, a modo de fe de erratas? Pues no, claro. A fin de cuentas, el comentario era el de la versión de Commodore del juego; si se hubiera tratado de la de Speccy...). 

Una de las misiones nos enfrenta a El Pingüino, un gordinflas contrahecho, disfrazado de mala caricatura de capitalista, incluyendo la levita, la chistera, el pantalón a rayas, el puro y el monóculo (retrato tontainas, tan certero y adecuado a la realidad como el que pinta a todos los franceses tocados con una boina, vistiendo un jersey blanco de rayas azules horizontales, y paseando por ahí con una baguette bajo el brazo). El muy indeseable está planeando conquistar el mundo con su ejército de pingüinitos robóticos. En fin... sólo a un "supervillano" de tebeo se le podría ocurrir una GILIPOLLEZ así. 
No, en serio, con todas las letras. Repitan conmigo: GI-LI-PO-LLEZ. 

Y la otra historia involucra al némesis de Batman: el Joker. O como lo traducen las instrucciones... el comodín. Ah. Chachi. El comodín. Uhm...

*Ejem* No digo que el responsable de la traducción de la documentación original fuera un zote en su profesión... sólo que da la impresión de que el único héroe de acción que conoció en su vida fue el Reporter Tribulete (que en todas partes se mete). ¿El "comodín"? Permítanme seguir llamándolo Joker. 

A lo que iba: resulta que el tarao del pelo verde ha secuestrado a uno de los personajes más blandengues, sosos, repelentes y sospechosos de toda suerte de desviaciones sexuales, que se recuerda en la historia del cómic: Robin. 
A ver... pensémoslo fríamente: ¿qué hace un millonario neurascénico disfrazado con una máscara sadomaso y una capa, corriendo de noche junto a un jovencito con antifaz y leotardos marcapaquete? Qué horror. De verdad, me quedo con Spiderman.

Si de mí dependiera realmente, al niñato le podían ir cortando en finas porciones, pero como la única forma de completar esta segunda misión es adentrándonos en la siniestra y desquiciada guarida que el Joker ha construido en una feria abandonada (cosa harto sorprendente; supongo que los americanos abandonan las ferias como si tal cosa, y se dejan la noria, la montaña rusa y los demás cacharritos, desperdigados y desatendidos, cubriéndose lentamente de óxido en algún solar...). Ah, y ya de paso, tendremos que desactivar todas las bombas de tiempo que el muy psicótico ha diseminado por medio juego.

La verdad es que este Batman the Caped Crusader es una de las mejores y más equilibradas mezclas entre arcade y aventura, que conozco. Los dos componentes son igual de fuertes y esenciales, y se complementan estupendamente. 


No sólo tendremos que vapulear a las hordas interminables de malosos que no cesarán de hostigarnos (yo diría que se pasan un poco; son demasiados, y nos acribillan contínuamente), o escalar paredes verticales (fijaos en la primera captura) para alcanzar nuevas zonas, sino que tendremos que recoger objetos para seguir avanzando.
El payaso se acaba de llevar un batarangazo... de ahí su cara de pasmo

En ocasiones, algunas de las pantallas (que, por cierto, aparecen como viñetas que se superponen unas a otras; es un efecto de lo más llamativo y original: cuando Batman abandona una localización, ésta queda oscurecida y en segundo plano, mientras que la nueva se abre, a todo color y encima de las anteriores, en algún punto del área de juego; es como si fuerais apilando un montoncito de cromos) muestran un pequeño cartel de texto con alguna pista: "4 broken machines", dice uno. "Take your pick", proclama otro...

Los objetos aparecen en forma de una especie de cajas amarillas que veremos en el suelo. Sólo tenemos que pulsar fuego+abajo delante de ellos para recogerlos. La misma maniobra, por cierto, que hay que realizar para acceder a la pantalla de opciones. Y he aquí donde entra con fuerza el componente de aventura. Porque desde la susodicha pantalla no sólo controlamos la energía de Batman y otros parámetros con la misma tendencia a decrecer a marchas forzadas, sino que podemos acceder a nuestro inventario, y gestionarlo mediante un sistema de iconos muy sencillo para utilizar cacharros, combinarlos, soltarlos...

Y hay de todo, como en botica. Desde una nariz falsa que hace que los malos nos ignoren (menuda panda de cretinos; o sea, que si este señor que parece disfrazado de la polilla más gorda de la función del cole, se coloca la nariz de Fofito o Milikito, en lugar de llamarles todavía más la atención, pasa desapercibido ante ellos) (sí, es un comentario capullesco como pocos; evidentemente ESTO ES UN JUEGO; graciejas como esa no sirven para mucho más que para llenar espacio) (y precisamente por eso la he utilizado, jejejeje), hasta unas zapatillas de deporte que aumentan nuestra velocidad. Sin olvidar, por supuesto, al Batarang, una de las armas preferidas de nuestro justiciero neurótico, y con las que podremos atontar a distancia a muchos de los enemigos (porque en este juego no muere nadie... salvo los buenos, claro; me refiero a que puedes darle a algún esbirro del Joker o el Pingüino más que a una estera... y en el mejor de los casos, lo que conseguirás es que el energúmeno huya despavorido de la pantalla; bueno, si tantas ganas tienes de quitar definitivamente del medio a los sicarios de los supervillanos, no tienes más que arrearle una coz bien colocada a alguno, de forma que le hagas caer desde una azotea; puedes imaginar que se ha escoñado varios metros más abajo y así igual te quedas más tranquilo).

Lo mejor

* Buenos gráficos y animación.
* Muy original ese desarrollo, en forma de viñetas.
* Los efectos de sonido no están nada mal.

Lo peor

* Difícil a más no poder.
* Odio MUCHO a Robin. Me da asquito.