FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Dragon's Den

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Uno de los últimos coletazos que dio Commodore, cuando estaba a punto de cerrar
sus puertas, fue intentar competir con las videoconsolas en su propio terreno.
Para ello, sacó el C64GS. Se trataba de una máquina con gran parte del hardware
de su buque insignia, el C64, pero sin teclado, y con un slot para cartuchos.
Fue un mal movimiento. Uno de tantos, vaya. Para empezar, la consola de Commodore
no tenía juegos especialmente diseñados para ella... sólo los pocos títulos
que salieron en cartucho. Y para seguir, esos mismos juegos, y miles más, los
tenía uno ya disponibles pagando un poco más, y haciéndose con un Commodore
64 de verdad. Una verdadera chorrada como estrategia de marketing, la verdad...
Pero esto me ha hecho preguntarme muchas veces... ¿por qué la compañías de software
no sacaron más programas en cartucho para C64? Eliminaban todos los inconvenientes
de las cargas (los errores, el tiempo de espera...). Pues en mi opinión, porque
habrían hundido al Commo. Los cartuchos eran muy caros (en torno a las 6.000
pesetas de la época, los pocos que se vendieron en España), y no se podían copiar.
Y, admitámoslo, el principal motor de la popularidad del Commodore en el mundo,
fue la piratería. Igual que la PlayStation algunos años después ;-)
¿A qué viene esta matraca? Pues a que Dragon's Den fue uno de los poquíiisimos
videojuegos para C64 que se vendieron en cartucho en España.
... a todo esto... ¿tenían el CPC y el Speccy puerto para cartuchos? ... sólo
es curiosidad (en serio).
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Los primeros juegos para el C64, fueron desarrollados por la propia Commodore. (Una anécdota: uno de los títulos más antiguos -hay quien dice que es el primero-, de 1982, se llamaba "Jack Attack", en honor al presidente de la compañía, Jack Tramiel), y distribuidos con frecuencia, en formato de cartucho. Este Dragon's Den es uno de esos títulos. Es el clásico videojuego inspirado en las recreativas de la época. |
Controlamos a un caballero que monta a un pegaso, y debe matar a un dragón.
Consta de fases, que se repiten una y otra vez (aunque la dificultad aumenta
en cada "vuelta"). En la primera de ellas, por ejemplo, podemos continuar
cada vez que nos quedemos sin vidas. A partir de la segunda, se acaba ese chollo.
La primera etapa nos pone sobrevolando una montaña en cuya falda anidan una
serie de pajarracos asquerosos (yo diría que parecen dragonzuelos). Para poder
entrar en las cavernas, hemos de espantarlos primero, y después, quitarlos del
medio con nuestra lanza.
En la segunda etapa (la única con scroll), nuestro caballero recorre un túnel
evitando arañas gigantes que cuelgan del techo, más pajarracos que vuelan haciendo
eses, y lanzas que se precipitan hacia nosotros.
La tercera etapa es la más espectacular gráficamente (haced un esfuerzo de imaginación,
y situaos en el año 1983... veréis cómo así os parece la repanocha). Sobre enormes
lenguas de fuego, un gigantesco huevo de dragón se va tostando poco a poco.
En el centro tiene un agujero a través del que se ve la cabeza del inquilino...
Para sacar al dragón del huevo, hemos de cepillarnos a una serie de bicharracos voladores (parecidos a murciélagos... como los que nos atacan en la segunda fase). Cada vez que quitemos uno del medio, una sección más grande del huevo se pondrá roja. Cuando el rojo recubra por completo el cascarón, tendremos que enfrentarnos a la bestezuela que sale de él (en la cuarta fase -aquí tenéis una foto-). |
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Ahora, hemos de atizarle tres lanzazos al dragón. Con cada uno cambia de color...
de verde pasa a amarillo, de amarillo a blanco, después a rojo, y un porrazo
más, lo convertirá en virutas de colores.
En ese punto, comienza la segunda "vuelta" del juego (por cierto,
se ve que el tiempo avanza, porque el color del cielo se oscurece en la primera
fase; de hecho, si le damos "vueltas" suficientes, se hará de noche).
Bueno; pues como podéis imaginar, Dragon's Den es un juego de lo más simplón,
aunque no deja de ser divertido. Tened en cuenta el año en que se desarrolló.
Los gráficos están bien; sin demasiados alardes, aunque recuerdo que, en su
época, me llamaban especialmente la atención la tercera fase, y las montañas
de la cuarta (insisto: imaginaos que tenéis 10 añitos, las recreativas de los
bares -donde las hay- consisten en cuatro pixels descarriados sobre un fondo
como de fósforo verde, y los pocos PCs que en el mundo son, no tienen ni tarjeta
de vídeo).
El sonido sí que fue llamativo en su momento; una serie de músicas (piezas clásicas
como la Obertura de Guillermo Tell, o el Vampiro de Düsseldof -esto
era bastante frecuente en aquel entonces; aún no había mucha gente que se dedicara
a componer música para videojuegos-), y efectos de sonido relativamente bien
conseguidos, simultáneamente.
La verdad, si os soy sincero, dudo que este juego guste a nadie que tenga menos
de 25 años, y que no conociera aquella época. Es bastante entretenido, sí (precisamente
por su simplicidad), pero con lo malacostumbrados que estamos hoy en día...
supongo que si no cuentas con ciertas dosis de nostalgia, se te hace más complicado
cogerle el gustillo...
↑ Lo mejor
↓ Lo peor
* Cuando le has dado sotopocientas vueltas, comienza a hacerse aburrido...



