Portada de Druid

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Druid

GéneroArcade
Desarrollado porFirebird
MúsicaDavid M. Hanlon
Año1986
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
6
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Los druidas, los Celtas... me parece un tema de lo más interesante. Su música, sus leyendas, su historia...

... sí, ya sé que no viene a cuento, pero de alguna forma tengo que empezar, ¿no? ¡No creáis que es fácil escribir sotopocientas reviews y empezar cada una de una forma distinta! ;-)

¡Qué asco! ¡¡Aquí hace falta Rrrrrrrrraid!! :-p Druid es un juego estilo Gauntlet, es decir, se desarrolla, con una vista aérea, en una serie de escenarios infestados de bichos. Sin embargo, la mecánica de juego es algo más elaborada aquí. El objetivo del druida es derrotar al Príncipe Demonio que asola a su tierra. El muy indeseable se esconde en lo más profundo de una mazmorra, defendida por un ejército de monstruos.

Así que allá va nuestro venerable héroe; a pesar de su apariencia frágil, (con su larga barba blanca y todo), el viejo tiene una mala uva de consideración. Para defenderse de las hordas del Príncipe Demonio, cuenta con un arsenal de hechizos surtidos. Puede disparar proyectiles de agua, fuego o electricidad. La variedad no es capricho de los programadores: resulta que hay enemigos que son más vulnerables a unas armas que a otras. Los escarabajos, por ejemplo, resisten un par de disparos de agua, pero se volatilizan en el acto si les impacta un disparo de fuego.

Además, el druida puede hacerse invisible, lanzar un hechizo de caos (que desintegra a todo bicho viviente que se arrastre por la pantalla) y, lo más gracioso de todo, puede invocar a un golem.

El susodicho engendro es una criatura humanoide hecha de tierra que obedecerá ciegamente las órdenes del druida, hasta que sea destruido.


Hay tres órdenes posibles: esperar, seguir y enviar. Creo que está bastante claro qué hacen las dos primeras. Respecto a la tercera, digamos que equivaldría a "carga". Cuando se la demos, el golem correrá en línea recta, sin detenerse ante nada, hasta que encuentre una pared. Y cuando digo que no se detiene ante nada, esto es literal.
¡A él, bonito! ¡Jútale!

El monstrenco aniquilará a cualquier bicho que se le interponga. La verdad, es un hechizo muy útil. El golem absorberá como si nada, impactos que podrían ir destinados a nosotros. Resiste muchos golpes antes de que se lo trague la tierra de la que surgió.
Podemos recargar nuestros hechizos (tenemos un número limitado de todos ellos) abriendo cofres repartidos por el escenario. En cada uno de ellos encontraremos una lista de objetos (por ejemplo: veinte disparos de agua, diez de fuego y una llave) pero sólo podremos elegir uno (para que nos entendamos, en el caso anterior, podríamos escoger los diez disparos de fuego).

Las llaves se manejan como si fueran hechizos: están en el mismo panel, se consiguen de la misma forma, y también hay un número limitado (muy limitado) de ellas. Por cierto; por alguna extraña razón, abrir una puerta es ¡un calvario! No es coña; no basta con situarse ante una, y pulsar la tecla asignada a la llave. Hay que estar en una posición exacta, y a veces ni siquiera así funciona, lo que nos obliga a mover al druida de aquí para allá, pulsando la teclita de marras, hasta que a la condenada puerta le da por abrirse. La verdad, no entiendo por qué no depuraron esto.

En líneas generales, Druid es un buen juego. No es que tenga unos gráficos ni un sonido fabulosos, pero merece la pena.

Lo mejor

* Muy entretenido.

Lo peor

* ¡Abrir puertas es un coñazo!