Portada de Flash Gordon

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Flash Gordon

GéneroArcade
Desarrollado porMastertronic
MúsicaRob Hubbard
Año1986
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
7
Sonido
8

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Yo no sé por qué en los años 60 hacían estos héroes de acción futuristas tan cursis. De verdad, ¿qué le verían a este chaval vestido como si llevara un traje de neopreno con los calzoncillos por fuera? A lo mejor a algún forofo del cómic clásico (porque, no lo niego: lo es) le salen espumarajos al leer esto, pero ¿qué queréis que os diga? Nunca me gustaron las aventuras de Flash Gordon. Para empezar, hasta el nombre es una repollada. ¿Os imagináis a un "Zas Pérez", héroe del futuro? Parecería más bien la mascota de una marca de detergentes.

¿Qué se puede esperar de unas historias en las que el malo se llama Ming (como una dinastía china, por cierto), y viene del planeta Mongo? ¡Jopé!

Al menos, el juego inspirado en las andanzas del rubiales de marras, es bastante entretenido.

¿Quién freirá a quién? Supongo que ya sabéis de qué va el asunto, ¿no? Por supuesto, Ming tiene a la Tierra enfilada, y va a volarla en pedacitos en 24 horas. Flash debe impedirlo. El tiempo corre en nuestra contra, en el juego. Y además, acelerado 60 veces: tenemos sólo 24 minutos de tiempo real para detener a Ming. Creo que es poco.

Flash Gordon consta de tres fases tan absolutamente distintas que casi podrían pasar por títulos separados.

El juego comienza en las junglas del planeta del vanidoso príncipe Barin. Hemos de atravesarlas y encontrar la caverna en la que éste vive. Y no creáis que es nada fácil. La selva es un auténtico laberinto (yo os aconsejaría tratar de esbozar un mapa), y además, está llenita de peligros. Desde precipicios (que podemos saltar con un poco de carrerilla, eso sí), hasta todo tipo de bichos. Y no sólo hablo de serpientes, pajarracos o una especie de homínidos que la emprenden a pedradas con nosotros. Hay esqueletos vivientes (que, por cierto, sólo pueden ser derrotados mediante una patada con salto), y ¡hasta dragones!

Si un maloso nos hiere (o nos caemos por un precipicio), Flash permanecerá inconsciente un tiempo (que varía en función de la fuerza del porrazo en cuestión... no es lo mismo que nos ataque un enjambre de abejas, que un dragón nos chamusque los gayumbos). ¡Como si sobrara!

Para defendernos de los monstruítos, contamos con nuestra fiel pistola de rayos, con la que podemos disparar a varias alturas. Sin embargo, la munición es muy limitada (12 descargas), por lo que, aunque hay cajas con recargas en la jungla, no es raro vernos desarmados. (Afortunadamente, incluso en ese caso, es posible hacerle pupa al personal; no sólo a base de patadas con salto, si no utilizando la propia pistola: el fogonazo que despide, aún cuando no tiene munición, puede dañar a un maloso, si la disparamos muy cerca de él).

Un consejo: si puedes esquivar a un monstruíto, hazlo. Trata de conservar toda la munición que te sea posible, porque la caverna de Barin está guardada por un perrazo terrible que, si toca a Flash, lo deja frito durante 6 horas. Y cuando contamos con tan poco tiempo, eso es una barbaridad.

Por fin, en la caverna de Barin, hemos de convencerle amablemente de que nos deje su moto-cohete, para enfrentarnos a Ming... o sea, que hemos de emprenderla a porrazos con él.


Esta segunda fase es, en realidad, todo un juego de lucha, con una variedad de movimientos más que respetable. El asunto consiste en propinarle más sopapos a Barin que los que él nos endiña a nosotros. Sí, parece una obviedad gilipollesca, lo sé, pero tiene su complicación.
¡Come pie, enano!

Aparte de que el principito en cuestión no se anda con chiquitas, y sacude unas galletas de lo más simpáticas, si nosotros le damos a él tres porrazos, y él consigue sacudirnos otros tantos, estaremos como al principio. No se trata de reducir a cero la energía de Barin, si no de conseguir que la diferencia de golpes sea muy alta, a nuestro favor. Esto se representa, en la parte inferior de la pantalla, con un gráfico (infinitamente blocky, la verdad), en el que Flash y Barin tiran de una cuerda. Cuando una de nuestras "caricias" aterriza en nuestro oponente, el muñequito de Flash en el marcador, tira hacia atrás de la cuerda, arrastrando al de Barin.

Si es al contrario, es el muñequito de Barin el que consigue tirar de la cuerda.

Y el "tira y afloja" (literalmente) continúa hasta que uno de los dos consigue arrastrar al oponente hasta un cierto punto.

Si derrotamos a Barin, nos enfrentaremos a la última fase (y la más difícil, con diferencia), que se desarrolla con perspectiva subjectiva, y nos muestra el panel de mandos de la moto voladora en la que Flash surca el cielo en busca de de Ming.
Tendremos que esquivar toda suerte de obstáculos... desde minas flotantes, hasta enjambres de hombres-halcón robóticos que nos bombardean incesantemente.

Si logramos superarlos todos, nos las veremos con el mismísimo Emperador que, como podéis suponer, no se va a dejar desintegrar tan fácilmente.

Flash Gordon es uno de los títulos más emblemáticos de la casa Mastertronic, especializada en juegos baratos, sencillos y divertidos.

Los gráficos son bastante buenos. Los escenarios y los personajes están, en general, bastante bien trabajados.
En lo que respecta al sonido: notable alto. Se simultanean musiquillas de fondo (relativamente sencillas -algunos acordes rítmicos, o el golpeteo de un tam-tam en algunas parte de la jungla) con efectos de sonido simplemente magníficos.
Yo diría, por cierto, que la música del juego está inspirada en la de la banda sonora de la película (malísima, por cierto), compuesta por Queen, ni más ni menos.

Si hay algún Queenómano entre vosotros, quizás crea reconocer los acordes de "In the Space Capsule" en las tonadas ambientales de ciertas zonas de la selva de la primera fase.

Lo mejor

* Es como tres juegos en uno. Y los tres, muy entretenidos.
* El sonido.

Lo peor

* El tiempo es muy escaso.
* La última fase es la releche de difícil.