FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Flash Gordon

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Yo no sé por qué en los años 60 hacían estos héroes de acción futuristas tan
cursis. De verdad, ¿qué le verían a este chaval vestido como si llevara un traje
de neopreno con los calzoncillos por fuera? A lo mejor a algún forofo del cómic
clásico (porque, no lo niego: lo es) le salen espumarajos al leer esto, pero
¿qué queréis que os diga? Nunca me gustaron las aventuras de Flash Gordon. Para
empezar, hasta el nombre es una repollada. ¿Os imagináis a un "Zas Pérez",
héroe del futuro? Parecería más bien la mascota de una marca de detergentes.
¿Qué se puede esperar de unas historias en las que el malo se llama Ming (como
una dinastía china, por cierto), y viene del planeta Mongo? ¡Jopé!
Al menos, el juego inspirado en las andanzas del rubiales de marras, es bastante
entretenido.
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Supongo que ya sabéis de qué va el asunto, ¿no? Por supuesto, Ming tiene a la Tierra enfilada, y va a volarla en pedacitos en 24 horas. Flash debe impedirlo. El tiempo corre en nuestra contra, en el juego. Y además, acelerado 60 veces: tenemos sólo 24 minutos de tiempo real para detener a Ming. Creo que es poco. |
Flash Gordon consta de tres fases tan absolutamente distintas que casi podrían
pasar por títulos separados.
El juego comienza en las junglas del planeta del vanidoso príncipe Barin. Hemos
de atravesarlas y encontrar la caverna en la que éste vive. Y no creáis que
es nada fácil. La selva es un auténtico laberinto (yo os aconsejaría tratar
de esbozar un mapa), y además, está llenita de peligros. Desde precipicios (que
podemos saltar con un poco de carrerilla, eso sí), hasta todo tipo de bichos.
Y no sólo hablo de serpientes, pajarracos o una especie de homínidos que la
emprenden a pedradas con nosotros. Hay esqueletos vivientes (que, por cierto,
sólo pueden ser derrotados mediante una patada con salto), y ¡hasta dragones!
Si un maloso nos hiere (o nos caemos por un precipicio), Flash permanecerá inconsciente
un tiempo (que varía en función de la fuerza del porrazo en cuestión... no es
lo mismo que nos ataque un enjambre de abejas, que un dragón nos chamusque los
gayumbos). ¡Como si sobrara!
Para defendernos de los monstruítos, contamos con nuestra fiel pistola de rayos,
con la que podemos disparar a varias alturas. Sin embargo, la munición es muy
limitada (12 descargas), por lo que, aunque hay cajas con recargas en la jungla,
no es raro vernos desarmados. (Afortunadamente, incluso en ese caso, es posible
hacerle pupa al personal; no sólo a base de patadas con salto, si no utilizando
la propia pistola: el fogonazo que despide, aún cuando no tiene munición, puede
dañar a un maloso, si la disparamos muy cerca de él).
Un consejo: si puedes esquivar a un monstruíto, hazlo. Trata de conservar toda la munición que te sea posible, porque la caverna de Barin está guardada por un perrazo terrible que, si toca a Flash, lo deja frito durante 6 horas. Y cuando contamos con tan poco tiempo, eso es una barbaridad.
Por fin, en la caverna de Barin, hemos de convencerle amablemente de que nos deje su moto-cohete, para enfrentarnos a Ming... o sea, que hemos de emprenderla a porrazos con él.
Esta segunda fase es, en realidad, todo un juego de lucha, con una variedad de movimientos más que respetable. El asunto consiste en propinarle más sopapos a Barin que los que él nos endiña a nosotros. Sí, parece una obviedad gilipollesca, lo sé, pero tiene su complicación. |
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Aparte de que el principito en cuestión no se anda con chiquitas, y sacude
unas galletas de lo más simpáticas, si nosotros le damos a él tres porrazos,
y él consigue sacudirnos otros tantos, estaremos como al principio. No se trata
de reducir a cero la energía de Barin, si no de conseguir que la diferencia
de golpes sea muy alta, a nuestro favor. Esto se representa, en la parte inferior
de la pantalla, con un gráfico (infinitamente blocky, la verdad), en el que
Flash y Barin tiran de una cuerda. Cuando una de nuestras "caricias"
aterriza en nuestro oponente, el muñequito de Flash en el marcador, tira hacia
atrás de la cuerda, arrastrando al de Barin.
Si es al contrario, es el muñequito de Barin el que consigue tirar de la cuerda.
Y el "tira y afloja" (literalmente) continúa hasta que uno de los
dos consigue arrastrar al oponente hasta un cierto punto.
Si derrotamos a Barin, nos enfrentaremos a la última fase (y la más difícil,
con diferencia), que se desarrolla con perspectiva subjectiva, y nos muestra
el panel de mandos de la moto voladora en la que Flash surca el cielo en busca
de de Ming.
Tendremos que esquivar toda suerte de obstáculos... desde minas flotantes, hasta
enjambres de hombres-halcón robóticos que nos bombardean incesantemente.
Si logramos superarlos todos, nos las veremos con el mismísimo Emperador que,
como podéis suponer, no se va a dejar desintegrar tan fácilmente.
Flash Gordon es uno de los títulos más emblemáticos de la casa Mastertronic,
especializada en juegos baratos, sencillos y divertidos.
Los gráficos son bastante buenos. Los escenarios y los personajes están, en
general, bastante bien trabajados.
En lo que respecta al sonido: notable alto. Se simultanean musiquillas de fondo
(relativamente sencillas -algunos acordes rítmicos, o el golpeteo de un tam-tam
en algunas parte de la jungla) con efectos de sonido simplemente magníficos.
Yo diría, por cierto, que la música del juego está inspirada en la de la banda
sonora de la película (malísima, por cierto), compuesta por Queen, ni más ni
menos.
Si hay algún Queenómano entre vosotros, quizás crea reconocer los acordes de
"In the Space Capsule" en las tonadas ambientales de ciertas zonas
de la selva de la primera fase.
↑ Lo mejor
* El sonido.
↓ Lo peor
* El tiempo es muy escaso.
* La última fase es la releche de difícil.



