FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Ghostbusters 2

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
A este juego le pasa como a la película en la que se basó: es mucho mejor la primera parte. Ghostbusters 2 es un juego simplemente entretenido, que técnicamente no está nada mal, pero no termina de enganchar. (Y "Cazafantasmas 2" es un petarrrrdo de película).
A ver; os pongo un poquito en antecedentes: cinco años después de que los Cazafantasmas terminaran con la amenaza de Gozer, un antiguo dios sumerio que se había encaprichado con Nueva York, un nuevo peligro acecha la ciudad. Resulta que la mala leche de sus habitantes (famosa en el mundo entero, como la sidra El Gaitero, jejeje) está tomando consistencia física. Se condensa, en forma de una especie de baba semitransparente rosácea, que fluye bajo las alcantarillas de la gigantesca metrópoli. La cantidad de la guarrería psicótica es tal que ya comienza a rezumar entre las aceras, por las cañerías... y tiene la propiedad de insuflar a cualquier peatón desprevenido, unas ganas tremendas de hacer la puñeta al personal.
Así que, aprovechando la coyuntura, ooootro poderoso personaje del año de la pera, aprovecha para tratar de apoderarse de la Ciudad de los Rascacielos; se trata de un brujo eslavo medieval, llamado Vigo, el Cárpato (no creo que nuestros queridos yanquis supieran que Vigo es el nombre de una ciudad gallega).
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Como suele ocurrirles a los poderosos magos diabólicos e inmortales, y a los ambiciosos y destructivos dioses hititas (¡es que nunca aprenderán!), Vigo no tiene existencia física en nuestro mundo. Es sólo un espíritu, que habita en un cuadro horrendo en una galería de arte neoyorquina. |
Y para poder tiranizar al planeta, debe encarnarse en un ser humano. Aquí empieza el fregado: Dana Barrett (es decir, Sigourney Weaver, o séase, la ex de Peter Venkman, o lo que es lo mismo, Bill Murray), trabaja en el museo; Vigo hechiza a su jefe y lo utiliza como peón en el mundo de los vivos, para robarle el bebé a Dana.
Mientras tanto, los Cazafantasmas andan analizando los mocos de la mala uva
que fluyen por las venas de Nueva York. Abren una zanja en medio de la calle,
y descuelgan a uno de ellos (concretamente, al pobre Ray Stantz -también conocido
como Dan Aykroyd-) por el pozo que descubren.
Ea: primera fase al canto.
Ray debe descender por el foso, lleno de porquerías viscosas de toda índole,
como unas manos enormes que tratan de atraparle, o caras horrendas que dan unos
mordiscos de lo más salaos, u otras que escupen unas pequeñas criaturas con
un apetito voraz por la cuerda de la que cuelga nuestro personaje.
Afortunadamente, durante el descenso, encontraremos unas repisas en las que
descansan objetos que nos pueden ayudar (como recargas de energía, por ejemplo).
Además, Ray cuenta con tres tipos de arma: su fiel colisionador de positrones,
o sea, el rifle lanzarrayos tan célebre, una serie de escudos protectores temporales,
y una especie de bombas que, cuando estallan, crean una barrera de energía sobre
su cabeza (ideal para quitar del medio a los puñeteros bichejos comecuerdas).Cuando
descienda hasta el fondo del pozo, descubrirá una antigua línea de metro rebosando
de mocos. Toneladas de mocos. ¡Un río de ellos!
En la segunda fase, nos hemos saltado cosa así de una hora y pico de película.
Egon Spengler (es decir, Harold Ramis, el cerebrito de la reunión), ha descubierto
que los mocos en realidad son una sustancia "psicorreactiva". O sea,
que reaccionan a las emociones. Como en Nueva York, la emoción dominante es
el inmenso deseo de patearle el pescuezo al prójimo, pues así nos han salido
las babitas mutantes, de agresivas y rencorosas.
Afortunadamente, si hay buenos sentimientos cerca, la espesa guarrería reacciona,
y es capaz de absorberlos y "contagiárselos" a todo el personal. De
este modo, los tíos cubren la Estatua de la Libertad de mocos rosas, ponen música
a todo trapo, y el buen rollito generalizado hace que... ¡la estatua cobre vida!
El no va más.
Hala: ya tenemos excusa para la segunda fase, y una peaso de foto de la misma
a continuación:
¡Y menuda excusa, para terminar haciendo un matamarcianos! Se ve que después de una primera fase moderadamente original, a los programadores se les quedó sequita la imaginación. ¡Un matamarcianos! ¡En serio! ¡¡Un matamarcianos!! Manda huevos, como dijo aquel...
La Estatua de la Libertad camina pesadamente por las calles de Nueva York (la verdad es que el sprite no está nada mal hecho; además es enorme... lo que no entiendo es lo de colorearlo de verde, igual que los edificios en primer plano), mientras le asedian hordas de fantasmas. |
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En realidad, Miss Liberty no lucha físicamente contra zombies, espectros y
demás engrendos del Abismo, si no que de su antorcha emanan bolas de fuego que,
digamos, serían el equivalente a la navecita del bueno en un matamarcianos clásico.
Podemos moverla por la pantalla, y disparar proyectiles. Cuando se agota su
energía, la antorcha de la estatua escupe otra esfera... etc...
Al pie de la estatua, corretean tres hombrecillos. Su misión es de lo más higiénica:
recoger las babazas viscosas y mocarradas pastosas que caen a tierra cada vez
que vaporizamos a un espectro horripilante. Con las manos bien pringositas,
volverán entonces a la estatua y así lograremos que recobre parte de su energía.
Los heroicos recoge-caquizas-de-la-nariz se lanzan valerosamente hacia adelante
cada vez que pulsamos la barra de espacio. Pero ojo, conviene ser prudente,
porque la vía pública está salpicada de engendros a medio pudrir que no tendrán
inconveniente en roerles el cerebelo a nuestros colaboradores. Eso sí, si no
recuerdo mal, cada vez que uno de ellos caía, víctima de las marranadas del
submundo que cometía con él algún engendro, otro ocupaba su lugar.
¿Y la tercera fase? Pues ni la recuerdo, miren ustedes por donde :-) Sólo sé que enfrentaba a los Cazafantasmas al mismísimo Vigo, en el museo.
↑ Lo mejor
* El primer nivel es curioso.



