Portada de Grand Prix Circuit

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Grand Prix Circuit

GéneroCarreras
Desarrollado porAccolade
MúsicaKris Hatlelid
Año1988
Veredicto originalMola
Valoración8/ 10
Gráficos
9
Sonido
7

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

A los aficionados a los juegos de carreras, Accolade seguramente les sonará porque es la compañía que creó una de las sagas más famosas de todos los tiempos: Test Drive. Quizás a alguno le sorprenda saber que la serie ya comenzó en la época del Commodore 64 (de hecho, se versionaron para éste, los dos primeros títulos).

Bueno, pues no contentos con eso, dieron un giro de tuerca y lanzaron este Grand Prix Circuit. El concepto, los gráficos y el sonido, tienen un estilo muy parecido al de los Test Drive. Y eso es bueno... y también malo... me explico:

... Grand Prix Circuit tiene los mismos puntos fuertes que los Test Drive de C64; pero también los mismos puntos débiles. Vamos a analizarlos, ¿no?

¡Que me echen un galgo!
Veamos: la presentación del juego es sencillamente magnífica. Da una gran sensación de calidad y profesionalidad. Los gráficos, la música (con samples digitalizados de baterías y guitarras eléctricas), y los menús, están realizados prestando una evidente atención a los detalles.

La selección del bólido es prácticamente idéntica a la equivalente de la saga de Test Drive: se muestra un dibujo (muy logrado) del cacharro en cuestión, junto con una ficha técnica con sus especificaciones. Tenemos tres opciones: un Ferrari, un Williams y un McLaren. Hay diferencias entre ellos, no creáis. Para empezar, el Ferrari es el menos potente, pero también el más ligero. Y en el extremo opuesto, el McLaren, con un peso bastante superior, pero también con un motor que desarrolla más caballos.

Hecha esta elección, hay que decidir entre practicar, competir en una única carrera, o participar en todo un campeonato, determinar el nivel de dificultad, escoger un circuito y ¡a correr!

En nuestra primera carrera no nos encontraremos con ningún bólido rival. Simplemente, hemos de tratar de dar una vuelta al circuito de turno (no, no está el Jarama; y eso que era un clásico de los videojuegos de carreras de los 80) en el menor tiempo posible. En función de éste, nos asignarán un puesto u otro en la parrilla de salida (en la que compiten 9 pilotos además de nosotros).

Los gráficos son fabulosos. La cabina de nuestro bólido está dibujada con todo lujo de detalles (incluyendo los retrovisores). Y el exterior está entre los mejor conseguidos que he visto en un juego de carreras de C64. Tampoco se ha escatimado ni un detalle en la pista.

Nos frotamos las manos, nos limpiamos la babita que nos chorrea a raudales por las comisuras de la boca, y... ¡aaargh! ¿qué es ese zumbido? ¿el despertador? ¿un móvil esquizoide? ¿un moscardón del tamaño de un jilguero? ... ah, no... ¡que es el motor del coche! Tremebundo.

Es de lo más llamativo esto. Después de semejante despliegue de virtuosismo informático, de gráficos tan apabullantes, y de sonidos digitales, ¡hacen que el SID maúlle de esa forma para simular el ruido de nuestro bólido! Vaya... bueno, al menos no es -demasiado- insoportable. Bueno... obviémoslo, y lancémonos a quemar combustible...

¡La leche! ¿Qué pasa? ¿Acaban de encerar la pista? ¿Llevo los neumáticos inflados con aceite de girasol? ...
Resulta que los controles son tremendamente sensibles. Cuesta bastante acostumbrarse a ellos, pero se acaba consiguiendo. De todos modos, hay que admitir que, de entrada, esto le resta algunos enteros al juego.

Cuando hemos de enfrentarnos a otros pilotos, la cosa se complica sobremanera. Y es que Grand Prix Circuit no es como la inmensa mayoría de juegos de carreras, en los que los demás bólidos sólo sirven para estorbar, y en ningún momento plantean un verdadero desafío. No. Aquí sí que corren los tíos. Y además, hacen alarde de cierta IA, ya que evitan colisionar contra nosotros en la medida de lo posible. ¡Pasmaoo! ¡Que ya está en verdeee! *¡PIIIIII! ¡PIIII!* ("homenaje" al tráfico sevillano)

Claro, que si conduces con la agilidad de un tábano borriquero, será inevitable que le arrees algún que otro porrazo a otro corredor, lo que provocará daños a tu coche. En la parte superior del salpicadero, a la derecha del velocímetro digital, puede observarse una barra de daños. Hemos de procurar que en ningún momento alcance el tope del panel, o quedaremos fuera de carrera.

Si le damos demasiados meneos a nuestro pobre bólido, no nos quedará más remedio que parar en boxes y cambiar las ruedas (las de uno de los dos lados, o bien, las cuatro a la vez).

El proceso es bastante sencillo: en todos los circuitos, la entrada a boxes se encuentra justo tras la línea de meta (salvo en Canadá e Italia, donde está precisamente antes de ésta), y sólo hemos de detenernos en el carril correspondiente, para acceder al menú de reparación.

Lo mejor

* Los gráficos.
* La música.
* Tiene de todo, pero no se hace complicado.

Lo peor

* Los efectos de sonido.
* El control del coche es como pilotar una moto con ruedas de mantequilla, sobre una sartén.