FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Great Escape, The

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Siempre me han encantado los juegos como este, realistas y llenos de detalles.
En The Great Escape tomamos el papel de un prisionero de guerra en un campo
nazi, en la Segunda Guerra Mundial. Pero no un prisionero cualquiera: este es
un auténtico especialista en fugas. Y obviamente, su única meta es salir de
allí.
¿Pan comido? ¡Sí, hombre! ¡Ni de coña! La tarea es la monda de complicada. Y
para más inri, como nuestra fama nos precede, los oficiales del campo no nos
quitarán el ojo de encima.
El juego comienza al amanecer del día en el que nuestro protagonista, aún en la cama, toma la firme determinación de fugarse.
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Suena la llamada para despertar a los prisioneros, y ¡hala! ¡Vaya madrugón! ¡Tiene bemoles! ¡Ni en la guerra se libra uno de ellos! Al principio puede que te encuentres un poco perdido... tienes todo un campo de prisioneros ante tus narices, con sus barracones, sus torretas de vigilancia, y un enorme edificio en el que se llevan las gestiones, y descansa la tropa y el coronel al mando. |
Ya está. Con lo puesto. Búscate la vida.
¡No me diréis que no es atrayente! Nuestro experto en salir por piernas de cualquiera
parte, no cuenta con ningún arma... por no tener, ni siquiera tiene algo en
los bolsillos. Así que el juego te deja un enorme escenario lleno de personajes,
muchos hostiles y unos pocos indiferentes (los demás prisioneros), un horario
estricto que debes respetar si no quieres que se te eche encima la mitad de
las SS, y un par de cachivaches, aparentemente poco útiles, para que te las
ingenies para escapar. Original. Fantástico. Y lo mejor de todo: la idea se
ha llevado a cabo magistralmente. Un poco lento el desarrollo, eso sí, ya que
parece que es una adaptación casi directa de la versión de Speccy, y todos sabemos
lo que eso implica: gráficos bien definidos pero con muy pocos colores, y nada
rápidos.
Bueno... la verdad es que sólo con esas premisas, lo tenemos en chino para
escapar de la prisión. Contamos con un par de ventajillas... por ejemplo, bajo
la estufa de nuestro barracón hay una trampilla que conduce a una intrincada
red de túneles que recorren el subsuelo del campo, y nos puede llevar a la libertad...
si nos las apañamos para quitar del medio una inmensa roca que bloquea la única
salida que da al exterior.
Además, todos los días, al amanecer, llega un paquete de la Cruz Roja a la pequeña
oficina de correos del campo. Aunque no lo tenemos permitido, podemos colarnos
en un descuido de los guardias, y quedarnos con lo que haya dentro.
La mejor forma que tienen los nazis para terminar con nuestras intentonas de
fuga, es desmoralizarnos. Y la moral, reflejada en un marcador en la parte izquierda
de la pantalla (comienza al 100%), disminuye cada vez que amanece un nuevo día
sin que hayamos podido huir, y sobre todo, cuando algún guardia, o el propio
coronel, nos pillan con las manos en la masa, haciendo algo que no debemos,
y nos mandan a pasar la noche a una celda.
Es posible recuperar la moral encontrando objetos (tanta más moral cuanto más
útiles sean).
¿Y cómo sabremos si estamos haciendo lo correcto o no? Pues veréis: hay dos
formas. Una bastante sutil, consiste en ver el color del marcador de moral.
Si es verde, estamos dentro de las normas del campo. Y si es rojo, nos estamos
columpiando peligrosamente en los bigotes del coronel.
La otra forma es bastante más obvia: cuando saltan las alarmas.
| En la parte inferior de la pantalla, un texto nos avisará
de la actividad que deberíamos estar haciendo en ese momento: desayuno,
ejercicios, etc... podemos saltarnos cualquiera de ellas, pero no se te
ocurra no presentarte (ni siquiera llegar tarde) cuando pasan lista a los
prisioneros, porque los muy nazis se cabrearán muchísimo. Para cumplir con las normas del campo, basta con soltar el joystick, y no tocar nada, durante unos segundos. En seguida, nuestro protagonista comenzará a actuar siguiendo las reglas, él solito. |
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The Great Escape es un juego complejo y profundo. Y muy inmersivo: conforme vayas jugando, te irás metiendo en la dinámica del campo, y aprendiendo los horarios, tratando de sacarles el mayor beneficio. Muy pronto, irás trazando una estrategia de huída. Por ejemplo, sabrás en qué momentos puedes escaquearte de alguna actividad para vagabundear por los barracones, o puede incluso que te atrevas a aventurarte de noche (el único momento en el que no nos toparemos de golpe con el impredecible coronel) y forzar alguna puerta para colarte donde no debes, en busca de objetos que puedan ayudarte... claro, todo esto si no te pillan los focos (como en la captura de arriba).
No creas que puedes hacer el energúmeno siempre que quieras, y alegrar la vida de los habitantes del campo con frecuentes conciertos de alarma... si los oficiales del campo se mosquean demasiado, pondrán un guardia en tu cuarto toda la noche. Y así lo tienes en chino para escapar por el túnel. Porque, claro, supongo que pretenderás huir de noche, ¿no? ... ¿no? Bien, pues si no es así, hay otras opciones. Sí: hay más de una forma de escapar. La que implica recopilar objetos y fugarse a través del pasadizo subterráneo, es la más segura, pero la más larga. Hay otra más corta, pero bastante más arriesgada. Dejaré que la descubráis vosotros mismos.
↑ Lo mejor
* Muy realista.



