Portada de Kong'64

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Kong'64

GéneroPlataformas
Desarrollado por?
Música?
Año
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
7
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

(Tomo aire para una de mis mayores idas de olla de los últimos... hmmm... ¿veinte minutos?)

Que me perdonen los puristas, pero creo que cada arte tiene su emblema. Más aún: pienso que los videojuegos van camino de convertirse en arte. ¿Que suena a coña? Seguramente pensarían lo mismo los que se enteraron (supongo que por los periódicos) de la aparición de un novísimo invento... ¡imágenes en movimiento, decían! Se comenta que la proyección mostraba una locomotora cargando contra el patio de butacas, lo que provocó la estampida de los aterrados espectadores. Seguro que los que jugueteaban con esta curiosidad óptica nunca pensaron que llegara a convertirse en el Séptimo Arte.

¿Hay un octavo? Lo que pierde a los videojuegos, no es el "vídeo", si no el "juego". Cualquier cosa que suene a "ocio" parece que no tiene más remedio que ser considerado, como mínimo, una frivolité, una puerilidad, o algo peor. En cualquier caso, lo lúdico suele tenerse por intelectualmente barato (especialmente si implica cierta participación por parte del espectador... daos cuenta que en todas las Artes reconocidas, la persona es un sujeto pasivo: se limita a recibir). ¿O no está la crítica más que dispuesta a ensalzar la sutileza expresiva de vete tú a saber qué película moldava rodada en blanco y negro, y que muestra una escena de 25 minutos con una gotera llenando un cubo oxidado poco a poco... plic... plic... plic..., con el ronco monólogo existencialista en off, en versión original, y con subtítulos en checo, de uno de los actores, como fondo? ¿O no está más que dispuesta a hundir en la miseria a cualquier éxito de taquilla? ¿O no está más que dispuesta a degradar a eso que yo llamo "cine de palomitas" -y que me encanta-?

Pues tengo la impresión de que los juegos cada vez se acercan más a algo que puede considerarse arte. El problema es que no sólo implican ocio y despreocupación, sino que se crean con ordenadores y un porrón de matemáticas (al menos como base). Y claro, eso no mola. No es humano... Pues que me perdonen los de letras, pero para mi la Ciencia y las Matemáticas, son tan humanas como la Filosofía o la Literatura.

... Ah, coñe, que tenía que comentar el Kong'64 este... ¡jejeje! Perdón...

(Qué... no ha estado mal ¿eh?)

Bueno, pues aunque os parezca de guasa, semejante desvarío tiene un poco de sentido: si cada arte tiene un icono que lo representa o lo resume, estoy seguro de que el día que esto de los juegos de ordenador (habrá que llamarlo "entretenimiento electrónico" para que según qué lumbreras comiencen a tomárselo medio en serio), se considere el Octavo Arte (o Noveno, o Décimo... o Quincuagésimo Tercero... vaya usted a saber qué número de orden le tocará), uno de sus iconos será el fontanero Mario saltando sobre andamios y precipicios, para rescatar a su amada de las garras de un descomunal gorila ido de la chaveta.

¡Cipriana! ¿Ya te has dejao raptar otra vez? Endeluego, no te se pue sacá de casa... No, no os estoy presentando en esta página el comentario del celebérrimo y por todos considerado como uno de los "abuelitos" de los videojuegos, Donkey Kong, si no más bien un "clon" que responde al nombre de Kong'64.
Ya que hablo del Donkey Kong clásico... ¿habéis visto alguna vez el Donkey Kong Country? Sí, sí, el de la SNES. ¡Vaya juego! ... técnicamente, vamos. 

Es envolvente y adictivo, pero quizás le falta el ingenuo encanto del original... bueno, quizás no: seguro.

Pues bien, en la escena de presentación del titulito en cuestión para la (estupenda) consola de 16 bits de Nintendo, aparece un monicaco barbudo y achacoso que, se supone, es lo que queda del Donkey Kong original, tocando con un conmovedor gesto de nostalgia (dentro de lo que puede conmover un sprite texturado, claro...), una gramola de la que emanan las notas metálicas de la musiquilla del mítico videojuego. De pronto, llega el capullo de su nieto, protagonista de la nueva espectacularcísima versión, manda al abuelete al cuerno con un cartucho de dinamita, y salta a escena con un "loro" que reproduce a toda castaña un refrito techno del ancianísimo tema.

... bueno, pues... ¡me da una rabia...! Supongo que estoy más colgao que un chorizo de cantimpalo, pero eso de volar por los aires a los clásicos, para dejar paso a las nuevas generaciones, con sus sotopocientos mil canales digitales y sus chumicientos forrollones de polígonos 3D, me toca mucho las narices... ¡estos niñatos de hoy, con sus pleiesteisions, sus equisbocs y sus gueimquiubs, no saben en qué consiste la esencia de los VERDADEROS videojuegos!

Vaya, ya he vuelto a irme a la galaxia Grijander...
... si es que es normal... ¡Pero vamos, gente! ¿Qué queréis que os cuente del Donkey Kong? ¿Es que no lo conocéis?

Venga, os haré un resumen rapidito, para cumplir con el expediente.


Ya sabéis que nuestro objetivo es alcanzar a la chica, saltando sobre abismos o sobre los barriles que el energúmeno de Kong nos lanza, y esquivando otros peligros, como bolas de fuego que en la primera fase se generan cuando uno de estos toneles cae dentro de un contenedor ardiendo, o como un horno de tartas (gigantescas, por cierto... más te vale saltarlas también) hacia el que fluyen cintas transportadoras bastante incordiantes.
¡Ay, ay, ay, mi entrepiennnna!

Cuando llegamos hasta la pobre muchacha, en lo alto de cada pantalla, y siempre junto al enorme simio (que en esta versión aparece con una sonrisa bobalicona, por cierto), lograremos el típico subidón de puntos y ¡hala! ¡A la siguiente fase!
Si no recuerdo mal, son sólo cuatro, pero no tengo constancia de haberlas completado todas, y es que esta es una de las versiones del clásico más rematadamente difíciles que conozco. Quizás se deba a que el muñequito del protagonista no es especialmente ágil y rápido. Y hablando de él... no, no es Mario. Lo han sustituido (no sé yo por qué... si copian el juego entero, ¿por qué cambian al protagonista?) por un señor narigudo y bastante feo.

Lo mejor

* Adictivo.

Lo peor

* Yo diría que es incluso más difícil que el original.
* Las cuatro notas musicales que suenan, desafinan cosa mala.