Portada de Kong Strikes Back

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Kong Strikes Back

GéneroArcade
Desarrollado porOcean
MúsicaMartin Galway
Año1985
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
6
Sonido
8

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Seguramente, si los videojuegos tuvieran una mascota, sería el celebérrimo Mario. ¿Y un secundario? Pues posiblemente, Donkey Kong.

Las andanzas del fontanero más famoso de la historia, tratando de rescatar a su amada de las garras de un gigantesco gorila esquizoide que trata por todos los medios de hacerle la puñeta, acantonado en los lugares más inaccesibles, son uno de los mitos del mundillo.

En 1985, una de las compañías más emblemáticas de la época, Ocean, le dio un giro de tuerca a la historia, y sustituyó los andamios y hornos descomunales, por las vías de las montañas rusas más desquiciadas que uno pueda imaginar. 

Así que allá va Mario de nuevo, escalando, correteando y esquivando los carricoches que el salvaje de Kong le lanza, rieles abajo.

Prefiero los cochecitos de choque...
Como en el clásico original, cada vez que nuestro heroico chapuzas alcanza a la chica, en lo alto de la pantalla, aparece el inoportuno del macaco para cortarles al punto, y llevársela a ella a algún sitio todavía más escarpado, inaccesible y lleno de peligros. ¡Pero que nadie crea que el pequeñajo bigotudo se arredra con cualquier cosa!

En cada pantalla, Mario no sólo tendrá que esquivar los cochecitos de la montaña rusa, que ruedan vías abajo a toda velocidad, si no otros obstáculos como yo-yos gigantes, enormes muelles saltarines, y hasta los caballitos de un tiovivo descomunal. No es fácil, desde luego, y cuando el osado fontanero recibe el mamporro de algún enemigo, sale rebotando como loco por toda la pantalla. Tenéis que verlo; es un efecto bastante sorprendente.

Tenemos una forma de defendernos de los cochecitos de las atracciones, pero bastante limitada: en cada pantalla, contamos con cuatro bombas, que cuando se lanzan, recorren las vías en sentido contrario al de las vagonetas, y las destruyen cuando chocan contra ellas. No os aconsejaría utilizarlas indiscriminadamente, porque el energúmeno peludo de Kong no descansa, y si logramos destruir alguno de los carricoches, aparecerá en seguida para poner en movimiento a otro, en su lugar. Y si ya es difícil quitarnos de enmedio cuando se nos abalanzan los cuatro cacharritos a toda velocidad, uno detrás de otro, imaginaos si alguno de ellos va "a su aire", y nos trastoca totalmente los esquemas, que con frecuencia se basan en sincronizar tus movimientos con los de los obstáculos de la pantalla, para evitar que alguno te ponga en órbita geoestacionaria de un cebollazo. Si vas a utilizar las bombas, asegúrate de que reduces a confetti a todos los coches, y aprieta a correr antes de que Kong vuelva a poner a otros cuatro en marcha.

Por supuesto, con alguna ventajilla más teníamos que contar, ¿no? En todas las pantallas, veremos varias escaleras al pie de los raíles. Sobre cada una de ellas, encontraremos varios objetos: algo que recuerda a dos cerezas rojas (100 puntitos al cogerlas), las piezas de una llave (el asa, el cuerpo, y los "dientes"; si recogemos las tres, obtendremos ni más ni menos que 5.000 puntos), o las letras de la palabra "Bonus". ¡Qué mono más animal!

Si las recogemos todas, conseguiremos una vida extra, que siempre viene bien, porque las cosas se ponen calentitas en seguida.

De hecho, la cuarta etapa es la mismísima monda; especialmente, cuando tenemos que cruzar ante el tiovivo, mientras los caballitos oscilan, arriba y abajo, hacia nosotros. Lo cierto es que es posible, con un poco de práctica, llegar a este punto del juego, con las cuatro vidas intactas, y... ¡perderlas todas aquí!

Si conseguimos superar semejante escollo, y alcanzar a la chica, todo comenzará de nuevo, desde la primera pantalla.

Lo mejor

* Adictivo y divertido.
* La música.

Lo peor

* Que sólo son cuatro pantallas.