Portada de Last Ninja 3, The

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Last Ninja 3, The

GéneroArcade / Aventura
Desarrollado porSystem 3
MúsicaReyn Ouwehand
Año1991
Veredicto originalMola
Valoración8/ 10
Gráficos
10
Sonido
9

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

La compañía System 3 fue la responsable de la creación de una de las sagas de videojuegos más legendarias en el C64: The Last Ninja.

La primera parte fue un bombazo, la segunda, la consolidación y la tercera... bueno... no creo que sea muy propio decir que era "la peor", si no más bien, la "menos buena". Aún así, The Last Ninja 3 es un juego extraordinario.

A nivel técnico, este juego es para quitarse el sombrero. Es una muestra de lo que un grupo de programadores expertos, podían hacer con un Commodore. Tiene casi, casi un nivel de 16 bits... jejejeje, esto me recuerda a un amiguete que tenía yo en aquel entonces, poseedor de un Speccy, y que solía decir que el C64 era un "12 bits", porque estaba por encima de los 8, y por debajo de Amigas, Ataris, y demás. 

¡Sa! ¡Sa! ¡Hinnnnnn! Para empezar, tiene una de las secuencias de introducción más espectaculares que he visto nunca en un juego de nuestra maquinita. Los gráficos, la música... ya todo te va preparando para lo que viene, y te causa inmediatamente una impresión magnífica.

Pongámonos rápidamente en situación: en el juego original, un Shogun despótico llamado Kunitoki, envidioso de los secretos de las artes ninjas, aprovecha una reunión tradicional de toda la orden en la isla de Lin Fen para convertirlos en alpiste... pero uno de los Ninjitsu escapa a la masacre: Armakuni, que desde ese momento se convierte en el Último Ninja.

Comienza una historia que se mueve entre la épica y la chorrada, que mantiene a los dos enemigos vivos durante centurias, hasta que vuelven a enfrentarse, en Nueva York y en pleno siglo XX.

Armakuni destruye al espíritu de Kunitoki, y el Bien se impone sobre el Mal... teóricamente...

... y es que, muchos años después, cuando el héroe de la peli se ha convertido en un probo y sabio maestro del Ninjitsu, con la intención de volver a fundar la orden de la que él es el único superviviente, cierto día, mientras medita con sus alumnos, recibe una... erm... llamada de los ancestros, o algo así... bueno, como veis, estamos empezando a adentrarnos en la parte chorras del argumento. Resulta que, ante la atónita mirada de sus pupilos, Armakuni queda envuelto en un aura refulgente que le transporta al Tíbet al instante. ¡Ahí es nada! ¡Chúpate esa, Halcón Viajes!

Resulta que Kunitoki se ha manifestado una vez más. ¡Y es que no aprende, el muy rufián! Se conoce que, como asegura el manual del juego, "el odio verdadero es eterno", y no hay manera de que el uno se libre del otro.
Armakuni debe derrotar a su némesis una vez más, antes de que éste consiga conquistar los Cinco Elementos representados en sendas áreas dentro de un inmenso templo nepalí... a todo esto...

Divagación 1.- ¡Y mira que esto de los elementos es algo recurrente en los juegos!

Divagación 2.- Que yo sepa, lo de Tierra, Agua, Fuego, Aire y Éter intermedio, era una entelequia de los griegos, no de los correligionarios del Dalai Lama...

Pero bueno, centrémonos en el juego en sí... a primera vista, es bastante parecido a los dos anteriores, aunque está claro que tanto el panel de puntuación, objetos y demás, como los escenarios y personajes en sí, están mejor dibujados... si cabe. Porque mira que era difícil superar los estándares que definieron la primera y segunda entrega. Perdone, ¿es aquí donde rodaron El Pequeño Buda?

La mecánica es muy similar, sí, pero en cuanto nos ponemos en marcha, notamos unos cuantos cambios... que, lástima, en su mayoría no son para mejor, precisamente.

Primero: los personajes son mucho más rápidos que en otras entregas. Esto puede estar bien en algunas ocasiones, pero en los combates, la cosa cambia... las peleas son bastante más furiosas, pero también más difíciles. Si en las partes anteriores, Armakuni tenía todas las de ganar ante cualquier mindundi o macarra que le saliera al paso (y es lo normal, digo yo...), ahora las tornas han cambiado. Cualquiera de los guardias desarmados, con pinta de Gengis Khan, que nos salgan al paso, es capaz de darnos una buena tunda... y no os digo nada sobre los que esgrimen un bastón, unos nunchakos, o algo parecido... ya puedes esmerarte con el joystick, porque te pondrán las pilas a porrazo limpio.

¿Que entonces es mejor salir por patas? No, nada de eso... otra de las novedades es cierta chuminadita que los programadores llamaron "Bushido". Es una especie de "medida del honor" de Armakuni, y se representa por un dragón en la parte inferior central de la pantalla. Cuando derrotamos a un enemigo, en función de su fuerza y su arma, nuestro "Bushido" aumentará, y el dragón se irá coloreando progresivamente de verde.

Ahora... si se te ocurre poner tierra de por medio, se entenderá como un acto de cobardía. Y ojo: no puedes ni terminar cada fase, ni acabar el juego, si no tienes un nivel alto de "Bushido". O sea, que el juego te fuerza a combatir, aún cuando es terriblemente difícil (muchísimo más que en cualquier otra entrega). Es el método más eficaz para conseguir que las 5 vidas con las que empiezas, no te duren mucho más de seis o siete pantallas.

Ah, por cierto: para más inri, los enemigos "regeneran", como en la segunda parte.

Lo mejor

* Gráficos asombrosos.
* La música.
* La secuencia de presentación.

Lo peor

* Se pasaron tres pueblos con la dificultad.