Portada de Livingstone, supongo

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Livingstone, supongo

GéneroPlataformas
Desarrollado porOpera Soft
Música?
Año1987
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
6
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Quizás sepáis que durante un tiempo tuve en esta página la versión en inglés de este juego. Pues gracias a Piti, uno de nuestros amigos commodoreros argentinos, y de los mejores beta-testers que conozo (¡un saludo, Piti!), ahora la disponible es la que también podéis encontrar en Computer Emuzone (a estas alturas de la película, imagino que conocéis el sitio, pero si no ¡id para allá a toda la velocidad que os permita el módem! porque es sin duda la mejor página de juegos españoles para las máquinas de 8 y 16 bits más populares de los 80 y 90). Y es que es la única que parece que funciona bien. Según me contó Piti, la anterior se colgaba en la entrada del templo. Sin embargo, la que podéis descargaros ahora parece funcionar al 100%.

Este juego fue de los mayores éxitos de una compañía española (Opera Soft) en el extranjero. Seguramente por eso, decidieron programar la versión de C64: era la mejor manera de aumentar significativamente las ventas en parte de Europa; sobre todo, en Inglaterra y Alemania.

Ni el Sergei Bubka...
Supongo que sabéis de qué va la historia, ¿no? Se inspira en las peripecias del periodista norteamericano Henry Stanley, en busca del celebérrimo David Livingstone, un misionero escocés que a finales del XIX descubrió el nacimiento del Nilo... por cierto, que hace poco parece que se han encontrado documentos que prueban que el descubrimiento se produjo unos siglos antes... ¡por un español! Claro, que eso vende menos.

Bueno, pues si habéis oído hablar de la historia, sabréis de dónde viene una de las frases más célebres: aquella de "El doctor Livingstone, supongo", que se cuenta que pronunció Stanley cuando, a la orilla del lago Tanganika, y rodeado de gentes de piel más bien tostadita, se encontró con un señor con rasgos británicos. ¡Muy lúcido, Stanley! El tal doctor tendría que haberle contestado: "Mira, pues no, resulta que soy Yogurtu Unngue, jefe de la tribu de los Masai a este lado del Kilimanjaro, pero asombrosamente, tengo toda la pinta de haber nacido al ladito de Edimburgo, ¿no te fastidia?".

Bueno, bueno, centrémonos.
¿Qué tal el juego?
Oh, muy bien gracias. ¿Y su familia?
Bien, bien. Dele recuerdos a su señora.
... joé, qué tarde tengo hoy, madre...

Vaya: Livingstone, supongo es un divertidísimo plataformero, con una dificultad estratosférica (como sucedía con muchos de los juegos españoles de la época), lleno de detalles originales e inteligentes. Sin duda, uno de los mejores títulos para C64 realizados en nuestro país.

Evidentemente, el objetivo del juego es llegar hasta el doctor Livingstone, pero previamente, tendremos que adentrarnos en un templo que se yergue en mitad de la jungla, cosa que sólo conseguiremos si previamente encontramos cinco gemas que, evidentemente, no están en cualquier tenderete de esos en los que te venden collares de colorines, gafas de sol de plástico, sombreros de paja, radios chusqueras por tres duros y otras chucherías de allende el Estrecho...

Pues no, claro: vas a tener que saltar, evitar trampas, vértelas con toda suerte de bichos hostiles, incluyendo monos que la emprenden a cocotazos con el pobre Stanley, o unas plantas carnívoras con una boquita de piñón tal que serían capaces de tragarse un buey derrapando...

¿Que si contamos con algún cachivache para defendernos de los malosos? ¡Sí señor! ¡Todo un arsenal! Bueno, o al menos, más de lo que podría uno esperar: nuestro osado explorador lleva cuatro herramientas con él. Tres de ellas son armas, y la cuarta es una sorprendente pértiga con la que podremos acceder a lugares inalcanzables en otras condiciones, o saltar sobre abismos, arenas movedizas, y demás alegrías propias de la selva.

Los tres utensilios de hacer pupa son:


- Un boomerang, muy útil para alcanzar objetivos que no estén en línea recta con respecto a Stanley, pero bastante jodidillo de usar: como todo el mundo sabe, estos chismes tienden a volver hacia el lanzador, y calcular la fuerza que hemos de imprimirles para que la curva que describa tenga la apertura exacta, no es nada fácil.
¡Pero bueno, cacho pajarraco! ¿Es que tengo cara de lombriz?

- Cuchillos: vuelan en línea recta (aunque con cierta tendencia a caer según surcan el aire).

- Y granadas (curiosa herramienta de explorador... pa mi que no las venden en el Coronel Tapioca, ese...): describen una parábola antes de estallar contra el suelo. Ojo: si una revienta cerca de Stanley, le mandará una vida a freír monas.

Para utilizar cualquiera de estos cuatro objetos (por cierto, seleccionables pulsando las teclas 1 a 4), tenemos que mantener el botón de disparo pulsado; tanto más tiempo cuanta más fuerza queramos imprimir al lanzamiento (o cuanto más lejos queramos llegar con la pértiga). Aparecerá entonces una barra roja en la parte izquierda del panel del juego, que se incrementa rápidamente. Suelta el botón para que Stanley lance el arma seleccionada, o se impulse con la pértiga. Afortunadamente, podemos utilizar los números (de 0 a 9) que aparecen en la parte inferior del marcador, como referencia.

Y ya que menciono el marcador: hay dos barritas más, como podéis apreciar en las capturas. Indican el nivel de comida y agua de Stanley. Las dos menguan constantemente, y supongo que es obvio decir que si alguna llega a cero, perderemos una vida. O sea, el más difícil todavía: por si acaso el juego no era suficientemente complicado, ¡hala! ¡ahora también tienes que buscar víveres! E imagino que no tengo que decir lo mismo que dije acerca de las gemas, ¿no? Claro... no hay ningún Pryca en el Serengueti.

Lo mejor

* Muy entretenido.

Lo peor

* Difícil como él solo.