FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Los Angeles S.W.A.T.

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Este juego es otra prueba más de que no son necesarios sotopocientos mil polígonos
texturados, z-buffers, filtros tilineales sofrititos con ajetes, y sonido petacuadrafónico
anteroposterior canicular, para que uno se lo pase pipa.
Los Angeles S.W.A.T. es adicción pura. Con un argumento y una mecánica tan simple
como la composición química del puré de patatas, consigue engancharte durante
un buen rato, luchando a tiro limpio contra ejércitos de criminales.
Por eso los que somos aficionados a las máquinas de 8 bits (en nuestro caso concreto, especialmente al C64, claro), mantenemos que los juegos de antes eran más divertidos. Quizás sonemos a carca, con aquello de "pues en mis tiempos...", pero creo que es cierto. Es obvio que no puedes comparar los gráficos, casi de preescolar, de juegos como este, con los gloriosos despliegues tridimensionales de joyas de la programación como el Ultima IX pero, para que nos entendamos, a veces a uno le apetece más una tortilla de patatas que un pavo real horneado con salsa de ciruelas de Madagascar y setas de Borneo.
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Argumento: hordas interminables de delincuentes con no muy
buenas intenciones, han tomado la ciudad de Los Angeles. El Gobierno usaca, fiel a sus principios, envía a los S.W.A.T. (Special Weapons And Tactics... -además, en inglés, significa "aplastar"-. Son algo así como nuestros G.E.O., pero con mucha más mala leche) a repartir un poquito de estopa, a ver si al personal se le serenan los ánimos. Ya está. ¡Uufff! ¡Complicado! ¿eh? |
S.W.A.T. no tiene un final definido. Al menos, que yo sepa. En mi época de jugón profesional conseguí llegar bastante lejos, pero todas las fases se parecían bastante, salvo que, obviamente, los enemigos eran cada vez más peligrosos y abundantes.
La mecánica es muy simple: contamos con tres agentes que avanzan por la calle, mientras la pantalla hace scroll. Los que caminan por las aceras izquierda y derecha, representan las vidas que nos quedan y, obviamente, son invulnerables, hasta que nos fríen al que estamos controlando. En ese momento, uno de los dos restantes avanza para seguir tratando de contener a las hordas de malosos. Cuando el último de los S.W.A.T. cae aporreado por algún energúmeno, la partida termina.
A lo largo de cada nivel, no sólo nos las tendremos que ver con pandilleros
de a pie: además nos aguardan francotiradores en algunos tejados, y algunas
barricadas, formadas por coches volcados en mitad de la calzada, (que por
cierto, aparecen de forma aleatoria en cada partida -para darle un poco de
variedad al tema, lo cual siempre es de agradecer-).
Algunos de los malos también nos atacan lanzándonos granadas... pero en los
primeros niveles los pobres son más bien torpeitors, y con mucha
frecuencia, la bomba termina estallándoles en las manos.
| Además, a veces aparece algún transeúnte despistado, paseando por la acera con su sombrerito y su paraguas, en medio de la debacle de mamporros, tiros y explosiones, como quien da una vueltecita por el parque un domingo por la tarde, para hacer la digestión. Tiene narices... porque además, si se nos escapa un tiro, o alguna onda expansiva le sofríe el cerebelo, encima nos restarán puntos. | ![]() |
Al final de cada nivel nos enfrentaremos a un auténtico batallón de malos (cuanto
más hayamos avanzado, más nos atacarán) que se nos echarán encima. Sin embargo,
cometen un error tremebundo: avanzan en formación, en varias hileras, así que
sólo tenemos que pegar el dedito al botón de disparo, y mover el joystick para
barrerlos de la calzada.
Cuando terminemos con todos ellos, aparecerá el jefazo de ese nivel en cuestión,
arrastrando a una chica como rehén. Para pasar a la siguiente fase, hemos de
hacerle un boquete en el colodrillo al muy villano, evitando agujerearle a la
muchacha su precioso vestido rojo...
↑ Lo mejor
↓ Lo peor
* La música es más bien fea...



