Portada de Mad Nurse

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Mad Nurse

GéneroArcade
Desarrollado porSimon Pick
MúsicaMarie Spilman
Año1985
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
5
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

A pesar de ser de 1985, este juego tiene el regusto de los primeros que se desarrollaron para los ordenadores de 8 bits. Es más, si me apuran, yo diría que su estilo recuerda mucho al de aquellas maquinitas portátiles con una pequeña pantalla de cristal líquido y una jugabilidad altísima, precisamente por el ritmo frenético de sus títulos.

No le llaman "Mad Nurse" porque sí. Puede que al principio no os parezca especialmente complicado, pero en cuanto lleves 15 ó 20 minutillos recogiendo bebés descarriados, te darás cuenta de que es una verdadera locura.

Ah, ¿no lo había dicho? Pues sí: en el juego manejamos a una enfermera, encargada de los cuidados de hordas y hordas de criaturitas hiperactivas, en un pabellón de hospital, que más parece una trampa mortífera que una guardería. Original, ¿eh? Pues vamos con el comentario:

¿Qué estás mirando, enano? La protagonista: una enfermera achaparrada, regordeta, y que tiene bastantes posibilidades de terminar internada en un psiquiátrico, aquejada de pánico demencial a cualquier personilla calva, pequeñaja y con pañales. Los ingredientes: jaurías de lactantes con una asombrosa propensión a meter los deditos en los enchufes, y a echar un traguito del bote de medicina.

El caldo de cultivo: una guardería que no desmerecería como campo de entrenamiento para los Boinas Verdes. 

Y la sopa está servida, señores.

Ya os digo: al principio la cosa es bastante sencilla. Tendremos que cuidar a un pequeño número de bebés, éstos gatean muy despacito, apenas encontraremos peligros como enchufes o frascos de medicamentos tirados por los suelos... en fin, un remanso de paz.

Pero ya se pondrán las cosas calentitas, ya... simplemente, intentad imaginar el panorama: tres pisos a los que no paran de llegar niños gateando y dando sus primeros pasitos, algunos de ellos con una soltura y agilidad que para sí las quisiera Maurice Greene; sumadle a eso multitud de enchufes que despiertan la curiosidad de los chavalines y que, si no hacemos nada por evitar que metan los deditos dentro, los freirán eficazmente... y además, en ninguna de las plantas hay algún tipo de puerta que bloquee el hueco del ascensor... ¿más cosas? Pues claro: a veces, aleatoriamente, aparecen en el suelo botes llenos de medicamento, que las criaturitas no tienen el menor inconveniente en zamparse como si fueran potitos de Prozac, con el consiguiente colocón... y por si todo esto fuera poco, los pequeños monstruitos no se pueden estar quietos, y con mucha frecuencia, salen de la cuna de un brinco, y vuelven a merodear por los alrededores. Insisto: una locura.

¿Qué solución hay ante semejante esquizofrenia? ¿Se puede hacer algo más que coger a los canijos fugitivos (a todo esto: sitúate ante uno de ellos, y pulsa "arriba" para que la niñera se lo eche al hombro), y dejarlos en sus cunas (lo adivinaste: camina hacia ésta, y pulsa "abajo")? ¡Herodes! ¡Que venga Herodes!

La respuesta está muy en la línea del juego (que, no sé si os habréis dado cuenta, pero transpira una cierta mala leche simpatiquísima): las enfermeras cuentan con una serie de descargas de ... ¡gas nervioso!

Bueno, lo cierto es que no se trata de Sarín precisamente (sería pasarse), si no de un producto que consigue atontar a todos los niños de la pantalla durante unos segundos. Así, evitamos que uno de los pequeños salvajes que pulula en otro piso, se trague un frasco de codeína a granel, antes de que lleguemos para impedírselo. Claro que el número de usos de este "arma" es limitado. Aún peor: cada vez que despidan a una enfermera por negligencia (o séase: perdemos una vida), la siguiente llega con una reserva más limitada. La última, en concreto, sólo cuenta con tres descargas, y si tenemos en cuenta que a esas alturas, lo más normal es que rondemos la pantalla 20 (imaginaos el nivel de dificultad que tiene la condenada), supongo que os haréis una idea de lo que podemos durar en el cargo.

Lo mejor

* Rápido y adictivo.
* Ese fondillo de mala leche.

Lo peor

* Repetitivo.