Portada de Mountie Mick's Deathride

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Mountie Mick's Deathride

GéneroSalta y corre
Desarrollado porReaktor / Ariolasoft
MúsicaBen Daglish
Año1987
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
6
Sonido
7

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

¿Que quién es ese tal Mountie Mick? Pues la verdad, no tengo ni idea. Sólo sé que en la pantalla de presentación, aparece vestido con el típico uniforme de la Policía Montada de Canadá. Vamos, y de hecho, durante el juego, el protagonista va de rojo, con los pantalones negros, y el sombrerito... aparte de eso, ni vosotros ni yo lo sabemos ni, seguramente, nos importa lo más mínimo, ¿a que no?

El juego comienza en el vagón de cola de un tren. Hemos de avanzar hacia la locomotora, liándonos a tiros con el enjambre de malosos que nos saldrán al paso, con pistolas y bombas. Pero, por supuesto, no son el único peligro: Mountie puede caerse a la vía si salta justo sobre el enganche de dos vagones; o se puede llevar un cocotazo contra uno de los postes indicadores que se alzan junto a los raíles (como el que se ve en la foto de abajo, a la izquierda del protagonista)... y lo más irritante de todo: la pantalla va haciendo scroll imparablemente hacia la izquierda...

Sonríe, que va a salir el pajarito... (¡Bang!) ... pues bien: si no nos movemos con rapidez suficiente, y nos "salimos" del campo de visión, perderemos una vida. Es como si una cámara enfocara al tren y fuera constantemente moviéndose hacia la izquierda, de modo que si nos salimos del encuadre... vida menos.

 No creáis: esto es de lo más fastidioso del juego; sobre todo cuando, por ejemplo, el tren entra en un túnel y nos fuerza a detenernos (porque no se ve NADA; ni malosos, ni obstáculos... NADA). Hay que estar en movimiento todo el tiempo, y avanzar hacia la locomotora lo más rápidamente que podamos.

Por el camino, nos las tendremos que ver con los inevitables malosos, que no se lo pensarán dos veces antes de tratar de hacerle un boquete a ese bonito sombrero que el protagonista lleva puesto.

Obviamente, nuestras atenciones con ellos no deben ser menos exquisitas y, por eso, nuestro madero canadiense va armado con un pistolón y cantidades ingentes de balas. Además, es bastante complicado quedarse sin ellas, porque con relativa frecuencia encontraremos cajas llenas.

Hay más peligros, clarete: los enemigos, además de emprenderla a tiros con nosotros, de vez en cuando nos arrojan explosivos.

Y si, en pleno fregado, se te escurre un piececito y pisas justo en el enganche entre dos vagones, te caerás a la vía, el tren te pasará por encima del espinazo, con sus doscientas toneladitas brutas, y en fin... que te dejará echo un cromo, figúrate... Conque intentando viajar de gorra, ¿eeeh?

Pero hay más... cuando después de muchas penurias (porque, desde luego, el juego no es fácil) uno consigue alcanzar la locomotora, si no fenece cocido al instante por la salida de gases de la máquina (no te dan ni una pista de que está allí; ni humo ni nada... es simplemente una placa azul en el suelo; eso sí, si ves a un maloso cruzarla y quedar reducido a carbonilla... como que te hará sospechar un poco, ¿no?), si alcanza la locomotora, decía, ni termina la fase, ni suma "bonus" como un loco, ni nada de eso...

Resulta que en el morro de la locomotora hay una vagoneta manual. Sí, hombre, esas que tienen una palanca que permiten avanzar por la vía, si se mueve arriba y abajo, alternativamente. Vamos, como la que aparece en la captura de arriba.
Pues bien: más te vale tener "pantalla" suficiente, porque tendrás que subir a ella y, moviendo el joystick arriba y abajo, rítmicamente, avanzar hasta el siguiente tren. Si te empiezas a desplazar hacia la parte derecha de la pantalla, el scroll te "engullirá", y vida menos.

Lo mejor

* Muy adictivo.
* La música.

Lo peor

* A veces es demasiado difícil (sobre todo por lo del "scroll imparable").