FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Night Shift

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Creo que este fue el último lanzamiento de Lucasfilm Games para el C64 (aunque posteriormente se convirtió al Speccy, y creo que también al CPC). No tuvo demasiado éxito y no me parece del todo justo, porque, aunque no alcance el nivelazo de las aventuras gráficas que habían de venir, sí que era una idea muy original y un juego bastante entretenido.
Trabajamos para la empresa Industrial Might & Logic (que es una especie
de juego de palabras con el nombre del departamento de Lucasfilm dedicado a la
creación de efectos especiales, o séase, la Industrial Light & Magic),
como operarios de La Bestia, una máquina descomunal encargada de la
fabricación de figuritas de acción de la Guerra de las Galaxias y
similares...
Al principio podemos escoger entre manejar a un hombre, Fred Fixit, o a su
hermana, Fiona Fixit. No hay ninguna diferencia entre ellos, salvo el sprite,
claro...
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Cada nivel consiste en un turno de noche (de ahí el título) en el que el jefazo nos da el plan, más difícil conforme avancemos en el juego. Por ejemplo: en el primer turno, sólo tenemos que fabricar cinco muñequitos de soldados de asalto (¿os acordáis? aquellos de la Guerra de las Galaxias, que parecían androides de color blanco). |
Fácil, ¿no?
... bueno... pues sí y no. Es decir: sí, cuando consigues aprender cómo poner
en marcha la máquina y descubres algunos de sus entresijos. Y no, porque hasta
que llegues a ese punto, te garantizo más de un rechinar de dientes, más de un
taco y más de un momento en el que tendrás que reprimir las ansias de rematar
de cabeza el monitor.
Al principio, creerás que la Bestia te desborda. Es gigantesca (ocupa unas seis pantallas de altura), y está absolutamente llena de interruptores, botoncitos, conmutadores, plataformas, mecanismos, cintas transportadoras... es como la caricatura de una cadena de montaje. Sinceramente, me parece complicado que haya alguien que pueda llegar más allá del turno 5 ó 6. Es que no das abasto... y encima, para completar cada nivel, tenemos un tiempo ESCASÍSIMO, en mi opinión. Debe de rondar los tres o cuatro minutos, y sólo en poner en marcha el armatoste, ya casi consumimos los dos primeros.
Para accionar o reparar algunos de los elementos de La Bestia, contamos con
un cinturón de herramientas, pero ojo: salvo la mano, todas las demás se
gastan tras un uso, así que tenemos que estar atentos a la aparición aleatoria
sobre la maquinaria, de cachimbos que nos puedan ser de utilidad, y cogerlos en
seguida, antes que desaparezcan, para poder emplearlos en niveles posteriores.
El inventario varía desde lo más mundano (como llaves inglesas o cerillas),
hasta algo tan raro como la Planta Venus, una especie de flor carnívora que
podemos utilizar para quitar del medio a los molestos Lemmings. ¡Sí, sí! ¡Lemmings!
Vamos, no sé si son exactamente iguales a los del famosísimo
juego (está claro lo que quiero decir ¿no? ... que nunca los he visto),
pero por lo que sé, molestan la tira y se dedican a hacerle la pascua a la máquina
(y por extensión, a nosotros).
Pero ese no es el único problema con el que nos toparemos: además, La Bestia muestra una irritante tendencia a jorobarse y a cargarse medio stock de figuritas (¿estará operada por Windows?). A veces, veremos cómo se ensamblan un cuerpo sobre una cabeza, o dos cuerpos... cosas así. Aunque el fallo más frecuente es que al chisme le dé por pintar de colores distintos la cabeza de una figurita y su cuerpo. Está claro que semejantes engendros no son especialmente vendibles, así que hemos de descartarlos (tocando el interruptorcillo correspondiente para hacer que la pieza defectuosa caiga a un cubo de basura), antes de que se empaqueten para su distribución. De lo contrario, se nos descontarán del sueldo.
Cuesta su tiempo aprender la mecánica del inmenso cachivache, pero poco a poco os iréis familiarizando con él y la frustración inicial (que, insisto, existe, y en cantidades industriales) irá dando paso a la diversión... (¡buena cursilada, pardiez!).
| ... ¡vaya, pero el asunto es que es cierto! Se parece un poco a aprender a conducir: al principio te faltan catorce manos y quince pares de ojos más, para controlar cada pedal, botoncito, palanquita y además, no perder detalle de la carretera, el tráfico, la gorda con cara de perro pachón que cruza por donde no debe y encima te gruñe como si el susto que le das fuera culpa tuya... | ![]() |
... pero con un poco de práctica, terminas por convertir la mayoría de los aspectos del manejo del coche en algo mecánico, y acabas disfrutando de la experiencia.
Para que os hagáis una idea, os describiré los pasos necesarios para poner
en marcha la máquina: cada turno comienza con una horrenda alarma sonando en
toda la sala. Esto es normal (se escucha cada vez que el invento se detiene y
claro... al principio no está en marcha). Veremos a Fred o Fiona junto a la
oficina del jefe, que ha instalado cuatro luces verdes que se
encienden en rojo si algo va mal.
La primera bombilla monitoriza el estado de la salida de materia prima, el
mezclador de resina, y las dos cintas transportadoras superiores (todos estos
chismes están en lo alto de La Bestia).
La segunda, avisa de posibles problemas en los pulverizadores de pintura.
La tercera, informa de la situación de los secadores y las cintas
transportadoras cerca de la unidad de ensamblado.
Y la cuarta se ilumina en rojo cuando hay algún problema con el generador de
energía o el control de calidad.
Para poner en marcha el mecanismo, hemos de subirnos a una bicicleta que encontraremos
no lejos de la entrada y pedalear rápidamente (machaque de joystick a izquierda
y derecha, alternativamente, aunque no tiene por qué ser algo extenuante; lo
que verdaderamente importa es que mantengas un rimo firme), hasta que las bombillas
que veremos cerca de allí, parpadeen rápidamente.
Entonces, sube brincando de plataforma en plataforma (cuidado con los batacazos;
no hacen daño a Fred o Fiona, pero les dejan atontados unos segundos que pueden
ser vitales) hasta la parte superior de La Bestia.
Comprueba que el mezclador de resina está en marcha (es esa especie de enorme
lavadora que se ve en la primera captura; estará funcionando cuando veamos los
brazos mecánicos moviéndose y el contenido del bombo girando), si es necesario
enciende con una cerilla el calentador de la mezcla (el enorme tanque de cristal
lleno de una sustancia rojiza), hasta que la pasta que contiene empiece a hervir
-pero sin que llegue a expulsar vapor, o la máquina se detendrá... tendrás que
ajustar el interruptor correspondiente-, y cuando todo parezca estar en orden
(no olvides fijarte en el sentido del movimiento de las cintas transportadoras;
asegúrate de que es correcto), arréale un patadón (diagonal abajo, en el sentido
correspondiente -izquierda o derecha-) al interruptor del suministrador de materia
prima (es esa especie de pieza con dos líneas rojas verticales, en la base del
cable que llega hasta el borde del contenedor de cristal), para que la resina
empiece a fluir y la enorme maquinaria comience a trabajar, entre bufidos y
resoplidos.
↑ Lo mejor
* Lleno de detalles divertidos.
↓ Lo peor
* Demasiado poco tiempo para completar cada turno.



