FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
North Star

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
De las instrucciones del juego, yo me quedaría con una frase; literalmente: "dispara a todo aquello que se dirija hacia ti". Con eso, les sobra el resto del argumento, que tiene que ver con una Tierra superpoblada en el año 2499, y la falta de recursos y alimentos, que mueve a las grandes potencias a construir una gigantesca estación espacial autosuficiente, llamada North Star, en la que albergarán a miles de personas.
Pero algo tiene que salir mal, claro. Si no, ¿qué iba a pintar allí nuestro aguerrido héroe cibernético, con su brazo retráctil? ¿Fichar como limpiadora a media jornada? Pues no claro: cierto día, se pierde el contacto con la Estación North Star, envían al protagonista a investigar lo sucedido y... era de esperar... los sempiternos alienígenas coñazo (si es que no aprenden) han ocupado el enorme artefacto y han pasado a cuchillo (o más bien a phaser de protones) a todos sus habitantes. La única solución es reconquistar la estación, vapuleando a todos los extraterrestres recalcitrantes y descendiendo hasta el núcleo, para activar de nuevo los sistemas de seguridad.
Vale. Muy bonito. ¿Y el juego qué tal?
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Pues HORRIBLEMENTE difícil. Ya veremos cuántos de vosotros duran más de 5 minutos en la primera partida. ¿Qué digo 5 minutos? Vale, vale, reconozco que he exagerado un poco: UN minuto es más acertado. |
Y no es porque los malos nos asedien a pares sino porque... bueno, sí, ¡los malos nos asedian a pares!
Pero no sólo eso: contamos únicamente con un arma de partida, y se trata de una
especie de brazo biónico que el héroe puede disparar hacia adelante... pero
una corta distancia (aumentable, eso sí, recogiendo el "power-up"
correspondiente), de modo que no podemos quitar del medio a los alienígenas a
distancia: hemos de acercarnos a ellos y, como la mayoría corretean como
posesos o saltan como desquiciados, si no pulsas el botón de disparo en el
momento justo terminarás con una vida menos.
Pero este no es el principal problema, la verdad. Al cabo de un tiempo, consigues
cogerle el tranquillo al manejo del brazo cibernético, de modo que sólo te haga
perder una vida por partida, poco más o menos...
No: yo diría que lo que más complica el juego, es el comportamiento del
protagonista. Es como si llevara zuecos de madera en los pies y el suelo
estuviera recubierto por una fina película de aceite. Es más: el tipo corre
que se las pela. Vamos, a su lado, Maurice Greene es una abuelita centenaria,
artrítica y reumática. Muchas veces, nos veremos forzados a avanzar a base de
toques cortos al joystick, porque si lo mantenemos pulsado demasiado tiempo (y
demasiado tiempo son dos segundos), el scroll se hará tan rápido que no nos
dará tiempo a reaccionar si nos topamos con un obstáculo, o un maloso que se
nos venga encima.
Claro, que uno podría pensar: pues si veo que aparece de pronto un alienígena,
suelto el mando para detenerme, pulso el botoncito y ¡zas! ¡un imbécil
menos!
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... y habría entonces que responderle: pues mirusté, no... porque cuando centras el joystick, el protagonista pega un frenazo (incluyendo sonido chirriante y chispas que salen de sus pies), que le arrastra una cierta distancia. Vaya, que tenemos que contar con la inercia. |
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Y si antes os dije que el no acertar a endiñarle a tiempo con el brazo mecánico al malo de turno puede costarte un promedio de una vida por partida, este será el motivo de que pierdas las tres restantes. Bueno, quizás sólo dos, y la cuarta y última la dejaremos para causas surtidas (como que controlar los saltos no es especialmente sencillo: requieren su carrerilla, y entonces... ¡volvemos al tema de la inercia!)
Puedes tratar de tomarte las cosas con calma, y avanzar poquito a poco, intentando evitar el nefasto efecto de la inercia... peeerooo...
1. Tenemos un tiempo límite, representado por el nivel de oxígeno de nuestros implantes biónicos, que nos permiten respirar. En la parte inferior de la pantalla, veremos una barra azul que disminuye constantemente. Sólo podremos reponerlo si encontramos burbujas de este gas (generalmente, rompiendo cápsulas verdes como la que podéis ver en la captura de arriba).
2. El juego está programado de modo que los malos no dejan de salir cuando nos detenemos en un sitio (salvo excepciones). Te cargas a uno y en seguida otro ocupa su lugar. Le arreas con el brazo mecánico y surge uno nuevo. Y así, ad infinitum.
Al final de cada nivel, encontraremos un ascensor que descenderá hasta el siguiente, en el que podéis tener una cosa segura: será AÚN más difícil.



