FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Pro Tennis Tour

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Junto con el fútbol y el baloncesto, yo diría que el tenis es uno de los deportes que más han aparecido en los ordenadores. Se presta mucho a ello, la verdad. Y si no, recordad aquella videoconsola ancestral (no se me ocurre mejor calificativo) con dos mandos que consistían en una especie de cajita con una rueda parecida al control de volumen de muchos equipos de música, y en la que se podía jugar exclusivamente a una cosa: una especie de versión electrónica y antediluviana del ping-pong. Desde luego, puedo decir que llevo en esto de los videojuegos desde el mismísimo principio.
Los programas de tenis son relativamente sencillos de hacer. No necesitan unos efectos espectaculares, ni multitud de sprites, ni una enorme variedad de pantallas. Una pista con cuatro rayajos y la red en medio, dos tenistas y, si el cuerpo te pide lucirte, un árbitro y un par de personajillos más. Uno de los primeros grandes juegos de tenis de los 8 bits, fue el inolvidable Match Point, del Speccy (posteriormente, también se versionó para C64).
Creo que fue de los primeros lanzamientos para el magnífico invento de Sir Clive Sinclair que permitía el uso de un joystick... se llamaba "Kempston", o algo así, ¿no?
![]() |
Recuerdo haberlo visto. Era un artefacto verdaderamente feo. Ni siquiera tenía una base que debía apoyarse en alguna superficie, sino que era más bien como un cuerpo cilíndrico de cuya parte superior despuntaba una especie de esfera metalizada, al final de un palo corto. Parecida a la palanca de marchas de muchos coches, vaya... |
Se supone que el cachivache se sujetaba con las dos manos. Por ejemplo, con
la izquierda, uno sostenía el cuerpo y, con la derecha, el joystick en sí. Una
auténtica rareza.
Es más: el Speccy no venía preparado de fábrica para admitir ningún mando de
este tipo (bueno, ni de este, ni de ningún otro), así que para poder usar
semejante pieza de exótico hardware futurista, era necesario lo que mis vecinos
llamaban "un interface". Pronúnciese tal y como se lee en español:
"in-ter-fa-ce". Nada de "interfeis"; mariconadas, las justas
(no veas qué cachondeo me montaron cuando les pregunté por el celebérrimo
juego "Profaneision". ¡Si es que siempre he sido un pijo!).
Imagino que no tenían ni idea de qué era exactamente eso, pero en aquel
entonces, todos manejábamos palabros técnicos que habíamos leído en
revistillas de videojuegos, indiscriminadamente. Como cuando el Spectrum se les
colgó a esos sempiternos vecinos míos y exclamaron contrariados: "¡Vaya! ¡Se
ha randomizado!". Os lo juro por Mortadelo.
Muchos títulos de tenis aparecieron en el mercado durante el reinado de los 8 bits. Todos venían a ser poco más o menos lo mismo, desde lo más simplón (Wimbledon'64) hasta lo técnicamente más innovador y sorprendente como... erm... bueno, un juego cuyo nombre no recuerdo, pero en el que los tenistas estaban dibujados a base de vectores. La cabeza, por ejemplo, era un triángulo. Seguro que os suena.
¿Y qué tal es este Pro Tennis Tour? Pues yo diría que está más o menos
en medio. O sea, que es del montón, vamos.
Ni tiene más opciones que ningún otro, ni tampoco es el que menos incluye. Ni
puede presumir de los gráficos más apabullantes, ni tampoco es que se puedan
considerar malos.
Por no poder, no puede presumir de ninguna innovación que en su tiempo rompiera
esquemas. Eso sí: era el único juego de tenis que tenía yo, en el que había
31 jugadores con los que podíamos competir, cada uno ocupando su posición en
el ranking mundial, y que, además, podía variar en función de los
resultados... claro, que eso tampoco es decir mucho: yo sólo tenía 2 juegos de
tenis :-)
| Imagino que no tengo que contaros de qué va el tenis, ¿no? Si conocéis las reglas, veréis que este juego las sigue con bastante fidelidad, aunque lo cierto es que este deporte no tiene un reglamento especialmente complicado. Eso sí: os parecerá una tontería, pero yo habría añadido los recogepelotas. No creo que les ocupara tanto espacio en memoria, y un par de sprites más tampoco harían que nuestro VIC-II se resintiera. | ![]() |
En realidad, si de mi hubiera dependido, habría añadido bastantes más
detalles. Y es que Pro Tennis Tour es un buen juego de tenis, rápido y
entretenido, pero acaba haciéndose repetitivo precisamente por la falta de
detalles. Además, no
es especialmente fácil dominarlo, y uno termina repitiendo los mismos golpes
una y otra vez. Nada de "aces" o "globos". Si a veces te
sale un revés asombroso, que coloca la pelota en la esquina contraria de la
pista, muy lejos del alcance de tu rival, lo más probable es que haya sido de
pura chiripa.
Quiero decir que es posible que haya alguna combinación de movimientos de
joystick y pulsación del botón de disparo en el momento justo, que permitan a
nuestro tenista dar golpes especiales, que dirijan la bola exactamente hacia
donde queremos, con la fuerza precisa y con la altura justa. Sin embargo, en la
partida de cerca de una hora que hice para probar el juego, no encontré ninguna
relación clara entre la posición del joystick y del tenista con respecto a la
pelota, a la hora de dar un golpe y la trayectoria que siguió la pelotita. De
hecho, a veces acababa de lo más liado, porque movía el joystick hacia la
derecha y la bola salía como un cañonazo ¡hacia la izquierda!.
En lo que respecta a nuestros rivales, la verdad es que están bastante bien programados. No creo que pueda hablarse de "inteligencia artificial" (¡qué término más pomposo, por cierto! siempre me ha parecido muy, muy incorrecto, aunque en su tiempo, sus responsables lo escogieron para llamar la atención de propios y extraños... a fe que lo consiguieron) en un juego de tenis de C64, pero lo cierto es que son verdaderamente buenos, lo que no les exime de cometer de vez en cuando errores muy "humanos" (lo que añade un cierto realismo).
El juego se divide en una serie de torneos (el abierto de Australia, el de Francia...). Conforme vayamos avanzando, nos enfrentaremos a tenistas situados en posiciones más altas en el ranking mundial.
↑ Lo mejor
↓ Lo peor
* Técnicamente roza la chusquería.



