Portada de Project Stealth Fighter

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Project Stealth Fighter

GéneroSimulador de vuelo
Desarrollado porMicroprose
MúsicaKen Lagace
Año1987
Veredicto original¡Flipaaa!
Valoración10/ 10
Gráficos
8
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Es bien sabido lo que les gusta a los americanos hacer simuladores de vuelo protagonizados por algunos de sus cazas más espectaculares. Desde el F14 Tomcat al F18 Hornet, pasando por todas las "efes" habidas y por haber, y algún que otro añadido más, los aficionados hemos imaginado qué puede sentirse al pilotar uno de estos tremendos cachivaches.

Sin embargo, con Project Stealth Fighter, la gente de Microprose, especializada en juegos de simulación y estrategia (como Airborne Ranger, Gunship o Pirates!), rizaron el rizo: el avión estrella de este programa... ¡ni siquiera existía! Bueno, en realidad sí; lo que ocurría es que en aquel entonces, (1987), el ahora celebérrimo avión invisible era un proyecto ultrasecreto. Tan secreto, tan secreto, tan secreto, que hasta hubo gente que hizo un videojuego basado en él, y todo.

Vacilando sobre la tripulación del portaaviones... Lo cierto es que se sabía que la fuerza aérea de los USA estaba involucrada en la construcción de un caza que,  teóricamente, iba a ser indetectable para el radar convencional, pero ningún detalle más. Así, el avión que pilotamos en este juego, se denominó "F19" (es decir, que ocupaba el siguiente número en la serie, después del F18), y tenía un aspecto bastante extraño...

 ... aunque no tanto como el aparato real, que todos pudimos ver durante las dos primeras guerras de la Historia que se han retransmitido hasta con intermedios para la publicidad: la del Golfo y la de Yugoslavia. El chisme en cuestión recibió la identificación de "F117", y se parecía más al avión de Batman que al que se sugería en este Project Stealth Fighter. Sin embargo, tiene bastante mérito que la gente de Microprose fuera capaz de lanzar al mercado uno de los simuladores de vuelo más realistas y técnicamente sobresalientes para C64 (de hecho, es mi favorito), sin tener más datos que un par de rumorcillos.

Una de las cosas que más me gustaban de los simuladores de Microprose, es que era posible crear un "personaje" con el que jugar a la infinidad de misiones que incluían. Me refiero a que podías tener un piloto, darle tu nombre y utilizarlo para enfrentarte a toda una campaña que le hiciera progresar, ascender en el escalafón, ganar sus medallitas... o si las cosas no iban bien, terminar repartido en pedacitos, en un radio de varios kilómetros.
Este era uno de ellos.

Además, no se puede quejar uno de falta de misiones; para empezar, podemos elegir entre cinco escenarios, que son:

- Entrenamiento en Libia: nuestra flotilla navega al sur del Golfo de Sirte y tenemos que hacer incursiones en territorio libio, para bombardear algún que otro objetivo, enfrentarnos a algún que otro caza y demás historias. Todo ello, con la tranquilidad de que si aterrizamos contra el casco del portaaviones, en vez de sobre su pista, no tendremos que tirar a nuestro recién creado piloto al retrete, con mucho dolol, y crear uno nuevo.

- Libia: ahora la cosa va en serio. Los libios no son especialmente una potencia militar, pero tampoco unos angelitos.

- Golfo Pérsico: paradójicamente, las misiones en este escenario se llevan a cabo contra Irán. Curiosamente, en aquella época, Saddam Hussein era una preocupación menor del tito Sam.

- El Cabo Norte: los ánimos expansionistas de los soviéticos están de lo más calentitos, pese a la rasca tremebunda que reina en estos parajes. Tenemos que defender a los países nórdicos europeos del imperialismo... pero del imperialismo rojo.

- Europa Central: hala. Se lió. La Tercera Guerra Mundial. Mientras a nadie se le pase por la cabeza la idea de jugar con el botoncito nuclear y convertir el planeta Tierra en un enorme bidón radioactivo, podremos seguir pasándonoslo pipa bombardeando a las huestes comunistas.

Yo os recomendaría jugar a estos escenarios en el orden en el que os los he citado, porque la dificultad aumenta progresivamente con él. Los malosos tienen cada vez más y mejor equipo, y sus instalaciones cada vez estarán mejor defendidas. Pero además, dentro de cada una de esas campañas, podemos seleccionar la situación política en la zona entre tres opciones:

- Guerra fría: (que de fría tiene más bien poco). En este nivel, las misiones que implican hacer pupa al prójimo no son las más usuales. Si se nos ordena algún bombardeo o derribar a algún avión, tendrá que ser una operación con precisión "quirúrgica", lo más rápida y limpia que nos sea posible, sin causar eso que, empleando un tecnicismo tan siniestro como mal traducido, los americanos llaman "daños colaterales". Lo más frecuente es que se nos ordenen operaciones de reconocimiento del territorio enemigo, en las que tenemos que hacer fotos de alguna instalación. 

- Guerra limitada: ... o sea, guerra, pero menos. Me cuesta entender semejante denominación (en realidad, me cuesta entender cualquiera de los adjetivos con los que se suele acompañar a la palabra "guerra"). ¿Cómo es eso de una "guerra limitada"? ¿Te mato, pero te mato poquito? Bueno, da igual. El asunto es que ahora empezaremos a recibir más órdenes de destrucción de objetivos.

- Guerra a gran escala: ahora sí que se ha desatado el fregado. No sólo nuestros jefes no verán con malos ojos el que soltemos alguna bombita de más, sino que nos premiarán si el ardor guerrero nos lleva a cargarnos el objetivo principal y a todo bicho viviente que se menee por los alrededores.

¿Más opciones? Claro que las hay: a continuación, se nos pedirá que escojamos el tipo de misión. Hay dos posibles: con objetivos en tierra, o con objetivos en el aire.

Las primeras suelen implicar la destrucción o fotografía de algún aeropuerto, base de misiles, refinería, o similar. Y las segundas, derribar a algún avión, con frecuencia de transporte y a veces escoltado por cazas, que lleva a alguna pandilla de aviesos terroristas de una ciudad a otra. ¡Banzaii!

Ojo con estas misiones, porque si el avión llega a su destino, la misión será un fracaso. ¿El truco? Volar en sentido contrario a nuestro objetivo. Es decir, que si el transporte despega de una pista en medio del desierto y vuela con destino a Trípoli, lo mejor es poner rumbo a esta ciudad y recorrer la misma ruta que ellos, pero en sentido contrario, para interceptarlos por el camino.

Y para terminar, se nos pedirá que seleccionemos la dificultad, en función del grado de experiencia de los malosos:

- Green oponents: o sea, "verdes", literalmente. Los pobres tendrán mucho entusiasmo, pero el equipo con el que cuentan data de la Guerra de Troya, y la mayoría de ellos no sabe ni donde está el gatillo.

- Regular oponents: soldaditos bien entrenados y equipados, pero con poca experiencia en combate, lo que hará que metan la pata con frecuencia.

- Veteran oponents: la flor y nata del ejército de turno. A estos salvajes sólo les falta detectar tu avión antes de que saques la cinta de la caja y derribártelo antes de que despegues. Si quieres demostrar que eres un as de este juego, trata de seleccionar este nivel y el escenario de Europa Central, ya verás que risa.

La cantidad de detalles de este juego es enorme. Vamos, que como podéis entender, no me voy a dedicar ahora a describíroslos. Si os gustan los simuladores de vuelo de aquella lejana época, es más que probable que os lo paséis como los indios con este Project Stealth Fighter. Eso sí: tened en cuenta un dato que lo diferencia de otros títulos del género, y es que, en todo momento, hemos de tratar de pasar lo más desapercibidos que nos sea posible. En el panel de mandos, hay una barra que se ilumina en distintos colores según lo detectables que seamos. Si aparecen tres lucecitas azules, ni nos ven. Significa que hay presencia de radares en las inmediaciones, pero no tienen ni idea de dónde estamos.

Si se encienden cinco o seis luces amarillas, los malos nos han detectado, pero tienen problemas para seguirnos.
Y si la barra se pone roja y ocupa toda su área, ¡lo que faltaba! Alguna estación de misiles SAM (tierra-aire, para que nos entendamos) nos está rastreando y a punto de colocarnos un pepinillo relleno de explosivos en toda la rabadilla.

Hay muchos parámetros que influyen en la "detectabilidad" del caza. La altitud, la velocidad, las emisiones electromagnéticas  (que aumentan, por ejemplo, cuando activamos las contramedidas electrónicas para fastidiar al radar de los malos), o la apertura de alguna de las bodegas de armamento. Al final de la misión, se nos puntuará por lo sigilosos que hemos sido (nada de fardar de caza nuevo pasando con la música a todo trapo y las ventanillas bajadas por el barrio ¿eh?).

Lo mejor

* Muy realista.
* La cantidad de detalles, opciones, misiones, escenarios...
* Bastante más rápido que la mayoría de los simuladores de vuelo de C64.

Lo peor

* Teclas a porrillo para controlar las funciones del avión. Sin una plantilla como la que traía el juego original, puede llevarte un tiempo aprendértelas.