FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Rick Dangerous

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Sé que a muchos commodoreros les encanta este juego. Y no es para menos. Los
gráficos son muy agradables, es tremendamente adictivo...
... ¿pero? ¿que si hay algún pero? ... Ah, ¡no, qué va! Es sólo una
forma de empezar, como cualquier otra. En este caso, estoy de acuerdo con la
mayoría.
Erm... bueno, vale, os voy a ser sincero: supongo que los que seguís estas
fichas con asiduidad, os habréis dado cuenta de lo que me cuesta empezarlas.
Cuando me pongo a escribir algo, para mí, lo más complicado, es empezar.
Algunos lo llaman "el miedo al papel en blanco". Bueno, no es mi caso
en absoluto. El papel en blanco no sólo no me da miedo, sino que hasta me
gusta. Además, aquí estamos tratando con pantallas vacías, no papeles :-)
Me refiero a que, con frecuencia, las introducciones que redacto para estos
comentarios, se basan en un ejercicio de nostalgia y/o memoria, en el que trato
de contar qué impresión me causó el juego la primera vez que lo vi. Y el
problema es que este Rick Dangerous fue uno de los últimos juegos de C64 que
conseguí, en aquella aciaga época en la que estaba más pendiente de comenzar
la carrera que de otra cosa, y apenas dedicaba tiempo a mi vieja "breadbin".
Así que no tengo demasiados recuerdos de él. De hecho, gracias a los
emuladores, prácticamente lo he redescubierto. ¡Y para bien!, porque es un
juego estupendo, creo yo.
Rick Dangerous es un entretenidísimo plataformero ambientado en lugares muy propios de las películas de aventuras.
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Ya sabéis: un templo perdido en una selva amazónica, una tumba egipcia... todos llenos de peligros y trampas muy al estilo de las que aparecían en las andanzas de Indiana Jones: mascarones de piedra que escupen lanzas, enormes estacas afiladas que se disparan de pronto... y por supuesto, algún que otro miembro de la tribu más cafre y sanguinaria de los alrededores. |
De hecho, la aventura comienza con Rick saltando en paracaídas de su avioneta, que ha sufrido una grave avería, y aterrizando en el Amazonas, en medio de un templo, sagrado para la tribu de los Goolu; y no se puede decir que los muchachos sean el paradigma de la hospitalidad y la fraternidad intercultural. Vamos, que estos no expulsan a los extranjeros: los depellejan, los hierven, los cuecen, los gratinan, los sofríen, los rehogan con ajetes y cebollita picá y les dan collejas y empujones, los muy salvajes.
La cosa tiene su punto de ironía, porque nuestro héroe, como buen
arqueólogo-aventurero, de esos que sólo salen en las películas (está claro
que la única forma de hacer que el papel de un científico sea atractivo al
público en uno de los productos de Hollywood, es dotarle del aspecto de un
modelo de trajes masculinos de lujo, equiparlo con una pistola y algún que otro
arma más, y hacerlo brincar entre peligros de todo tipo), andaba buscando esa
tribu legendaria y miren ustedes por donde, ahora va y aterriza en medio de
ellos.
Bueno, pues "ya que estoy aquí, arramblo con todo", debió de
pensar; y nuestro objetivo en ese primer nivel, es escapar del templo y
llevarnos un par de ídolos sagrados como botín. Pero con cuidado: hay más de
uno protegido por una trampa que nos quitará una vida automáticamente.
En realidad, las trampas son, con diferencia, el principal peligro del juego. Con demasiada frecuencia, uno entra en una pantalla dejándose caer, o saltando, para toparse de bruces con alguna voraz estaca afilada, o algún otro mecanismo poco saludable, sin poder evitarlo de ningún modo. Creo que esto es lo peor del juego: en no pocas ocasiones, la única forma de superar una pantalla es haberla visitado antes, y haber perdido un par de vidas en ella. Lo del método de "ensayo y error" puede estar bien en ocasiones puntuales, pero no me termina de convencer cuando se convierte en la tónica.
Rick está armado hasta los dientes. Bueno, exagero un poco; en realidad, sólo lleva un revólver con 6 balas, y se pasea por ahí cargando con otros tantos cartuchos de dinamita.
| La pistola es especialmente útil para quitar del medio a algunos de los indígenas agresivos que tratarán de frenarnos, o para espantar a alguna alimaña que nos bloquee el camino. La dinamita es bastante peligrosa, porque si detonamos un cartucho sin tomar precauciones, puede que la explosión nos quite una vida. Vamos, que hay que alejarse prudentemente mientras se consume la mecha. | ![]() |
Como os he dicho, la munición es limitada, pero de cuando en cuando encontraremos cajas con balas o más explosivos (ojo: que no se os escape un tiro, o la reventaréis).
La utilidad principal de la dinamita es la de despejar el camino de bloques de piedra y otros obstáculos, como unos curiosos montículos de vaya usted a saber qué material que, por alguna extraña razón, nos quita una vida si los tocamos. ¿Qué diantres será la pringue esa para tener esos efectos? ¿Estiércol caníbal? ¿Plutonio hiperactivo?
Lo bueno que tiene este juego es que muchas de las pantallas son un "mundillo" en sí mismas, y requieren toda una táctica para que podamos superarlas con éxito. No digo que planteen puzzles especialmente complicados, pero sí que suelen ser desafiantes la primera vez... ojo: la primera vez. Subrayo eso. No, en serio, lo subrayo; mirad, mirad: la primera vez. ¿Habéis visto lo mono que queda?
Y es que no es complicado encontrar el truco para pasar de una pantalla sin perder una vida (salvo contadas excepciones, la clave del éxito no involucra saltos con precisión a nivel de pixel, o en el milisegundo exacto; se permite un cierto margen de error, vamos) y, claro, una vez que se consigue esto, con un poco de suerte y de habilidad, uno puede cruzar las pantallas como el que come cacahuetes, una tras otra, una tras otra, y sin la menor contingencia. Vaya, para que nos entendamos, Rick Dangerous es un juego terriblemente (y a veces injustamente) difícil la primera vez que llegamos a ciertas pantallas. Pero una vez que las dominamos (cosa que no nos llevará mucho tiempo), se convierte en un paseo.
↑ Lo mejor
* Buenos gráficos (sobre todo, los escenarios).



