FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Robin Hood Legend Quest

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Os voy a ser totalmente sincero: no tengo ni idea de qué va este juego. Es
de esos que nunca tuve en mis tiempos y, cierto día, vagabundeando por Inet, lo
encontré en algún lado (ya no recuerdo dónde), me gustó, y lo incorporé a
mi colección.
Y ya que estamos en plan de confesión, aún os diré más: ni siquiera me he
molestado en buscar las instrucciones. Y es que estoy prácticamente seguro de
que no habría forma humana de encontrarlas. Si juegos mucho más populares no
tienen su manualito convenientemente convertido en un manejable fichero de
texto, me sorprendería mucho que alguna página web albergara la documentación
de este.
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Lo cierto es que tampoco le hace mucha falta. Echando mano de mis arrolladores poderes de deducción, he llegado a la conclusión de que el bueno de la historia es Robin Hood, el malo... pues no sé, pero seguro que algún malo hay, y que debemos encontrar un total de 48 objetos de 6 clases distintas (o lo que es lo mismo, 8 de cada una) para completar el juego. |
Lo primero es gilipollescamente evidente. Y lo último se extrae como conclusión de una pantallita que se nos muestra cada vez que perdemos una vida, y en la que se ven precisamente las 6 clases de objetos con un número igual o inferior a 8 bajo ellos, numerito que, además, da la casualidad de que decrece cuando recogemos uno de los chismes. ¿Qué son? Pues hay cofres, gemas (dos tipos), escudos, coronas y cálices. ¿Para qué sirven? Ah... pues... ahí me han pillao ustedes. Ni la menor idea, oigan.
Pero, insisto, no es necesario saberlo para disfrutar de este juego. En realidad es muy intuitivo y se deja llevar sin complicaciones. En seguida comprendes la mecánica... bueno, de hecho es que cualquier ser humano con un coeficiente intelectual superior a -15 tiene todas las papeletas para entender algo como "mueve a Robin a derecha e izquierda; arriba y abajo para subir o bajar escaleras; diagonales para saltar; fuego para disparar; camina sobre cualquier objeto para recogerlo; y si encuentras una llave, se abrirá -automáticamente- una puerta cercana".
Así de sencillo. Y precisamente ahí radica su encanto. Bueno, ahí y en que, en general, es un juego muy agradable en casi todos los aspectos. Hay alguna que otra salvedad, sí, pero no afectan demasiado a la impresión que uno se lleva de él. En el apartado técnico os las comentaré; ahora, sigamos con la descripción de los malosos:
Bueno, pues los hay de dos tipos: móviles y fijos. Como los teléfonos, sí.
(¡Ondia! ¡Menuda pollez! ¡Ahí me he superado! Un momento, voy a darme un
terroncito de azúcar por imbécil...). Erm... sigamos.
Los enemigos fijos suelen consistir en gárgolas, mascarones y otros tipos de
siniestros adornos del fortín del malo, que, a intervalos regulares, expelen
algún proyectil, o escupen fuego.
Los móviles son los clásicos bichejos que uno puede esperar encontrar en este
tipo de juegos (arañas gigantes, por ejemplo), y alguna que otra rareza más.
¿Por ejemplo? Fijaos en la captura de abajo. Mirad justo hacia su esquina
inferior izquierda. ¿Veis esa especie de pelota naranja con dos patitas? Bueno,
pues si alguien sabe qué puñetas es (sin recurrir a nada
escatológico... eso ya se me ha ocurrido a mi), que me lo diga.
| Ah, hay una clase de malo que podría quedar entre las dos categorías: los arqueros. No se mueven de su sitio, y disparan proyectiles a intervalos regulares, con lo que podríamos meterlos en el saco de gárgolas y afines, pero tienen cierta animación (al tensar su arco y demás), con lo que podríamos considerarlos "móviles". | ![]() |
Profunda, amena e interesantísima disquisición filosófica la mía, no hay duda.
Además, Robin se encontrará con los clásicos obstáculos de estos juegos:
pozos de agua o de lava hirviendo, algún que otro saltito traicionero sobre
plataformas móviles. Ya sabéis.
No sé si os estáis dando cuenta a estas alturas de la review que, en realidad,
aunque hubiera tenido las instrucciones, no os podría haber contado mucho más
acerca de este juego. Es así de sencillo.
Bueno, lo cierto es que si hubiera echado mano de mi tremebunda y asombrosa
capacidad de hacer una montaña con un grano de arena, podría haberos largado
un rollo sin sentido ninguno sobre el personaje de Robin Hood, y sus
implicaciones en un modelo social compatible con un marco de mercado libre
dentro de la Unión Europea.
... por ejemplo.
Pero esta vez he decidido ser bueno, y como no quiero seguir rellenando espacio
vacío...
... simplemente...
... por rellenarlo...
... diciendo tonterías... mejor me paro aquí.
¿Se ha notado mucho?
↑ Lo mejor
* El sprite de Robin Hood.
* Muy entretenido.
↓ Lo peor
* Los efectos de sonido son escasos y poco convincentes.



