Portada de Rocket Ranger

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Rocket Ranger

GéneroAventura / Acción
Desarrollado porCinemaware
MúsicaBob Lindstrom
Año1988
Veredicto original¡Flipaaa!
Valoración9/ 10
Gráficos
10
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Cinemaware fue una compañía que se dedicó a lanzar juegos basados en la espectacularidad gráfica, una especie de "puesta en escena" muy de película y un guión bastante trabajado. Los commodoreros ingleses recuerdan con especial cariño el Defender of the Crown. Pero yo guardo muy buenos recuerdos de este Rocket Ranger. Y, es curioso, porque nunca lo tuve para C64, pero sí para Amiga. Claro que como era piratón total, nunca pude disfrutarlo en condiciones (no tenía la "rueda descodificadora" necesaria para viajar por el mundo).

Me llevé una grata sorpresa cuando lo vi, no recuerdo en qué página dedicada a los juegos de nuestra querida "breadbox". Y más aún cuando lo cargué y me dije "¡coñe! ¡pero si es mejor que la versión de Amiga!".
...
Ahora es el momento en el que, cuando se os pasa la risa, os entran ganas de darme unas palmaditas en la calva (¡que no soy calvo, joé! ¡que me rapo!) y consolarme.
...
¡En serio! Hombre, está claro que hay que tener en cuenta las enormes diferencias de hardware, pero ¿qué queréis que os diga? Este Rocket Ranger era un ejemplo para mí de que, salvo excepciones, a pesar de su espectacularidad, la mayoría de los juegos que se lanzaron para el Amiga no tenían el mismo encanto ni la misma jugabilidad que los del 64.

Tanto es así que he decidido no "recuperar" de la Red la versión emulable del Rocket Ranger de Amiga, si no la de C64.

Este año se han portado bien los Reyes Magos Y aquí la tenéis. No desmerece nada en el apartado gráfico (sí que lo hace en el sonoro; pero principalmente porque, cosa curiosa, a los gringos se les daba fatal la programación del SID -y sin embargo, hacían maravillas con el chip gráfico VIC-II-), y en mi humilde opinión, es mucho más jugable.

El argumento me encanta. No hay por donde cogerlo, pero me encanta.

Corre el año 1940. En plena Segunda Guerra Mundial, los yanquis están pensándose si entrar o no en el fregado y repartir un poco de estopa entre las huestes Nazis. Se ve que aún no tenían muchos motivos para ello. Mientras tanto, la tecnología de los cachorros del chalado que le copió el bigote a Charles Chaplin pega un brinco descomunal. Imposible. Algo que, más tarde, se atribuiría a su descubrimiento del "Lunarium", un mineral que sólo se puede encontrar en la Luna (con ese nombre, era fácil deducirlo). No sé de dónde lo sacan los muy fascistas, pero el caso es que se hacen con él. Y ya os digo: se ponen décadas por delante del resto de la Humanidad.

Llegan en secreto hasta nuestro satélite, y construyen una flota de Zeppelines capaces de volar en la estratosfera, hasta donde ningún caza aliado puede subir; por lo tanto, las grandes capitales del mundo quedan indefensas desde el aire.

Al final, Hitler gana la guerra, e instaura su profetizado Reich de mil años. Imaginaos el cuadro. Por supuesto, ni siquiera USA se salva de las zarpas del tirano. Pronto, todo el globo es conquistado... Pero un siglo más tarde, en 2040, un grupo de científicos, trabajando muy alegre y libremente, sin coacciones de ningún tipo, ni presiones, ni nada que se le parezca (ya me entendéis), consiguen diseñar una máquina del tiempo que funciona. Deciden ocultar la noticia a la Gestapo. Ellos ordenaron la construcción del ingenio, pero no saben que ya está operativo. Empleándolo, los científicos envían al protagonista una serie de información y equipo para cambiar el curso de la Historia. Así que, ante sus ojitos, seguramente abiertos como platos, se materializan de pronto una serie de cachivaches del futuro, incluyendo una mochila-cohete.

En la carta que los científicos remiten al héroe, le cuentan que los Nazis están a punto de aterrizar con un zeppelín en Washington, y raptar al eminente investigador americano Otto Barnstorff (no parece muy gringo el nombre, ¿no? precisamente quedaría mejor como el del cuñado del Führer). Con él en su poder (y su hija también para chantajearle... no lo había mencionado, pero era inevitable: ¿qué sería de un juego pseudocinematográfico como este, sin una monada de chica en peligro?), ya nada podrá detenerles, mmmbuajajajajajajaá (risa malvada), y demás topicazos. En efecto: el secuestro se consuma, y nuestro héroe apenas tiene tiempo para aprender a usar el extraño equipo y salir disparado tras el dirigible, intentando interceptarlo sobre el Atlántico.

No, no me estoy enrollando con el argumento. A estas alturas, ya estamos en pleno juego. La empresa no se llama Cinemaware porque sí, ¿sabéis? Quiero decir que en realidad, lo que es el juego en sí, está tan integrado dentro de la historia, que es difícil describir el uno sin contar la otra.

Dejando al margen detallitos sin importancia (como que si la carta que llega del futuro asegura que los nazis ganaron la guerra, ¿qué hacemos nosotros como unos gilipuertas tratando de luchar contra lo inevitable? Y si existen varias líneas de tiempo, como me parece que alguna vez dijo Stephen Hawkings, y se puede saltar de una a otra como el que sube o baja el bordillo de una acera... ¿no nos estamos metiendo en una paradoja de esas que hacen que al común de los mortales le ataque una migraña acojonante?), no me negaréis que el argumento está currado.

Pues esperad, que hay más: ya os iréis dando cuenta de que el juego en realidad se desenvuelve como una especie de película, con algunas escenas estáticas con unos gráficos sencillamente asombrosos y, otras, tipo arcade o juego de acción, que sirven para unir fragmentos de la historia. ¡Tenéis que ver la secuencia en la que perseguimos al dirigible con Otto y su hija a bordo! Los gráficos son fabulosos. ¡Abran paso a Petardomaaaán! (esa sería la versión cañí)

Para movernos por el mundo, tenemos que echar mano de una "rueda descodificadora" o, más sencillo, del ficherito de texto que tenéis en esta página (juases, juases). Contiene las cantidades de lunarium que hay que cargar en el cohete para volar de un sitio a otro. La cosa es muy fácil: hay una tabla por cada localización visitable. Esa será el punto de origen. Y bajo ella, todos los destinos posibles, con sus cifras del curioso mineral selenita.

La maniobra de despegue no es sencilla, aunque con un poco de práctica no creo que tardéis en dominarla. Consiste en pulsar el botón de disparo, rítmicamente, tratando de sincronizar los toques con los pasos del protagonista. Si lo hacemos bien, observaremos como el Rocket Ranger se va acercando al borde derecho de la pantalla. Cuando el cohete esté listo, escucharemos unos pitidos, y tendremos que empujar el joystick hacia adelante para salir como una bala hacia el cielo. Pero si no... el cachivache toserá y escupirá como una mula asmática, y nuestro héroe se pegará un cebollazo de lo más salao.

Tened en cuenta que cuanto más lunarium carguemos en el cohete, más difícil será el despegue (y a la tercera morrada que nos peguemos, el juego consumirá un par de -vitales- meses de tiempo y nos informará, mediante un mensaje, de algo así como "Vale, tío, tienes el pulso como para robar panderetas. En vista de que eres muy torpeitor, te hemos puesto en el aire directamente"), así que en ocasiones, si tienes que hacer un viaje largo, además de mirar la presión de las ruedas, comprobar el líquido de frenos, el aceite y que el nene haya hecho pis, convendrá hacerlo en dos etapas.

Además, hay un cierto componente de estrategia: tendremos cinco hombres bajo nuestro mando, y podemos ubicarlos por todo el globo, con una serie de órdenes (infiltrarse, organizar una resistencia...), para recabar información. Ellos nos desvelarán los planes de los zumbaos de la svastika en cada nación... mientras no metan la pata, se descubran y el general Von Psikopaten de turno los haga tasajo, claro. Así, podremos planificar nuestros vuelos, qué bases tenemos que destruir... y por fin, según creo, tenemos que volar hasta la Luna (¡¿con el cohetecillo ese?! ¡amos, anda! ¿cómo va a pitar eso en el vacío? ¡antes llegaría uno hinchándose a fabada y propulsándose a base de pedorretas!) para librar la batalla final.

Lo mejor

* Los gráficos. Maravillosos.
* La historia.

Lo peor

* Tarda varios eones cósmicos en cargar cada etapa o escena.