Portada de Rygar

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Rygar

GéneroArcade
Desarrollado porU.S. Gold
Música¿David Whittaker?
Año1987
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
6
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Permitidme divagar un poquito (otra vez) en la introducción de esta ficha.

¿Os habéis dado cuenta de lo atractiva que resulta la fuerza bruta en las películas, libros, videojuegos y demás? Quiero decir que las historias de guerreros, soldados, conquistadores y otras poco pacíficas hierbas, son las que más proliferan. En mi opinión eso forma parte de la Naturaleza Humana. Somos animales, al fin y al cabo.

Pero no deja de ser curiosa esa fascinación por la destrucción, que tienen muchos autores. ¿Un ejemplo? Vamos a ver. Imaginaos estos dos argumentos para un juego:

- Encarnas a un poderoso guerrero, destinado a fundar una dinastía de conquistadores que se extenderá por todo el mundo conocido, derrotando a sus enemigos y reinando sobre ellos.
- Eres un científico despistado en busca de un asteroide escurridizo, sentado día y noche en tu observatorio.

Ahora, ¿con cuál de los dos os quedaríais? A eso me refiero. Ha habido videojuegos protagonizados por Genghis Khan, pero ningún Alfred Einstein Simulator. Al menos que yo sepa.

Claro, que hay matices para todos los gustos. Personalmente, preferiría ser el científico, pero si se trata de un videojuego, elijo la primera opción. :-)

La guerra de los cien pixels Y precisamente de eso trata este Rygar: reinos, imperios y demás épica del Mundo Antiguo, aunque todo ello camuflado (muy camuflado, porque no se nota naaada de nada) bajo la forma de un arcade bastante rápido y sin demasiada originalidad.

Está basado en una recreativa que, una de dos, o pasó sin pena ni gloria por España, o yo simplemente no llegué a conocerla. La segunda opción puede tomar bastante más peso si os digo que yo nunca fui demasiado aficionado a las "maquinitas de los bares" (como solíamos llamarlas), salvo contadas excepciones.

Así que, ya os digo, como no conocí el videojuego original, no puedo deciros hasta qué punto esta adaptación es fiel en la cantidad de elementos, personajes, escenarios y enemigos que incluye. Técnicamente, eso seguro, no le debe de llegar a la recreativa ni al primer bit, porque además de las más que obvias diferencias de hardware entre un Commodore 64 y una máquina de aquella clase y en aquella época, no se puede decir que los programadores de este juego se esmeraran con los gráficos y el sonido. Pero dejemos eso para el final, como corresponde, y centrémonos en aquello del "gameplay".

Rygar se desarrolla con un scroll horizontal. Tenemos que recorrer cada nivel de izquierda a derecha, batallando contra la miríada de monstruitos babosos y contrahechos que se nos abalanzan. Hay de todo. De hecho, una de las cosas que más me gustan de este juego es la variedad de malosos que veremos. Prácticamente aparecen dos o tres nuevos en cada fase; hay bichejos de a pie que corretean un poco alocadamente, y que incluyen a unos curiosos humanoides con una cabeza redonda y sin rasgos (y que, consecuentemente, en mis tiempos yo llamaba -en un alarde de mi sempiterna repollez- "caras do ovo"), hasta una especie de jabalíes que, más que caminar, parecen arrastrarse; hay guerreros que llegan a la batalla colgando de unos enormes pajarracos que tienen la nefasta e irritante manía de dejar caer a su carga encima de nuestro protagonista; hay duendes voladores, una especie de monos azules, algo parecido a un cruce entre oso, lechuza y ardilla voladora (mirad la captura de abajo), arañas cabezonas... la lista es interminable.

Y para defendernos de ellos contamos con una especie de sierra circular giratoria que Rygar puede lanzar hacia adelante, o voltear sobre su cabeza. El ingenio se supone que está atado a su antebrazo, de modo que tiene un alcance limitado (pero ampliable recogiendo los "power-ups" pertinentes, muchos de los cuales están ocultos en el interior de una especie de piedras moradas). Esta es una de las cosas que hacen que el juego sea, a veces, verdaderamente difícil. No es lo mismo un arma tan limitada como esta, que disponer de algún pistolón de neutrinos al ajillo con el que vaporizar al más pintado de los malosos, desde una distancia prudencial. Tenemos que dejar que se nos acerquen, y algunos se mueven tan rápido que para cuando queremos cortarlos en porciones para hacernos un bocadillo con ellos, ya han mandado a nuestro guerrero a esparragar, de un porrazo.

Ojo también con los agujeros abiertos en el suelo que conducen a fosos llenos de lava o de agua (resulta curioso cómo en muchos videojuegos, caerse a una charca es tan peligroso como tirarse de cabeza al cráter en ebullición de un volcán furioso).

Cuando los saltes, debes mantener el joystick pulsado en la dirección del brinco, en todo momento, porque Rygar tiene la habilidad de cambiar su trayectoria en pleno vuelo, de modo que si empujas la palanca en sentido contrario, el tipo "se volverá" a mitad del salto, y terminará cayendo al foso de turno. Esa nubecilla sanguinolenta era un "cara do ovo"

También hay que tener cuidado con disparar mientras estamos saltando. Esto reduce el alcance del bote y, con frecuencia, es una causa de la pérdida de una vida, con frustración, cabreo mayúsculo, furor tártaro y rechinar de dientes, por vuestra parte, incluidos.

Sí: Rygar es un juego muy difícil. Y muy adictivo también.

Pero aunque os parezca relativamente sencillo tras haber superado los dos primeros niveles sin excesivas dificultades (ojo, porque esto no quiere decir que sean fáciles; si no estás concentrado, incluso en las primeras pantallas te pueden fagocitar varias vidas), ya veréis cómo cambiáis de opinión cuando alcancéis el tercero, en el que Rygar debe saltar de piedra en piedra, tratando de no caerse al agua, mientras duendecillos voladores pasan sobre su cabeza, con un movimiento oscilatorio (para los de ciencias: como una senoidal, vamos). ¡La monda! Y eso que es sólo el tercer nivel. Como diría el otro "no se vayan todavía, que aún hay más".

Cada fase termina en una especie de templo, en el que hacemos acopio de los puntitos conseguidos en la anterior, y se nos muestra una especie de emblema militar, de esos que denotan el rango dentro de un escalafón, o algo así, para indicarnos nuestra progresión en el juego. Vamos, no entiendo mucho del tema, pero siempre me llamó la atención que en un juego supuestamente ambientado allá por cuando Almanzor perdió el bolígrafo, se nos informara de nuestros progresos con un símbolo parecido, más propio de la chupa de algún sargento de las Fuerzas Aéreas o similar. Fijaos en la esquina superior izquierda de las dos capturas.

Lo mejor

* Muy adictivo.
* Muchos enemigos distintos.

Lo peor

* Técnicamente modesto.
* A veces es frustrantemente difícil.