FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Siren City

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
¿Sabéis? Mientras preparaba los archivos para la confección de esta ficha
(retocar las capturas para eliminarles un poco del borde, hacer una versión
reducida de la carátula... esas cosas) me ha venido a la mente una de mis
historietas nostálgicas. Ha sido al mirar la portada de este Siren City. Arriba
la tenéis, por si queréis echarle un vistazo con todo lujo de detalles.
Bueno, pues aunque tuve el juego original en mis tiempos, hasta un par de meses
escasos antes de escribir esto que estáis leyendo, no supe cómo era su
carátula (la encontré en Inet; no recuerdo dónde exactamente).
Esto se debe a la extraña costumbre que tenía la principal (y casi diría yo que única) distribuidora de videojuegos de C64 en España, en 1983: Inves. Sustituía todas las portadas de sus juegos por una genérica, común para todos. No importaba si el título en cuestión tenía algo que ver con el espacio, con cortar el césped de un jardín con una segadora gorroneada a tu vecino, o patrullar una ciudad en un coche de policía: la carátula era siempre la misma, y mostraba una especie de enorme estación espacial esférica sobrevolando los riscos de algún planeta o asteroide por el que correteaban, aparentemente presas del pánico, un grupo de astronautas, empequeñecidos por la perspectiva.
No se me ocurre ninguna ventaja, de cara al consumidor, de este sistema. Las cintas no traían ni sinopsis ni fotos del juego por ningún lado. Así que, con demasiada frecuencia, comprarte uno era casi como una lotería. Encima, en aquel entonces eran bastante más caros de lo que fueron cuando los 8 bits alcanzaron su apogeo. Los más baratos costaban en torno a las 1.300 pesetas, si no recuerdo mal, y los más caros (como el Revenge of the Mutant Camels), se metían sin ningún rubor en las 2.200. Que ya estaba bien para tratarse de principios de los años 80.
Pero, eso sí: todos con su portada genérica y anónima.
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En aquel entonces, yo, con mis tiernos 10 u 11 añitos, aún no tenía demasiada idea de lo que era el dinero y lo que costaba ganarlo, así que, cuando iba con mis padres a El Corte Inglés y cogía una cinta a boleo, a ver qué salía, me parecía algo hasta divertido y todo. Menuda gracia para los que ponían la pasta, sí. Claro, que ellos ni lo sabían. Menos mal... |
De todos modos, en aquella época, era difícil que saliera un juego malo... porque, técnicamente, eran todos igual de chusqueros... aunque con salvedades, sí. Había joyas como el Fort Apocalypse (que se desarrolló ni más ni menos que en 1982), más que notable en todos sus apartados. Y había títulos que, incluso para los estándares de la época, rozaban la cutrería más cochambrosa. ¿Ejemplo? Siren City.
El tal I. Gray, programador de Interceptor Software (me da a mí la impresión de que era el presidente, vicepresidente, director del departamento de informática, analista, secretario, responsable del catering y diseñador de las portadas, él solito, y todo en uno), se las arreglaría muy bien para hacer juegos razonablemente originales y divertidos. Pero desde luego, los gráficos no eran su fuerte. Y aquí tenéis una prueba.
En una época en la que videojuego era sinónimo de matamarcianos (y no veáis lo que le costó al mundillo sacudirse semejante sambenito), a este tal mister Gray se le ocurrió hacer un arcade en el que teníamos que conducir un coche patrulla a través de las calles de una ciudad muy norteamericana (con su centro económico / comercial lleno de asfalto y calles anchas que se intersectan en ángulos rectos, y la zona verde, residencial, con casitas unifamiliares aquí y allá), desfaciento entuertos, acometiendo a los cobardes et viles creaturas y todas esas cosas.
Siren City consta de 10 misiones. Podemos elegir, al principio de la partida,
por cuál queremos comenzar. A partir de ahí, iremos jugando a las demás,
secuencialmente.
Las tres primeras consisten en, simplemente, patrullar por la ciudad hasta que
se agote un tiempo que se nos da. Imagino que la única utilidad que tienen es que
el novato se familiarice con los controles del juego, y con la ciudad y su
entorno.
Conducir el coche patrulla no es fácil: se acelera y frena moviendo el joystick,
respectivamente, en el sentido del avance y el opuesto. Esto es: si nuestro
vehículo corre de derecha a izquierda, aumentaremos la velocidad moviendo el
joystick hacia la izquierda, y la reduciremos moviéndolo hacia la derecha. Los
controles cambian, por lo tanto, cada vez que el coche se orienta en una
dirección diferente.
Si movemos el mando en dirección perpendicular al avance (es decir: hacia arriba o abajo si el coche se desplaza "horizontalmente", o hacia los lados, si lo hace "verticalmente"), lo único que conseguiremos es que se eche hacia un lado o el otro. Si lo que quieres es girar, tendrás que pulsar el botón de disparo al mismo tiempo. No, no es fácil (ya te lo dije, coñe), así que no es de extrañar que una de las principales causas de "mortalidad" en este juego sea el estampamiento contra algún elemento del decorado, por no girar a tiempo.
| Bueno... contra elementos del decorado, o contra alguno de los coches que circulan por la ciudad de un modo muy, muy realista... es decir: no respetan un jodido cruce, cambian de carril cuando les sale de las narices, jamás ceden el paso, y cruzan ante ti, en el momento más inoportuno, porque les da la real gana. Lo dicho: realista al máximo. | ![]() |
Conforme vayamos haciéndonos con los mandos, podremos enfrentarnos a misiones más complicadas. La cuarta y quinta nos enfrentan a sendas bandas de macarras que están sembrando el pánico a bordo de dragsters (una especie de bólidos que, por cierto, utilizan unos sprites sospechosamente parecidos a los de los coches del Motor Mania). Para acabar con ellos, tenemos que tratar de destruirlos de un tiro, pulsando F1 cuando tengamos uno a la vista. A veces se entablan persecuciones bastante emocionantes (no es broma; ¡a pesar de lo chusco del juego en el aspecto gráfico!) a tiro limpio detrás de uno de estos salvajes... y evitando al resto, o sea, a los supuestamente "inocentes", que son igual de brutos conduciendo, sólo que le dan menos caña al acelerador...
Después, nos las tendremos que ver con una serie de bombas colocadas por la
ciudad, y listas para estallar, que tendremos que desactivar colocándonos muy
cerca de ellas, y reventándolas con eso que llaman una "explosión controlada".
Las últimas misiones tendrán que ver con una fuga de gases tóxicos que habremos
de neutralizar (del mismo modo que acabamos con las amenazas de los dragsters
o las bombas: acercándonos a ellos y pulsando F1), y la última, que es, con
mucho, la más difícil, nos obligará a vérnoslas con un psicópata que pilota
un helicóptero.
↑ Lo mejor
* Entretenido.
↓ Lo peor
* La puñetera y taladrante sirena ululando continuamente. ¿Es que no pudo el señor Gray haber programado algún modo de apagarla?



