Portada de Strider 2

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Strider 2

GéneroArcade
Desarrollado porU.S. Gold
MúsicaMark Tait
Año1990
Veredicto originalPscheee…
Valoración6/ 10
Gráficos
6
Sonido
4

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Estoy de acuerdo con algunos comentarios que he leído en Inet: Strider 2 es mejor que su primera parte. Y esto quiere decir que, señoras y caballeros, nos encontramos ante un juego... mediocre. Na más.

Igual podría elevar un poco esa calificación, si no estuviera hablando de un título que es, de momento, y para mí, un auténtico misterio. Ni encuentro la cinta original (juraría que la tenía por algún lado y ¡oye! no hay forma de dar con ella), ni la portada, ni, como suele ser habitual, las instrucciones (y ya que menciono esto; creo que mi página va a acabar convirtiéndose en uno de los mayores archivos de manuales de videojuegos de C64 de toda la Red. No, no es un mérito tremendo. Es sorprendente qué pocos de ellos hay).

Asumiremos que la cosa trata de vapulear a una especie de cibersoviets que, en contra de lo que la Historia (y de paso, el sentido común) se encargó de demostrar, han llevado a la URSS a transformarse en una superpotencia que deja a los USA de la actualidad a la altura de una comarca de cuarto de pelo, chusquera y pintoresca, válida para poco más que para hacer unas cuantas fotos durante una excursión de la tercera edad.

Me dejas... azul Asumiremos también que esos MegaStalinistas del futuro pluscuaimperfecto (toma castaña) están liderados por un oscuro malosísimo que, en la pantalla de presentación del juego, sostiene a todo el planeta Tierra en sus zarpas. No, no se parece a Kruschev, ni a Andropov, ni a Vlad (¿el Empalador?) Putin. 

Más bien, es una especie de Drácula fantasmagórico tocado con una capucha negra, y envuelto en un halo rojo-URSS. El coco, vamos.

Igual es mucho asumir, sí... pero a falta de la documentación, buena es la imaginación (curioso pareado, tan original como capullesco, ¡pardiez!).

Centrémonos en el juego. Será mejor. 

Strider es un jovenzuelo armado con un espadón que maneja con una rapidez asombrosa (tanto es así, que ni se le ve blandirlo: cuando pulsamos el botón de disparo, una especie de media luna se traza, como un relámpago, ante él, como si fuera la estela de la hoja; cualquier cosa que toque, quedará fulminada) y una pistola láser que utiliza cuando le viene en gana y/o en los momentos descritos en un manual que, ya os digo, debe de estar ahora mismo en lo más hondo del horizonte de sucesos de una hendidura en el continuo espacio-tiempo.

Esta no es la única habilidad con la que cuenta: además, el chaval es muy ágil. Pega unos brincos verdaderamente espectaculares, que en más de una ocasión le ayudarán a salir del alcance de las perniciosas zarpas de los malos que le atacarán. Además, puede escalar paredes verticales como quien se sube a un ciruelo.

Y por si todo esto fuera poco, resulta que es capaz de convertirse en una especie de androide de combate, con orugas (como las de los tanques) en lugar de piernas, cuando llega ese momento temible en cualquier arcade de esta índole, en el que tenemos que enfrentarnos al monstruoso jefazo que guarda el final del nivel de turno.

Todo un elenco de armas y habilidades, ¿eh?

Bueno. Pues no le sirven para nada.

Vaaaale, es otra de mis escuadrúpedas exageraciones. Lo cierto es que Strider es una máquina de luchar prácticamente imparable... mientras se enfrente a pajarracos cibernéticos, misilitos errantes o soldados enemigos. En cuanto tenga que vérselas con algún enemigo un poco más poderoso, éste lo despachará como el que se quita del medio a un mosquito veraniego.

Eso se debe, principalmente, al limitadísimo alcance de la espada del héroe.

Es posible aumentar nuestras posibilidades ante una confrontación de estas características, si recogemos suficiente energía para la "forma robot". Ésta se encuentra, a lo largo de cada nivel, bajo la apariencia de unos cachivaches más o menos cuadrados, con una "E" grabada, repartidos en diferentes puntos del escenario. Las apuestas están a favor del malo, 1 contra 6'023*10^23. Pan comido.

Cuando alcancemos el final del nivel y Strider se transforme automáticamente en el androide de combate, utilizará tanta energía como hayamos encontrado. Y ¡vaya si será de utilidad! Se supone que el ingenio de las orugas de tanqueta debería ser una especie de ventaja ante el maloso gigante de turno... pero es casi un incordio.

Sólo puede moverse a izquierda y derecha. Nada de saltar, revolotear como un tábano borriquero, agacharse o protegerse. El robot se comerá con patatas todos los impactos, misilazos y escupitajos que el malo quiera endiñarle. Los dos únicos factores que mejoran con respecto a la forma de Strider, es que puede disparar protonazos a distancia, y que aumenta su resistencia.
Cuando la energía del robot se agote, éste desaparecerá, y nos veremos obligados a continuar batallando a patita, y a espadazo limpio. Chungo, os lo aseguro.

Lo mejor

* Los escenarios han mejorado respecto a la primera parte.
* Más rápido y jugable.

Lo peor

* Los sprites son más sosos que en el juego original.
* Sólo se puede jugar con música (si no, que alguien me diga -¡por piedad!- cómo se activan los efectos), y ésta es un coñazo.