FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Stunt Car Racer

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
¿Os habéis dado cuenta de que, cuando en una corrida, el torero lo hace bien, lo ponen una sola vez en la tele y, cuando el Mihura de turno le pega una cornada, lo más escabrosa, desagradable, incómoda de ver y sanguinolenta posible, lo repiten catorce, a cámara lenta y desde distintos ángulos?
Lo mismo sucede en las carreras de Fórmula 1. Si el campeón de rigor
pulveriza todos los records, podremos verlo, durante 5 segundos, mientras
cruza la meta exultante y, después, mientras riega de champán a sus
compañeros de escudería y a las dos mozas jamonas que le flanquean.
Pero si ese mismo piloto se pega un cebollazo pavoroso, descuajeringa su coche,
lanza pedacitos del chasis por todos lados, y termina por empotrarse contra un
muro de hormigón armado (parece a veces que erigido a tal efecto), a más de
300 por hora, ¡no os preocupéis! Lo veremos ralentizado y, si es posible, con
zoom de diecisiete aumentos para ver la cara de espanto del infortunado.
¿No será que el público pide carnaza? ¿No será que es muy difícil
apartar la vista de algún entortillamiento o similar, cuando miles de morbosos
se reúnen en torno a la víctima?
Bueno, pues con una premisa similar comienza el argumento de este sorprendente Stunt Car Racer.
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Resulta que en el año 2006, las carreras de Fórmula 1 han dejado de tener su encanto. Los bólidos son tan, tan seguros, que a la gente ya no le hacen gracia. Ver cómo un monoplaza abre un cráter contra una valla y pulveriza a un par de espectadores temerarios es cada vez más infrecuente, así que las audiencias se han desplomado. ¡Hay que darle higadillos al dueño del mando a distancia! |
Así que se construyen una especie de circuitos más parecidos a algo así
como una serie de montañas rusas desquiciadas, que a una pista de competición
y ponen a una pandilla de desequilibrados mentales al volante de bólidos con
una potencia brutal, surcándolos sin el más mínimo respeto por sus pescuezos.
¿Original? Pues casi lo es más el hecho de que el juego utiliza gráficos
vectoriales para representar eficazmente las rampas, saltos, curvas
diabólicamente peraltadas y otros elementos trazados y diseñados con la mala
leche más apabullante.
¿Creéis que el Commodore era una máquina más bien poco dotada para los
gráficos vectoriales? ¿Creéis que los juegos que los empleaban resultaban el
doble de lentos que sus versiones para otros sistemas?
¿Sí?
Pues creéis bien. Faltaría más. A estas alturas de la película, no nos vamos
a engañar. Al C64, los vectores se le atragantaban. De ahí el mérito de este
título que nos ocupa: es, sin emplear metáforas ni exageraciones, RÁPIDO...
al menos, razonablemente.
No, en serio: Stunt Car Racer es el juego que usa los gráficos vectoriales más
rápidos que nunca se han visto en un Commodore (Mercenary
al margen).
Nuestro objetivo es, por supuesto, proclamarnos campeonísimos de la temporada de competiciones rompecuellos. Hay cuatro divisiones y comenzamos en la más baja de todas. Cada una consta de dos pistas y tres pilotos, de modo que en cada ronda han de celebrarse 6 carreras. Cada victoria suma 2 puntos y cada vuelta más rápida, 1. Así, al final de todos esos enfrentamientos, el piloto que haya conseguido la puntuación más alta, accederá a la división superior y, el que tenga la más baja, caerá a la inferior.
Vale. Pues tenemos que escalar posiciones, compitiendo en circuitos cada vez más demenciales y contra pilotos cada vez más zumbaos, con más amor por apretar el acelerador y menos amor por sus vidas, hasta llegar a ser los número uno de la Primera División.
"¿Ya está?", dirá alguno. "¿24 carreras? ¿Eso es todo?". Pues no.
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Primero, porque si logramos proclamarnos campeón de campeones, se abrirá
una Superliga de competiciones de dificultad aún mayor. Y segundo, porque lo tenemos en chino para alcanzar los laureles del mejor
de todos los pilotos. |
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Os recomiendo encarecidamente que practiquéis en cada circuito. Aprendeos cada curva, cada cuesta, cada abismo, cada bajada. Aprended a qué velocidad hay que tomarlos para evitar terminar fuera de la pista, envueltos en una nube de polvo y haciendo picadillo nuestro feroz bólido (como ha ocurrido en la captura de arriba).
Y cuando seáis capaces de recorrer las pistas de una división con los ojos cerrados... preparaos para la competición, porque los muy mamones de nuestros rivales son lo menos parecido que existe a los competidores de los juegos típicos de carreras de los 8 bits: ¡cómo corren los tíos! ¡Tremendo! Más aún: ¡no meten la pata jamás! No los veremos nunca (al menos, yo no los he visto) escoñarse por un precipicio para abajo, así que más os vale dominar de verdad cada circuito. Podéis echar mano del turbo (mirad cómo escupen fuego los tubos de escape; fijaos en la primera captura) para obtener una aceleración comparable a la del Trasbordador Espacial y adelantar al otro demente, pero, en cuanto tomes una curva demasiado rápido y salgas disparado por el lado contrario, casi, casi se puede decir que has perdido la carrera. Mientras esperas pacientemente a que una grúa vuelva a situar tu coche sobre la pista, el otro aprovechará para poner tierra de por medio. MUCHA tierra de por medio.
Y, claro, en esas condiciones, uno se desespera, vuelve a echarle queroseno de altísimo octanaje al motor para pegar la aguja del velocímetro a la esquina de la muet-te, e intentar reducir la distancia con el otro piloto... y se esmorcilla otra vez, su coche sufre aún más daños (que se representan por una serie de agujeros y grietas en la parte superior de la pantalla; las segundas se reparan tras cada carrera, pero los primeros no)... en fin, que como imagino que estaréis pensando a estas alturas, Stunt Car Racer no es un juego fácil. De eso nada. A veces, hasta se pasa de difícil, por eso he de insistir en lo de practicar hasta la náusea.
↑ Lo mejor
* ... y además, la parte "bitmap" está muy trabajada.
* Desafiante e intenso.
↓ Lo peor
* Poca variedad de efectos de sonido.



