Portada de Thai Boxing

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Thai Boxing

GéneroLucha
Desarrollado porAnco
MúsicaM. Murphy
Año1986
Veredicto originalPscheee…
Valoración6/ 10
Gráficos
7
Sonido
8

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Le tengo bastante cariño a este juego. Simplemente, porque me lo regalaron por Navidad, en aquella época lejana, perdida en la noche de los tiempos, en la que esa cursilada de fiestas significaba algo. No, no me estoy poniendo violentamente melancólico, ni agresivamente depresivo, ni me estoy haciendo pasar por una especie de imitación de Bogart venido a menos. Es la verdad. ¿O para vosotros, las Navidades siguen siendo lo mismo ahora, que cuando teníais 13 añitos?

Sin embargo, voy a fingir que me tomo en serio estos comentarios y, como si fuera un profesional del tema, no voy a dejar que ese cariño me influya. Thai Boxing no es un juego estupendo, precisamente. Tampoco es malo, claro. Pero su problema principal es el mismo que el de la mayoría de los juegos de lucha habidos y por haber: en cuanto encuentras el truco, el porrazo o la combinación de movimientos que funciona estupendamente con cualquier enemigo, avanzar hasta convertirte en el Gran Maestro (o equivalente) es coser y cantar.

Pero os cuento con más detalle. Pasad, pasad por aquí, estáis en vuestra página...

¿Conocéis el Thai Boxing? Quizás lo hayáis visto en alguna película. Se practica en Thailandia (¿no te digo? Si no, se llamaría "Villabotijos Boxing"), y no sé yo si en otros países de la zona, y es una curiosa y extraña mezcla entre boxeo y cierto tipo de artes marciales.

Repartiendo leñazos en amor y comparsa O sea, que además de los guantazos en la pituitaria, propios de ese "deporte" (me resisto a considerarlo como tal) de tanto éxito sobre todo en las naciones anglosajonas, a los púgiles se les permite repartir patadones, zancadillas y rodillazos de todos los colores.

Ni tengo ni idea del tema, ni nunca me atrajeron las disciplinas de lucha (me refiero al kárate, judo y zarandajas equiparables), salvo para verlas en alguna película (con el inevitable Chino Cudeiros saltando histéricamente y propinando cebollazos a diestro y siniestro), o echar mano de ellas en algún videojuego. Como este.

La cosa es bien sencilla: pueden participar dos jugadores (uno contra el otro), o sólo uno, en cuyo caso, su misión será derrotar a seis oponentes, a cuál más animal, hasta alcanzar el título de Gran Maestro. No acabo de entender por qué la versión de C64 es la que menos rivales tiene; las de Speccy y CPC cuentan con ocho. La cosa es especialmente sorprendente si tenemos en cuenta que el juego es multicarga; o sea, que se cargan los combates por separado, desde cinta (concretamente, dos escenarios por carga). No sé si es que les pareció que se quedaban sin espacio en el cassette o qué. Bueno, da igual. El asunto es que, como ya os he contado, en cuanto dais con la combinación de movimientos adecuada (no os la voy a contar, no insistáis; mejor que la averigüéis vosotros mismos; sino, os voy a fastidiar parte de la diversión del juego... y tampoco se puede decir que le sobre), avanzar hasta el último energúmeno, es un verdadero paseo militar.

Con un poco de habilidad, es más que fácil vencer todos los combates; a tres por contrincante, eso hace un total de 18 peleas. Imaginaos qué divertido. Y no es una frase retórica: sólo hace falta un POQUITO de habilidad. Nada más. Vamos, la habilidad de mantener el botón de disparo pulsado, y mover el joystick en un par de direcciones, de vez en cuando. No veas.

Todos los combates se desarrollan en un escenario con una perspectiva más o menos isométrica. En cada uno de ellos, tienen lugar 3 peleas, como ya os he contado. Lo original es que cuando termina una de estas, la siguiente se desarrolla con otro ángulo. No, no gira el escenario (demasié p'al body y pa los recursos de la época), sino los luchadores. Fijaos en las dos capturas.

Otro de los detalles originales de este Thai Boxing es que los retratos de los contendientes reflejan las bofetadas, patadones y zurriagazos en general.

Mirad la imagen de la derecha. Como podéis observar, los púgiles van adquiriendo un cierto aspecto de filete de añojo poco pasado, según se desarrolla el combate. Al final, con frecuencia, acaban hechos una verdadera lástima, llenos de pupas, moratones y gotitas de sangre que se deslizan por sus mejillas. Qué asco. Nuestros dos luchadores, hechos un cristo...

Cuando un combate finaliza (cada uno dura 60 segundos y, como es prácticamente imposible agotar la energía de tu rival en ese tiempo -los golpes no la hacen descender demasiado-, el vencedor será el que tenga más resistencia), los dos muñequitos vestidos de blanco que esperan en pie con un maletín en la mano (se supone que son médicos) junto a los retratos, corren hacia el que les pilla más cerca y, con un trapo, limpian la sangre del rostro del chinito vapuleado. Un detalle original, y hasta divertido (si obviamos lo cruel que puede llegar a ser; menos mal que en aquel entonces, ni la resolución ni los colores daban como para hacer que las imágenes violentas fueran inquietantemente realistas).

El vencedor del enfrentamiento, será el que gane dos de tres peleas (no hay empate posible, por lo tanto).

Lo mejor

* Técnicamente bueno.

Lo peor

* Facilón.