Portada de The Flintstones

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

The Flintstones

GéneroArcade
Desarrollado porGrandslam Entertainment
MúsicaBen Daglish
Año1988
Veredicto originalPscheee…
Valoración6/ 10
Gráficos
6
Sonido
7

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

A ver, ¿cuántos dibujos animados recordáis de vuestra infancia? Naranjito, Marco (¡qué dramón era este!), Don Quijote, Mazinger Z... y, por supuesto, los Picapiedra.

No me voy a poner coñazo, ni carca, ahora mismo, pero no me negaréis la diferencia de calidad en el contenido de los dibujitos de hace 15, con respecto a los de ahora. (Léase, Pokèmons y demás leches fritas).

Las aventuras de esta curiosa familia prehistórica, que era como una versión cavernícola de la sociedad americana de los 60, han entretenido a más de una generación. Y todavía creo que a alguna de nuestras telebasurillas se le escapa de vez en cuando, y como sin querer, algún capítulo (pido perdón si la que los ha emitido últimamente es La 2).

¡Pebbles! ¡Tate quieta, o te uso a ti de brocha! Como no podía ser menos, en este juego, tomamos el papel de Pedro Picapiedra (Fred Flintstone, en el original... anda, ahora que me fijo, no se llamaba realmente Pedro, si no Fede -de Federico, claro-), cuyo único anhelo es irse a jugar a los bolos con Pablito Mármol (es decir: Barney -curiosamente, se llama igual que un personaje de Los Simpsons-).

Pero Wilma, muy en el papel de esposa / kampfkommandant no le dejará marchar hasta que haya pintado la casa.

Y aquí comienza la primera fase; es una de las más originales del juego. Pedro debe pintar totalmente la pared de la habitación, utilizando un bichejo antediluviano como pincel. Para alcanzar los lugares más altos del tabique, debe emplear una escalera, que puede arrastrar a derecha e izquierda.

Conforme trabaja, el bichejo-pincel se queda sin pintura, de manera que es necesario hacer visitas frecuentes al cubo, situado en el centro de la habitación.

Pero la cosa no acaba ahí: Pebbles, el bebé de Pedro y Wilma, está la mayor parte del tiempo en su corralito de madera, jugueteando. Pero de cuando en cuando, se harta y se escapa de él. Empieza a gatear por la sala, y a pintarrajear monigotes en las paredes. ¡Imaginaos la gracia que puede llegar a hacer!.

Para dejar a la niña donde debe estar, Pedro tiene que cogerla en brazos. Pero claro, al hacerlo, soltará el pincel que, como ya os he dicho, es un bicho vivo, e inmediatamente saldrá correteando y saltando por la habitación, y habrá que ir tras él. Muy fácil todo, ¿eh?

Cuando, por fin, el pobre Pedro consigue pintar la habitación y aplacar las iras de Wilma, sale corriendo de su casa para reunirse con Pablo, coger el troncomóvil (¡cómo se parece a mi coche antiguo, jejejeje!) y salir disparados hacia la bolera. Bueno... pues si la fase anterior os parecía difícil, esta ya es la repanocha. También tiene gracia pinchar con un troncomóvil...

El troncomóvil tiene una tendencia más que irritante a perder una rueda si pasamos demasiado rápido sobre algún pequeño lecho de rocas. En ese caso, Pedro se bajará, y tendrá que poner la rueda en su sitio, utilizarando como gato a una especie de pequeño dinosaurio que empuja la parte trasera del "coche" con la cabeza.

El problema de esta fase no es cascar el troncomóvil muchas veces, si no que tenemos un tiempo escasísimo para llegar a la bolera.

Por fin, en la bolera, hemos de enfrentarnos a Pablo, y conseguir más puntos que él antes de que termine el tiempo. La pantalla se divide en dos mitades. En la izquierda, podemos ver a Pedro o a Pablo lanzando la bola. Hemos de controlar la velocidad y el ángulo del tiro.

Y en la mitad derecha, una vista de los bolos. No esperéis encontrar nada parecido al 10th Frame... cuando la bola impacta contra los bolos, el juego se limita a dibujar brevemente una especie de explosioncilla verde con una onomatopeya en su interior, y a borrar los bolos derribados. No deja de ser entretenido, pero quizás podrían haberse esmerado un poquito más... además, los gráficos no son especialmente vistosos; sobre todo, los de los bicharracos que recogen y colocan los bolos en su sitio... aún no sé qué son :-)

Ya os digo: los gráficos del juego son más bien corrientes. Los personajes son algo cuadriculados, pero bastante parecidos a los originales (y ya tiene su mérito conseguir esto, con un par de pixels descarriados). Los escenarios ya son otra historia. La casa de Pedro está aceptablemente bien conseguida, pero el paisaje de la segunda etapa, y la bolera, resultan bastante más mediocres.

Los efectos de sonido son pocos y muy ordinarios. Lo que si destaca es la música de Ben Daglish. Especialmente la que se escucha durante el juego; una especie de simpática versión swing del celebérrimo tema de la serie.

Lo mejor

* Original.
* Los personajes son graciosos.
* La música.

Lo peor

* Los efectos de sonido.
* Dificilísimo.
* Algunos gráficos son muy cuadriculados.