FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Tiger Road

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Aunque podría tomarse como la historia arquetípica de videojuego, lo cierto
es que el argumento que sirve de excusa a este furioso arcade, conversión de
una recreativa relativamente popular en su tiempo, tiene bastante de siniestro.
Fijaos: resulta que hay una especie de señor de la guerra chiflado que se está
dedicando a secuestrar a los niños más jóvenes de las aldeas de una región
de... bueno... China, supongo.
Tiene la intención de someterlos a un cursillo intensivo de lavado de cerebro,
con suavizante, centrifugado y lejía Patatox, de la que no se come la ropa (se
lo dije a mi vecina),
para acabar incorporándolos a sus despiadados ejércitos. Lo dicho: siniestro,
siniestro.
A lo mejor os sirve para sentiros más cómodos repartiendo hachazos y lanzazos entre las huestes del psicópata en cuestión, (que responde al contundente nombre de Ryu Ken Oh), en el papel del héroe calvorotas y rebosante de mal humor, Lee Wong.
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Yo diría que las fases en las que se divide este Tiger Road (y que son multitud) se pueden clasificar en dos tipos: las de machaque sistemático de los malos de a pie y los combates contra jefazos. Las primeras suelen desarrollarse con un scroll horizontal; comienzan en un extremo de un pequeño mapa de unas 10 pantallas, más o menos, y terminan en el opuesto. Y, las segundas, son bastante más pequeñas (un par de pantallas), y a veces, la salida está en un punto elevado, que nos obligará a ir brincando entre plataformas. |
Lo que no entiendo es por qué las instrucciones aseguran que Tiger Road se puede considerar como 4 juegos en uno. Ah. Ya. Pues o se olvidaron de adaptar los otros 3, o yo todavía no los he visto...
Bueno. Da igual, porque la verdad es que es bastante entretenido. Simplón,
como el mecanismo de un botijo, pero entretenido.
Inicialmente, nuestro héroe pelón se enfrentará a los malos enarbolando un hacha
pavorosa, aunque podrá hacerse con otros tipos de arma, al cepillarse a cierto
tipo de enemigos (concretamente, unos que corretean blandiendo una lanza, que
arrojan antes de llegar a nosotros y que, me temo, muestran algunos pequeños
fallos en sus gráficos -es cosa de la emulación; en el original no ocurría-)
podrá hacerse con otras. Es un detalle más bien estético, porque, como sucedía
en el Rastan, da exactamente lo mismo
que Lee Wong esgrima una maza descomunal o una afilada lanza: el daño que causará
a los malos será siempre el mismo.
La mayoría de los enemigos de a pie van vestidos de blanco y se nos acercan
corriendo cimitarra en mano. La verdad es que su animación es muy... oriental.
Muy manga, si lo preferís. Cuando están a una distancia prudencial del
protagonista, flexionan y separan las piernas, levantan la espada y se nos aproximan
despacio, dando pasitos cortos, para tratar arrearnos un tajo en cuanto nos
tengan a tiro. Muy curioso.
Estos tipejos indeseables, a veces optan por el camino más rápido y se lían
a lanzar mandobles y cortes al aire, acercándosenos. No es que sean
especialmente peligrosos, pero salen docenas de ellos.
| Pero hay más: espíritus flotantes, unos gigantones que dejan a Mazinger-Z a la altura de las Barriguitas, las muñecas de Famosa y el Baby Cagoncete, barriles rodantes, rocas saltarinas en una zona sembrada de cascadas y abismos (bastante vistosa, gráficamente, por cierto -a la derecha tenéis una foto-), brujos, pajarracos, soldados que tratan de mantenerse fuera del pernicioso alcance de nuestros hachazos trepando por las columnas que decoran algunos niveles, serpientes y hasta enormes calaveras que escupen huesos... | ![]() |
No sólo hay variedad de enemigos: también de escenarios. Templos, paisajes
como el de la derecha, o bastante más lúgubres, incluyendo cavernas, bosques
de lo más tétricos y ciénagas en las que los personajes se hunden hasta la cintura
en el fango... pero aún así, Tiger Road es algo repetitivo. Sí, es curioso.
Montones de malos, montones de paisajes y fases, un desarrollo furioso y rapidísimo
y, aún así ¿se hace repetitivo?
Pues sí. Y es que al final, la cosa consiste en avanzar vapuleando a un montón
de malos, y enfrentarnos siempre a los mismos jefazos: una especie de espíritus
feísimos envueltos en una túnica raída, que revolotean por la pantalla o bien,
unos gigantones tremendamente dañinos.
↑ Lo mejor
* Muy rápido y entretenido.
* Que se puede jugar con música y efectos de sonido al mismo tiempo.



