Portada de Turrican

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Turrican

GéneroShoot'em up / Plataformas
Desarrollado porRainbow Arts
MúsicaRamiro Vaca, Chris Hülsbeck, S. Hartwig
Año1990
Veredicto originalMola
Valoración8/ 10
Gráficos
9
Sonido
8

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

¡Anda! ¡Resulta que la culpa de todas las desdichas, miserias y padeceres de la Humanidad, no es de la CIA, sino de un tal Morgul! ¡De lo que se entera uno!

Ese misterioso personaje es algo así como una especie de Freddie Krugger, pero a lo bestia: lleva el terror con él. Lo destila y lo transpira, incluso hasta lo más hondo de las mentes de las personas. De hecho, las pesadillas son creaciones suyas. Toda maldad, toda oscuridad, y todo dolor de muelas, es responsabilidad única, no del FBI, qué cosas, sino de Morgul.

Hace sotopocientos años, un héroe llamado Devolon fue capaz de mandar a este siniestro semidiós, al quinto cuerno interdimensional. La fazaña liberó a la Especie Humana de todos sus temores. Los pajaritos cantaban, las nubes se levantaban, y demás coloridas mariconaditas recubiertas de nata y sirope de fresa. Qué monada.

Pero, como todo supervillano que se precie, Morgul volvió al cabo de unos cuantos eones. Las empresas fabricantes de somníferos y antidepresivos se frotaban las manos, pero eran los únicos en celebrar la intrusión de las pesadillas y los temores en las bucólicas vidas de los habitantes de la Tierra. Es el momento de enviar a otro poderoso guerrero, el único cuyo valor aún no flaquea, armado hasta los dientes, para que se adentre en el mismísimo corazón del reino de Morgul, y lo reduzca a producto de laxante industrial.

Lo de "armado hasta los dientes" no es ninguna exageración. Turrican puede presumir de muchas cosas, y una de ellas es que su personaje carga con multitud de ingenios para hacer pupa, algunos, de efectos verdaderamente llamativos.

El ataque de los cantos rodaos mutantes Pero este no es el único punto positivo de este auténtico clásico (algo tardío, eso sí), de Rainbow Arts. Tengo entendido que se lanzó primero para las máquinas de 16 bits, así que seguramente a más de uno le entró la risa floja cuando supo que se iba a intentar su adaptación a las máquinas de la gama inmediatamente inferior.

Pues seguramente, tuvieron que atragantarse con sus carcajadas al ver el resultado. Señoras y señores, solicito un encendido y sincero aplauso para los alemanitos de Rainbow Arts. Chapeau.

Recuerdo que la primera vez que supe de la existencia de este juego fue en Inglaterra, gracias al teletexto de la televisión de la casa de los Carlyon (mi "familia adoptiva" durante aquel verano de 1990, en Illogan, un barrio residencial del pequeño pueblo de Redruth, al suroeste de Inglaterra, en Cornualles). Había un debate sobre la vigencia de las máquinas de 8 bits en aquel momento, con la inolvidable década de los 80 ya finalizada. Bueno, en realidad, el debate se centraba casi exclusivamente en el C64. Los redactores de la sección de videojuegos del teletexto (creo que de la BBC-1... ¿o era la ITV?) defendían al ya envejecido buque insignia de Commodore, con una frase que se me quedó grabada: "The C64 is very alive, and it's doing very well". O sea, que el C64 estaba aún muy vivo, y que lo estaba haciendo muy bien. Y era cierto. Mientras muchas empresas clásicas se dedicaban a olvidarse sistemáticamente de sus fieles (como U.S. Gold) lanzando un bodrio tras otro, aún había muchas que estaban logrando exprimir al CBM hasta su última gota. Como Rainbow Arts, por ejemplo. Ya lo creo, que lo estaba haciendo muy bien.

Turrican me recuerda, en muchos aspectos, al R-Type. Técnicamente, gráficamente, en el apartado sonoro... se nota que es obra de los mismos programadores. Y eso es bueno.

Se trata de un mata-mata bastante rápido, en el que nuestro héroe corretea y salta a través de cavernas, plataformas, fortalezas, cavernas, y hasta estanques infestados de pirañas gigantes. La variedad de escenarios es digna de mención, y los niveles (13 en total, organizados en 5 fases; las tres primeras contienen tres niveles y, las dos últimas, dos cada una) son muy grandes y desafiantes, llenos de monstruitos (algunos, enormes), y toda suerte de peligros, desde abismos hasta agujas retráctiles que se disparan a intervalos periódicos, pasando por relámpagos que caen desde el cielo, tratando de chamuscarnos.

Una cosa que me gusta de este juego es que, aunque el principio y el final de cada nivel se encuentran en lugares fijos, no se nos fuerza a recorrer siempre el mismo camino. Digamos que hay una ruta rápida y directa, y otra que nos puede llevar a vagabundear a través de los recovecos más ocultos de la etapa en cuestión, donde es posible que encontremos multitud de ventajas, como vidas extra, mejores armas, invulnerabilidad temporal... 

Pero volvamos a aquello de la variedad de armas. El protagonista es un auténtico arsenal con patas.

Aparte de su rifle (cuya potencia puede aumentar recogiendo las inevitables ventajillas), cuenta con una serie de bombas temporales que puede colocar sobre el suelo o unas granadas bastante devastadoras (si logramos hacer que impacten contra un obstáculo sólido o un jefazo de fin de nivel, actuarán como una "smart bomb", es decir, que desintegrarán a todos los enemigos "de a pie" que merodeen por la pantalla)... Hmmm... pescadito friiiitoooo...

 ... pero estos chismes demoledores no son los únicos con los que podemos sembrar el caos, la destrucción, la desolación, y la pupa gorda generalizada y a granel, entre las siniestras huestes de Morgul. Además, el héroe puede emitir dos barreras de energía que salen disparadas en direcciones opuestas, una hacia la izquierda de la pantalla, y otra hacia la derecha, chamuscando eficientemente a todo bicho viviente que pillen por medio.

Una de las "señas de identidad" de este Turrican es el "flash". No, no consiste en inmortalizar a nuestros antropófagos enemigos alienígenas en entrañables diapositivas con las que luego nuestro héroe amenizará sus reuniones de amiguetes en la Tierra (perdón por la gilipollez de pseudochiste; no lo he podido resistir). Si mantenemos el botón de disparo pulsado, emitiremos un refulgente y crepitante rayo de energía, que podemos mover como si fuera la aguja de un reloj girando en torno a la esfera, simplemente empujando el joystick a derecha o izquierda. Lo malo es que el héroe no podrá moverse mientras el rayo esté activado. Y lo bueno, es que es un arma tremendamente efectiva, especialmente contra los malos más lentos.

¿Queréis más? Pues probad a pulsar abajo+barra de espacio. El protagonista se transformará en lo que las instrucciones llaman "un giroscopio" (y a mi me recuerda más a un "shuriken" -las estrellitas ninja, ya sabéis-, o una galaxia de esas tan bonitas, en espiral) que rueda velozmente por la pantalla. Mientras adopte esta forma, el héroe será indestructible. Eso sí: sólo podremos moverlo a derecha e izquierda, y nunca detenerlo. Tenemos únicamente tres transformaciones por cada vida.

Lo mejor

* Técnicamente fantástico.
* Enormes monstruos de fin de nivel, muy bien dibujados, y de movimiento suave.
* Algunos efectos estupendos en los gráficos.
* Muy adictivo.

Lo peor

* Erm... pues... que no es perfecto. :-)