Portada de Typhoon

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Typhoon

GéneroShoot'em up
Desarrollado porImagine
MúsicaJonathan Dunn
Año1987
Veredicto originalPscheee…
Valoración6/ 10
Gráficos
6
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Cuando un matamarcianos tiene el más mínimo detalle de originalidad, en seguida se hace célebre por él. Y este Typhoon es un caso más. La recreativa original comenzaba con una espectacular etapa en la que un caza (F14, ¿cómo no? Desde que se estrenó Top-Gun, fue la gran estrella de los videojuegos de este tipo, en los que se sustituyen los aviesos marcianitos insectimorfos, por aviones y helicópteros de combate) baja en picado, atravesando las nubes y enfrentándose a escuadrones enteros de aeronaves enemigas que ascienden hacia él como cohetes, hasta llegar a un portaaviones que debe bombardear. La perspectiva, desde detrás de nuestro poderoso cachivache alado, mientras se zambulle vertiginosamente entre cúmulos y nimbos, era sorprendente.

Así que, cuando la gente de Imagine decidió programar una conversión para los ordenadores de 8 bits, se tuvo que enfrentar con todo un problemón. En aquel entonces, estábamos acostumbrados a que las adaptaciones de recreativas se llevaran por delante muchos de los detalles del original. Era comprensible. Las diferencias de hardware eran abismales. Y aunque había mucho culo inquieto al que le molestaba profundamente que su Spectrum, CPC o Commodore no se comportara exactamente igual que un monstruo propulsado por tres procesadores 68000 funcionando en paralelo a 10 ó 12 MHz, la mayoría de los usuarios simplemente pedíamos que las adaptaciones fueran, simplemente, fieles. O sea, que capturaran la atmósfera y la jugabilidad del original. Estábamos dispuestos a pagar el precio de la enorme diferencia de recursos, que implicaba que tendríamos que dejar de ver algunos de los momentos más espectaculares de la recreativa de turno, con tal de que el resultado fuera divertido.

Si es que estoy en las nubes... Pero claro... en este caso, si decidían arramblar con la apabullante primera fase, que daba al juego todo su carácter y originalidad (no sé si os habéis dado cuenta de que esto quiere decir que el resto de los niveles no tienen personalidad ninguna), prácticamente transformaban este Typhoon en otra cosa. Menudo problema, oigan.

Pero, curiosamente, no la resolvieron nada mal. Aún teniendo en cuenta la humildad de nuestras cacharrosas maquinitas de 8 bits, lo cierto es que esa llamativa primera fase a través de las nubes, se solventó con nota.

... bueno, al menos, en la versión de C64. Es la más rápida y vistosa de las tres más importantes de 8 bits (especialmente floja la de CPC464).

Echadle un ojo a la captura de arriba.

Está claro que tampoco podía pedirse una exactitud total en la conversión, y las nubes que cruza nuestro caza en su furioso descenso, son todas iguales. Es como si atravesara la misma (esa tan gorda que ocupa el centro de la pantalla) una y otra vez. Sin embargo, la etapa es lo suficientemente rápida y difícil como para mantenerte tan concentrado en balear a los aviones enemigos sin que te des (mucha) cuenta de ese detalle.

Cuando emerjamos de la capa de nubes, veremos el portaaviones enemigo, justo bajo nosotros, enviándonos un auténtico enjambre de misiles guiados. Debemos tratar de ametrallar su torre de mando (especialmente, el punto marcado con un círculo rojo) mientras seguimos picando hacia la cubierta y, si logramos sobrevivir el tiempo suficiente sin que nos pete un proyectil debajo de un párpado, destruiremos gran parte del puente del enorme navío, y podremos acceder a la siguiente etapa...

... en la que se acabó lo que se daba. Ahora, cambiamos el agresivo F14 Tomcat por un helicóptero (me da a mí la impresión de que es un Apache... al menos, es lo que parece en la pantalla de carga del juego), y la original perspectiva pseudotridimensional por el clásico, manido, cuarteado, sobado, manoseado y ajado desarrollo con scroll vertical. El más viejo de la historia de los matamarcianos. Y el más visto. 

Mucho tienen que gustarle a uno los juegos de este tipo para disfrutar realmente con una etapa tan poco original y anodina como esta. No digo que sea mala, ni que no resulte entretenida. Simplemente es una más. Otra del montón. Algo que, quien más, quien menos, todos hemos visto infinidad de veces en nuestra carrera como jugones diplomados.

El helicóptero batalla contra escuadrillas de cazas y otros chismes similares, que llegan en formación, revolotean a su alrededor trazando maniobras acrobáticas, y tratan de derribarlo, hasta estampándose contra su cabina, si es necesario.
Justo delante del cachivache protagonista, hay un punto de mira que indica el lugar en el que impactarán las bombas que lanzaremos automáticamente, junto con el típico disparo "estándar", cada vez que pulsemos fuego.


Así, podremos quitar del medio los incordios más peligrosos, sin duda, de esta etapa: los cañones, lanzadores de misiles, y otros ingenios igualmente siniestros y belicosos, basados en tierra. O en mar, porque tendremos que sobrevolar multitud de barcos, algunos de ellos bastante grandes, y rebozados de defensas antiaéreas que se pondrán a trabajar a pleno rendimiento en cuanto nos venteen. ¡Y vaya si rinden las condenadas!
Paium, paium, boum, arrequetecaicai... erm... y catapúm

Supongo que, si alguien tiene los arrestos, la paciencia y la habilidad suficientes como para superar esta frenética etapa, en la que hay momentos verdaderamente caóticos (de esos en los que uno se limita a tirar del joystick desesperadamente, en direcciones casi aleatorias, y consigue esquivar a los malos, más por intuición o milagro, que por habilidad), y logra acceder a la siguiente, volverá a ponerse a los mandos del Tomcat, y así, un chisme y otro se irán alternando a lo largo del juego. Y digo "supongo", porque NUNCA he podido pasar de este segundo nivel. Es tremebundamente difícil. Bueno, como tampoco le he puesto nunca mucho interés... 

Lo mejor

* La primera fase está bastante bien adaptada.
* Frenético.

Lo peor

* La segunda fase es técnicamente ramplona.
* Un matamarcianos más; del montón... y además, difícil.